‘Emi’

Preguntas sobre uno mismo que alumbran verdades en el entorno


 


‘Emi’ (Argentina-Uruguay, 2025). Guion y dirección: Ezequiel Erriquez Mena. Dirección de fotografía: Gustavo Schiaffino. Música original: Luciano Supervielle. Actores: Benicio Mutti Spinetta, Mara Bestelli, Luis Ziembrowski. Duración: 93 minutos.



En la Competencia Argentina de la reciente edición del Bafici se estrenó la tercer película de Ezequiel Erriquez Mena (‘A la cantábrica’, ‘La crecida’), una coproducción argentino-uruguaya con un elenco sólido integrado por Benicio Mutti Spinetta, Mara Bestelli, Luis Ziembrowski, Sofía Palomino y Alejandro Scaravelli.

La historia nos sitúa en algún lugar del conurbano bonaerense, donde Emi trabaja a diario en el taller de motos de Rodo (Scaravelli), quien le enseña con dedicación y paciencia el oficio. Si bien su padre (Ziembrowski) hubiera preferido que se dedicara a continuar el negocio familiar, Emi siente pasión por lo que hace, por lo menos en este momento de su vida en el que está dispuesto a descubrir y hacer aquello que lo motiva.

Una inquietud mueve a Emi, es algo que le viene dando vueltas en la cabeza hace tiempo: un sueño bastante particular que no puede pasar por alto porque tiene que ver con su propia identidad, eje principal de la trama. En el tratamiento de este tema a lo largo del largometraje es donde la película de Erriquez Mena se consolida desde lo dramático, con un guion que no cae en golpes bajos ni lugares comunes, y que, lejos de eso, construye climas desde la amorosidad, el entendimiento de las inquietudes del otro y la búsqueda de la propia historia.

REFUGIOS

La realidad de su casa no es un lugar del cual Emi quiere escapar; al contrario, es su hogar, con dos padres que lo aman y cuidan. Por otro lado, el otro espacio en el que el protagonista se desenvuelve y desea habitar es el taller en el cual trabaja, ubicado en la casa donde vive Rodo junto a su hija (Palomino) y la madre de su exmujer (Miriam Odorico).

Las familias disfuncionales, la libertad de vivir la propia sexualidad y algo de esa etapa llena de dudas pero también certezas que es la adolescencia tardía, se ven reflejadas en ‘Emi’ con sensibilidad y criterio estético. El sonido, la música y la dirección de arte, trabajos de Omar Mustafá, Luciano Supervielle y Betania Cappato, funcionan como elementos técnicos que complementan la emocionalidad que recorre la película.

¿Cómo la identidad nos mueve? Descubrir quién uno es o de dónde viene trae aparejado preguntarse sobre quiénes son los que nos rodean y por qué algunas cosas son contadas y otras no. Entender, perdonar, aceptar, descubrir, se transforman en acciones que suceden en simultáneo, que están en la cabeza más que en las palabras. En ese sentido ‘Emi’ acierta en poner el foco más en lo que se puede expresar, más allá de lo que se dice. Una muy recomendable opción cinéfila. Cine nacional de calidad para disfrutar en salas.

Calificación: Muy buena