Respuestas clave para los padres primerizos
El vicepresidente de la Fundación para la Salud Materno Infantil (Fundasamin), doctor Néstor Vain, médico pediatra y neonatólogo, contestó en diálogo con La Prensa a las dudas más frecuentes que surgen con la llegada del primer hijo.
- ¿Cuántas veces por día hay que darle de comer al recién nacido?
- Cuando hablamos de recién nacidos normales, los chicos tienen que comer cuando ellos quieren comer. No tiene sentido alguno despertarlo cuando el padre o la madre creen que tienen que hacerlo, porque alguien les dijo que los bebés tienen que comer cada tres horas. Ni tampoco está justificado no alimentarlo, porque comió hace una hora, cuando el bebé llora como loco. Ni una cosa ni la otra son útiles. Hay cosas que ayudan a generar un ritmo de alimentación medianamente regular, que le permita a una madre descansar entre tetadas del bebé.
Estas tienen que ver con interpretar las necesidades del chico: por ejemplo, si un bebé luego de dos horas o dos horas y media de haber comido, empieza a moverse, empieza a buscar un poco pero no llora, no hace falta esperar a que esté a los gritos para decidir que tiene que comer. Tomar una determinación acerca de un número de veces que corresponde darles de comer y otro que no, es un error. Los chicos a veces comen cada dos horas durante el día y a la noche cada cuatro o viceversa. A lo largo del tiempo esto se organiza y la madre se puede ordenar un poco más. Pero no está indicado poner un número rígido de tetadas.
Por supuesto, hay que darles a los padres una pauta sobre qué es lo común. Si un niño no se despierta durante 14 horas seguidas, puede ser que esté durmiendo profundo pero puede ser que tenga un problema. Hay un rango: en un recién nacido, luego de que le ha bajado la leche a la mamá, puede ser que el bebé en el primer día esté cuatro a seis horas dormido pero es raro que dure 12. Una orientación hay que dar pero es importante que el niño reclame.
Por otra parte, si el chico está dormido muy profundamente y pasaron cuatro horas desde la última tetada y la madre lo despierta, lo más probable que pase es que lo ponga en el pezón, dé una chupada y se vuelva a dormir.
Entonces hay que elegir el momento, cuando el chico se empieza a mover, empieza a mover los brazos, abre la boquita, bosteza... ahí se le puede hablar un poco, jugarle, si se despierta hay que ponerlo en el pecho; si sigue dormido hay que volverlo a acostar.
- ¿Qué hacer cuando llora?
- No existe mucha evidencia científica al respecto. Intuitivamente, me parece muy difícil dejar llorar, por un plazo muy largo, a un recién nacido. Aquí sirve el sentido común. Es decir, un chico que se alimentó y la mamá siente que se le ablandaron los pechos después de amamantar, es decir que siente que su bebé comió; que por ahí hizo caca y lo cambió; y esboza llorar, no hay que salir corriendo y levantarlo porque muchas veces el chico lloriquea y se queda dormido. Pero un chico que llora intensamente, no se puede estar sin levantarlo.
Cuando el bebé llora, transmite un mensaje: o tiene sueño y no se puede dormir, o tiene caca y está sucio, o comúnmente tiene hambre -incluso a veces cuando comió bárbaro se despierta como loco media hora después, la madre lo pone en el pecho, vuelve a comer y se duerme tranquilo-. Durante los primeros tres meses, principalmente en ciertos horarios como el de las 17 a las 23, cuando las madres tienen una disminución en la cantidad de leche, los bebés sufren lo que llamamos "cólicos del primer trimestre", también llamado "llanto inmotivado del primer trimestre". En esos casos, el confort, el calor de la mamá o el papá, el cambiarlo de posiciones y hacerle caricias, es mejor que cualquier medicación, cualquier tratamiento o que dejarlo llorando.
Esto no quiere decir que tenga que vivir en los brazos y que al primer llanto hay que levantarlo, pero no se puede ser cruel con un recién nacido y dejarlo llorar media hora. Es importante entender que cuando el bebé llora es porque algo le pasa.
- ¿Cada cuánto bañarlo?
- En general, uno tiende a bañarlos una vez por día. Es un mito que hay que bañarlo para lavarlo. Uno baña al chico porque es agradable. Obviamente lo tiene que lavar, pero es un acto en el cual si hay un padre o una pareja presente puede ser muy placentero cuando el bebé lo disfruta. La mejor manera para que el chico lo disfrute es cuando se lo baña en un buen momento. Siempre le digo a las madres que los chicos no nadan en la bañadera, entonces no importa si comieron hace un rato, porque si se baña al bebé cuando tiene que comer -para bañarlo con la panza vacía, tal como hacen los adultos al ir a nadar- el bebé llorará porque no quiere bañarse, quiere comer. Hay que bañarlo en un momento en el que no esté profundamente dormido, pero que esté calmo, que haya comido un rato antes para que lo disfruten todos. Y es aconsejable tratar de generar que éste sea un buen momento, en el que los padres estén juntos para disfrutarlo, o en el que la madre cuente con alguna ayuda porque, principalmente en las primerizas, el baño a cargo de uno solo no es simple.
- ¿Cómo ponerlo en la cuna?
- Esto no ofrece ningún tipo de discusión. Hay pocas cosas en la medicina que tengan mayor evidencia que la posición boca arriba para dormir de los bebés. Esta posición disminuye la frecuencia del sindrome de muerte súbita o muerte en la cuna, porque regulariza la respiración y previene accidentes con la respiración durante el sueño. Para aquellos que dicen que el bebé boca arriba no duerme bien, que se despierta a cada hora, vale decir que es preferible. Aunque se despierte a cada hora, si se tiene que despertar porque le está faltando oxígeno o porque tiene algún otro problema, se va a despertar. Panza abajo duermen más profundo, pero pueden no despertarse frente a la necesidad de hacerlo para liberar la vía aérea, o algo.
Tampoco ocurre que los chicos que duermen boca arriba se ahoguen con el vómito. Porque los bebés sanos, cuando vomitan, si les entra el vómito por el cañito respiratorio, enseguida tosen y lo eliminan, no se aspiran porque vomiten.
- ¿Cómo tienen que ser sus deposiciones? ¿Cada cuánto hay que cambiarlo?
- Un recién nacido normal puede tener desde una deposición cada dos días a una deposición cada vez que come. Es decir, que puede no hacer caca durante un día entero, y al día siguiente hacer un montón de caca o diez veces seguidas... no hay una frecuencia rígida. Lo que hay que saber es que es frecuente que los bebés hagan caca varias veces en el día. Suelen hacerse caca en relación a la comida, principalmente los lactantes más chicos, en el primer y segundo mes: se les llena la panza y tienen lo que se llama el "reflejo gastrocólico", por lo que en cuanto se les llena la panza hacen caca.
Entonces nosotros sugerimos a los papás que los cambien después de comer, porque por ahí hace una vez por día, pero es frecuente que esa vez sea simultáneo con una comida o cuando esté terminando de comer y se le llenó la panza. Lo mejor que pueden hacer los padres es no mirar todo el tiempo cuándo hizo caca el bebé, porque sino empiezan a preocuparse, le ponen termómetro para estimularlo y el bebé termina constipado y sólo hace caca en respuesta a los estímulos del recto. Hay que preocuparse poco por el número de deposiciones mientras el bebé coma bien, duerma bien, no tenga la panza hichada ni vomite todo el tiempo.
En cuanto a la consistencia, deben saber que los primeros dos o tres días la caca puede tener una consistencia medio líquida, con alguna manchita verde (verde oscuro el primer día, verde más clarito el tercer día). Y, después del quinto día, cuando ya le bajó la leche a la mamá, las deposiciones son amarillas o doradas y más consistente.
Respecto de cuándo cambiarlo, hay que tener en cuenta que haga caca o no, cuando terminó de comer, conviene cambiarlo. En líneas generales, cambiar al bebé entre seis y ocho veces por día, cada vez que come, es una buena medida.
- ¿Cuánto esperar para hacer las primeras salidas?
- Siempre les digo a los papás que depende de qué salida hablamos. Si tienen una reunión en la casa de un pariente o amigo y van a estar en un ambiente donde el niño no esté expuesto a 500 personas, llevarlo a algún lado no es un problema. No hay una prohibición de una salida de este tipo. Pero salir a pasear el primer mes de vida no tiene ningún sentido porque el bebé no va a disfrutar, no tiene todavía una buena calidad de seguimiento con la mirada, ni sostén de la cabeza... entonces esas son más salidas para los adultos que para los chicos. En todo caso, es preferible pedirle a la vecina o un familiar que cuide al bebé durante una hora y que los padres vayan a tomar un café.
Tampoco hay que provocar el contacto con niños de edad preescolar o escolar, principalmente en la época de invierno, aunque a veces estas cosas son inevitables.
Es importante procurar que la gente que lo va a tocar o cargar en brazos sepa que debe lavarse antes las manos, que no debe estar resfriada o engripada.
- ¿Cómo llevarlo en el auto?
- En el 100% de los casos, en una sillita adecuada. Las adecuadas para viajar en el auto los primeros meses de vida son las que miran al revés de la dirección del vehículo. Es decir, aquellas que se pueden colocar en el asiento de atrás, mirando hacia el baúl. Cuando son muy chiquitos, conviene ir mirándolo al bebé porque a veces en esas sillitas a las que llaman "huevito" hiperflexionan la cabeza para adelante y eso puede no ser lo mejor porque les dobla un poquita la vía respiratoria. Si la mamá o el papá lo están mirando, cuando eso sucede, deben acomodarle un poco la cabecita, sobre todo en el primer mes.
- ¿Qué es lo mejor para las dermatitis en la cola, cuello o cachetes?
- Se sugiere que a los chicos se los bañe después que se les cayó el cordón umbilical pero no hay algo que impida que lo puedan bañar si el bebé transpiró o si los padres lo notan colorado, en el cuello o los cachetes. Hay que tratar de que los bebés no sufran calor -porque es habitual que en invierno estén abrigados por demás-. Por lo tanto, no hay que abusar del abrigo, lavarlos si los notamos colorados y, en el caso de la cola, cambiarlo cada vez que come. No hay que dejar al bebé con la cola sucia porque la caca irrita la piel.
- ¿Qué hacer si se chupa el dedo o la mano? ¿Hay que darle el chupete?
- Me gusta promover el uso del chupete por razones científicas. Está demostrado que, cuando ya está establecida la lactancia -en general después de la primer semana de vida- no disminuye la lactancia. Había una teoría que indicaba que el chupete disminuía la lactancia. Existen varios estudios al respecto. Entre ellos, uno realizado en la Argentina, en el que participé y cuyo autor principal es el doctor Alejandro Jenik, por el cual a la mitad de las madres estudiadas (sobre un total de 1.000) se les sugirió que -una vez que les bajó leche- le ofrezcan al bebé el chupete. A la otra mitad se les dijo que no le ofrezcan el chupete. Mediante los resultados obtenidos, demostramos que ofrecer o no ofrecer el chupete no modifica la duración de la lactancia exclusiva ni la duración de la lactancia no exclusiva. No impactó de ningún modo en la lactancia.
Además, hay muchísima información científica que indica que la frecuencia de muerte súbita es mucho menor en el grupo de bebés que usan chupete habitualmente, y a los que les ponen el chupete en la cuna para dormir, que en los que no les dan el chupete. Cada vez que se va a acostar al bebé en una cuna, ponerle el chupete disminuye el riesgo de muerte súbita.
Por lo tanto, en los bebés que se chupan el dedo, tratar de sustituir el dedo por el chupete es lo ideal.
El uso del chupete tiene que ser racional: una vez por día, hay que hervirlo para sacarle los gérmenes que se van reproduciendo y acumulando y, si se pone feo después de una semana de hervirlo, hay que tirarlo y comprar otro. Los padres nunca tienen que chuparlo ellos para limpiarlo y luego dárselo al chico.
Los bebés tienen que usar un chupete pequeño (número 0) hasta los tres o cuatro meses de vida y, eventualmente, cuando el bebé es más grande, se puede cambiar por el número 1, pero nunca más que eso. Luego del año y medio a dos de vida, conviene sacárselo.