LA FIGURA EJEMPLAR DEL CARDENAL ERNEST SIMONI

Retrato de un mártir vivo

POR BERNARDINO MONTEJANO

En este tiempo pascual es importante recordar a ciertas figuras ejemplares que nos edifican con su vida; es nuestro deber hacerlas conocer.

Debemos señalar que Albania fue un Estado comunista de estricta observancia, en el cual se erigió el museo del ateísmo, para manifestar la muerte de Dios.

Sin embargo, pasó el tiempo y hoy ese pequeño país, tiene solo un 16% de no creyentes contra el 84% de musulmanes y cristianos que muestran el fracaso del totalitarismo comunista y de su ateísmo militante.

Y en esta Pascua de Resurrección un símbolo de la resistencia católica, el cardenal Simoni, liberado en 1990 después de largos años de encarcelamiento, apareció junto al Sumo Pontífice en la Basílica de San Pedro.

Como nos relata la crónica de Specola en Infovaticana, se trata de “un regalo de León XIV al cardenal albanés Simoni con 28 años de prisión y trabajos forzados por el régimen comunista a sus espaldas y gran defensor y practicante del Vetus Ordo. El cardenal Ernest Simoni ha estado a la izquierda del Papa León en la logia central de la Basílica de San Pedro junto con el cardenal proto diácono Dominique Mamberti”.

“Hace tres años Simoni apareció por primera vez en la Loggia delle Benedizioni como cardenal diácono por invitación del Papa Francisco, quien, al conocer su historia como sacerdote albanés perseguido por el régimen comunista de Enver Hoxha, lo elevó de simple sacerdote a la dignidad de cardenal en el Consistorio del 19 de noviembre de 2016”.

Simoni recuerda su duro pasado con emoción y nos dice: ‘Jamás pensé que llegaría a celebrar mi 70 aniversario. Jamás lo habría imaginado cuando me enfrentaba a las ametralladoras y me amenazaban con dispararme’. ‘Jamás lo habría imaginado estando en prisión, realizando trabajos forzados en las minas y las alcantarillas, donde cada día de aquel sufrimiento atroz parecía el último para nosotros, los prisioneros. Jamás habría creído que estaría celebrando el aniversario de mi ordenación sacerdotal, la fecha más importante del año para mí, con el Santo Padre, a quien doy las gracias’.

Y nos confía: ‘Celebré secretamente la Santa Misa de memoria en latín, utilizando partículas de harina y agua que, tras ser consagradas por el poder que la Iglesia me confirió con mi ordenación sacerdotal, se convirtieron en el Cuerpo de Jesús’”.

El cardenal recordó con emoción a ‘los muchos compañeros de prisión asesinados por odio a la fe, inocentes, simplemente por ser fervientes seguidores de Jesús, hombres y mujeres que dieron su sangre por la Santa Iglesia’”.

 

TOTALITARISMO

 

No olvidemos las palabras del suizo Emil Brunner en su obra La justicia. Doctrina de las leyes fundamentales del orden social, en la cual denuncia al Estado totalitario como en “gran entuerto” de los tiempos modernos, “cuya raíz histórica la tiene en la República de la Revolución Francesa, en el Contrat social de Rousseau, en el principio de la ‘aliénation totale’. No hay ningún Estado moderno que no haya sido infectado en mayor o menor medida por esta enfermedad. Y no se olvide nunca lo siguiente: el principio totalitario ha encontrado su desarrollo más completo y más consecuente en el comunismo bolchevista” (Universidad Nacional Autónoma de México, l961, p. 175).

Hoy en la Argentina vivimos bajo la demencia y la grosería, de quien se presenta con un “Viva la libertad, carajo”, que José Luis Rinaldi, como persona bien educada, corrige “¡Viva la libertad, caramba!”, pero no debemos olvidar los tiempos en los cuales las guerrillas marxistas, el Ejército Revolucionario del Pueblo, los montoneros y tantos cómplices sembraron el país de sangre y lágrimas para apoderarse del poder. Derrotados en lo militar, sin embargo, ganaron la batalla cultural y lavaron el cerebro a las nuevas generaciones.

Hoy tenemos una doble obligación: la primera, recordar lo cerca que estuvimos de sufrir vernos sumidos en la barbarie marxista y la segunda, aclarar que la libertad es un medio, que como tal se dirige a fines y se legitima por su ordenación a la verdad y al bien.

Que el ejemplo del cardenal Simoni nos mueva a cumplir con ellas y que Dios nos ayude y bendiga el despertar de nuestra Argentina, hoy confundida, dormida y ausente, que parece haber olvidado las grandes empresas a las cuales ha sido llamada.