¿Por qué se mantiene fuerte la economía de Estados Unidos?

Por Alan Shipman

La economía estadounidense continúa creciendo más rápido y generando más empleos que Europa. El crecimiento anual de la renta nacional en los últimos cinco años ha promediado un 3,3% en Estados Unidos frente al 2,6% en la Unión Europea.

En el primer trimestre de 2026, el PBI de la UE fue sólo un 0,7% superior al del año anterior, mientras que el de Estados Unidos aumentó un 2,6% en términos comparables.

Estas cifras desmienten las predicciones generalizadas de que Estados Unidos perdería su ventaja de crecimiento después de que su gobierno impusiera un régimen arancelario global en 2025 y, un año después, iniciara una guerra con Irán. Los economistas ven varios factores que explican la resiliencia de la economía estadounidense.

Estados Unidos registra déficits presupuestarios sistemáticamente mayores que la UE, el Reino Unido o China. Al gastar más de lo que recauda en impuestos, el gobierno estadounidense genera mayores ingresos para sus empleados y las empresas a las que compra. En teoría, estos ingresos adicionales impulsan la demanda en la economía, lo que a su vez incrementa el crecimiento de la producción y reduce el desempleo.

La mayoría de los gobiernos europeos también registran déficits presupuestarios. El déficit presupuestario promedio de los países de la UE en 2025, por ejemplo, fue del 3,1% del PBI. Sin embargo, el déficit de Estados Unidos, que alcanzó el 5,8% del PBI ese mismo año, está generando un estímulo mucho mayor.

Estados Unidos también destina una mayor proporción de su PBI a la inversión empresarial y a la investigación y el desarrollo que la UE.

En 2021, Europa gastó 270.000 millones de euros menos que Estados Unidos en innovación, y este gasto se concentró en su centenaria industria automovilística en lugar de en nuevas tecnologías.

Desde 2025 la IA ha sido el foco de la inversión estadounidense. Esto ha ayudado a Estados Unidos a mantener su dominio sobre las plataformas tecnológicas y digitales globales. La rápida adopción de la IA en la industria estadounidense también ha ampliado el margen por el cual el crecimiento de su productividad laboral supera al de Europa. La producción por hora en servicios profesionales ha aumentado más del 18 % desde 2019 en Estados Unidos, en comparación con solo el 5 % en la UE.

SALARIOS MAS ALTOS

El aumento generalizado de la productividad en la economía ha permitido que los salarios reales en Estados Unidos (ajustados a la inflación) hayan subido ligeramente desde 2019. Esto ha sostenido la demanda de los consumidores y, al mismo tiempo, ha propiciado un fuerte crecimiento de los beneficios que ha impulsado las cotizaciones bursátiles estadounidenses a niveles récord.

En contraste, los salarios reales promedio en la UE apenas han crecido en los últimos 20 años, mientras que los beneficios empresariales en Europa se mantienen bajos.

El liderazgo tecnológico de Estados Unidos podría verse afectado por la política migratoria restrictiva de Donald Trump, que incluye a científicos y estudiantes cualificados.

Un estudio sugiere que las tasas de crecimiento anual del PBI en Estados Unidos podrían ser actualmente hasta 0,8 puntos porcentuales inferiores a las que se habrían registrado si la inmigración irregular neta hubiera mantenido su tendencia anterior a 2025.

Pero la administración Trump y sus partidarios del sector tecnológico también atribuyen su éxito a una mayor libertad para experimentar con nuevas ideas, mientras que Europa las regula con mayor rigor y China intenta controlarlas para el Estado. Si bien la UE genera tantas empresas emergentes tecnológicas como Estados Unidos, muchas se trasladan allí cuando comienzan a expandirse.

Otro factor que explica la resiliencia de la economía estadounidense es que la industria del país se beneficia de costos energéticos sustancialmente más bajos.

Estados Unidos produce más combustibles fósiles que Europa y los grava menos. Además, está avanzando rápidamente en el desarrollo de fuentes renovables económicas, a pesar del escepticismo del gobierno hacia la energía solar y eólica.

La dependencia de los combustibles fósiles y la indiferencia hacia las emisiones de carbono podrían aumentar la vulnerabilidad económica de Estados Unidos a largo plazo. Sin embargo, por ahora, garantizan una ventaja de costos que permite al país reactivar su industria manufacturera y satisfacer gran parte de la demanda global de servicios basados en datos, como el comercio electrónico y la inteligencia artificial generativa.

INGENIERA FINANCIERA

Estados Unidos gasta más en bienes y servicios de lo que produce internamente. Esto genera un gran déficit por cuenta corriente, que se amplía a medida que aumenta el crecimiento económico estadounidense. Para financiar este déficit, Estados Unidos tiene que endeudarse continuamente con el resto del mundo.

Para la mayoría de los países, el consiguiente aumento de las deudas con otros países provocaría un debilitamiento de la moneda y una mayor inflación, o un período de menor crecimiento para reequilibrar la cuenta corriente. Sin embargo, Estados Unidos se beneficia del uso global del dólar estadounidense.

El dólar estadounidense es el estándar universal para el comercio de materias primas. Y debido a la percepción de que Estados Unidos seguirá generando altos rendimientos de la inversión y pagando sus deudas, el resto del mundo suele responder a crisis como las guerras invirtiendo en activos estadounidenses, incluso si la política de Estados Unidos es la responsable de esas crisis.

En la década de 1960, Valéry Giscard d'Estaing, entonces ministro de Finanzas de Francia y posteriormente presidente del país, criticó duramente lo que denominó el “privilegio exorbitante” que Estados Unidos obtiene al imprimir la moneda mundial. Estados Unidos conservará este privilegio mientras el comercio y las finanzas globales se realicen mayoritariamente en dólares estadounidenses.

Es improbable que esta situación cambie. Los esfuerzos de la UE por unificar sus mercados financieros para respaldar su mercado único han avanzado lentamente y se vieron obstaculizados por la decisión del Reino Unido de abandonar el bloque en 2016. Tanto el Reino Unido como la UE han perdido cuota de mercado financiero global desde la salida del Reino Unido.

Los intentos de China, Rusia y los principales países exportadores de petróleo por lanzar una moneda de reserva alternativa también han tenido escaso éxito. Pero quizás no se arrepientan. El papel global del dólar dificulta que Estados Unidos controle su inflación, ya que debe estar atento al impacto general de la subida de los tipos de interés.

Cuando la entrada de capital extranjero fortalece el dólar, la industria estadounidense también pierde competitividad a nivel global. Y con tantos gobiernos en todo el mundo bajo presión para equilibrar sus presupuestos, los consumidores y las empresas estadounidenses con alto poder adquisitivo podrían seguir siendo el motor de crecimiento que permita la expansión de otras regiones.

El impresionante desempeño económico entre 2021 y 2024 no logró revitalizar la carrera política del predecesor de Trump, Joe Biden. Mantener esa tendencia positiva ha resultado igualmente infructuoso para Trump. Con tan solo un 36%, su índice de aprobación es extremadamente bajo.

Esta es la desventaja del crecimiento impulsado por los déficits gubernamentales y el aumento de las ganancias corporativas. Muchos estadounidenses sienten que están pagando precios más altos con salarios que apenas suben, y tendrán dificultades para afrontar cualquier aumento futuro del costo de vida.