El análisis del día

Redes sociales y poder político

Por Agustina Hoyos *

Las redes sociales se han convertido en un actor principal en la política argentina, transformando la participación ciudadana y la comunicación política. En las redes se ha redefinido completamente el panorama electoral en la Argentina. Esto plantea un debate central: El impacto de las redes sociales ¿fortalecen la participación ciudadana o la polarización política?

Con la llegada de las plataformas algorítmicas, cambió la relación entre políticos y ciudadanos, ya que las redes sociales empezaron a ocupar un lugar central en la construcción de la opinión pública y las campañas electorales. Ahora los líderes políticos pueden dirigir mensajes dependiendo de cuáles son sus intereses; pero esto suele ser problemático, ya que predominan los contenidos que más polarizan. Según Giovanni Sartori, esto sería una distancia ideológica existente entre los dos polos del espectro político, en otras palabras, los partidos que están más separados de su posición política.

En general, las redes sociales también apuntan en dirección a otro tipo de discurso, tales como la propensión a producir mensajes de odio, propio de las redes y un catalizador de la polarización. Esto ocurre cuando suelen presentar a quienes piensan diferente como adversarios o como enemigos, fomentando enfrentamientos y reduciendo el espacio del diálogo. Como resultado, los usuarios tienden a identificarse cada vez más con posiciones extremas y empiezan a rechazar otro tipo de perspectivas.

Además, los algoritmos suelen dar más visibilidad a contenidos que generen reacciones intensas, como el enojo o la indignación, haciendo que se viralice rápidamente un mensaje o discurso.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Son neutrales los algoritmos? En las redes sociales también se plantean desafíos éticos relacionados con el anonimato, la libertad de expresión y la difusión de noticias falsas; que pueden ser utilizadas para generar confusión o pueden generar interacciones con bots. De este modo los algoritmos no son neutrales, sino que premian la confrontación, favorecen la circulación de contenidos falsos y amplifican las posturas extremas. Conforme a Castells, quien sostiene que en la sociedad red, la comunicación digital puede ser utilizada tanto como en la participación democrática como para la manipulación y la difusión de la desinformación.

Aplicaciones como TikTok, Instagram especialmente X (Twitter) tienen un rol fundamental en la política argentina. Debido a que permiten debates públicos, producen impacto en la opinión y puede influir en el voto.

En las elecciones del 2023 con el actual presidente Javier Milei, donde su campaña, se ha dicho que fue la campaña “algorítmica” dado que explotó y capitalizó con acierto las herramientas de las redes sociales en lugar de la estructura tradicional de la política. Siendo un candidato mediático, influencer, panelista de tv y polemista público, Milei es un producto de los medios y encontró en la lógica de las redes, como en X donde su discurso de campaña, especialmente en el tramo previo al ballotage, el presidente atacó a su rival, en dicha red social, Sergio Massa, mencionando con su @ y llamándolo “mentiroso”, “embustero”, “empobrecedor”, “chorro”, entre otros apodos, mediante el mecanismo de la contra destinación directa.

En este caso, Milei ganó porque entendió que en X el insulto directo viraliza más que cualquier programa. Etiquetar a Massa como “chorro” no fue un dicho irracional, fue una decisión técnica, sabía que cada ataque llegaba a millones de usuarios sin pasar por los medios tradicionales. Su estrategia mostró que la viralización, confrontación y los mensajes violentos, como: “La casta tiene miedo” o “Zurdos van a correr”, pueden generar miles de interacciones y reforzar la identificación de sus seguidores con sus discursos. Esto plantea interrogantes sobre la calidad del debate democrático, ya que los algoritmos tienden a favorecer los contenidos más polarizados por encima de los argumentos. En este sentido, surge un cuestionamiento entre sí se puede hacer política en las redes sin caer en la agresividad verbal, o simplemente el algoritmo no lo permite.

El director de la consultora, Diego Corbalán, dijo que “la comunidad libertaria en las redes sociales empujó el nombre de Javier Milei a cada rincón del país y más allá”. Esta afirmación muestra cómo las redes sociales fuerón fundamentales para amplificar su figura y expandir su mensaje político a gran escala.

 

AUTONOMIA

De este modo, el desafío actual de la democracia no es solo garantizar el voto o la libertad de expresión, sino también preservar la capacidad de los ciudadanos para decidir de manera autónoma en un entorno digital que influye constantemente en sus percepciones y elecciones.

Las redes sociales no eliminan la democracia, pero sí modifican su funcionamiento. Debido a que antes la comunicación política dependía de los medios tradicionales. Ahora, con las plataformas digitales es diferente, ya que permite una vía de comunicación mucho más rápida y directa. Aunque permiten mayor participación y circulación de información, también generan nuevas formas de influencia más sutiles, en las que los ciudadanos creen elegir libremente dentro de entornos diseñados para orientar sus decisiones.

En definitiva, en una era dominada por plataformas digitales y algoritmos, la gran pregunta es: ¿Hasta qué punto las decisiones de los ciudadanos son verdaderamente autónomas?

* Estudiante avanzada de la Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UCALP (Universidad Católica de La Plata).