Raro suspenso natural

Vlady Kociancich ideó un formato policial para una novela que rastrea los sentimientos. El protagonista de "Cuadro de una muerte dudosa" logra salir de su ensimismamiento en un pueblo cercano de Buenos Aires, en el que se desacelera y comienza a descubrir la existencia de los demás.

Cuenta Vlady Kociancich en la entrevista que "una persona conflictuada por el impacto de la muerte llega a un lugar escapando del remordimiento, o como una forma de expiación, pero ocurre un suicidio sospechoso. A partir de ahí tiene que salir de sus circunstancias, despertar de un sueño para ocuparse de la gente y de una sospecha que se convierte en la certeza de un crimen".

"El sale a un contacto más humano -subraya- y puede ver qué hay detrás de cada persona. Tener la curiosidad y el interés por el otro. Antes su vida era velocidad, el éxito y la indiferencia y ahora empieza a aprender otras cosas y eso lo lleva a buscar la verdad de una muerte".

MIRANDO ATRAS

Hombre que rechaza su pasado, el juez de paz Juan Turner, va a ir mirando hacia atrás lentamente, "y aprendiendo a incorporarlo momento por momento; la única forma de vivir un presente y tener un futuro es aceptar aquello que fue de su historia y la de otros".

¿Qué haría alguien común al enfrentarse de repente con una muerte inesperada? ¿Cómo lidiamos con eso desde lo que supone cierta suerte de candor? ¿Cómo reaccionar frente a una situación límite? Estas preguntas -menciona Kociancich- están en el origen de esta novela, recién publicada por Seix Barral.

"La otra cosa también, fue describir a través de los personajes del pueblo y de su relación con el protagonista, la increíble distancia que hay entre la ciudad y el campo o lo que podemos llamar la capital y el interior. Que no es una distancia en kilómetros, no es una distancia cultural, pero sí es una forma diferente de observar el mundo que nos rodea", considera.

"Qué hace esa gente en medio de la nada", le dice un abogado de la capital a Turner. Eso es casi un clásico, imaginar que si uno vive en un pueblo se pierde el tiempo: lo único que puede hacer en el mundo es estar en el centro de Buenos Aires, triunfar y ganar plata", acentúa.

TIEMPO LENTO

Para Kociancich, "se trata del contraste entre la vida que prácticamente nos devora y muchas veces no nos deja ver cosas, a un tiempo más lento y recóndito, en el que también aparecen problemas, conflictos, odios, pero que desde la ciudad se perciben como secundarios".

En general, afirma la escritora, "casi toda la gente que se traslada de la ciudad a vivir al campo, a la montaña, lejos, lo hace como una forma de cortar una parte de la identidad para empezar algo nuevo. En algunos casos se puede, en otros es casi una ficción".

Por la novela irrumpen algunas alusiones a tal o cual libro: "Al protagonista lo van educando de una manera más sutil, nunca se puede separar ciertos descubrimientos que se hacen en los libros de los descubrimientos que hacemos en la vida. El contacto con ellos en el campo es fluido, la comunicación es difícil, se corta la luz, no siempre hay televisión, la computadora más o menos".

"Después además está la idea del desierto como liberación y como desafío. Si uno puede extenderse y mantenerse en eso, que es el vacío, que es la soledad, entonces se pueden solucionar algunos problemas. Lo que a mí me interesaba era marcar la pérdida del contacto vital entre uno y otro", resalta la autora de "El templo de las mujeres" (1996, finalista del premio Rómulo Gallegos).

EL ACCIDENTE

Turner llega después de un accidente que casi le cuesta la vida, tardan en sanar sus heridas tanto físicas como psíquicas, "pero la ironía y la paradoja está en que creyendo que ahí no le va a pasar nada más -simplemente porque no hay autos- se encuentra nada menos con un suicidio y un crimen", insiste Kociancich. 

"El seguimiento que yo traté de hacer con los personajes -observa- fue para que todo diera como pintando un cuadro, la vida con matices como es en la realidad".

"Se supone que en una novela policial, el protagonista o el narrador desconfía, es más inteligente, se adelanta a los hechos, yo quise hacer lo contrario. Turner llega a la verdad por un camino de interés, de afecto y respeto por los demás. Es su obligación ética. No es el héroe que lo resuelve todo, quise verlo como algo que puede sucederle a cualquiera", finaliza.

Mora Cordeu