EL SECTOR PRIVADO SIGUE PREFIRIENDO INCREMENTAR EL CONSUMO Y AHORRAR MAS EN ACTIVOS EXTERNOS
¿Por qué no despega la inversión?
POR GABRIEL CAAMAÑO GOMEZ *
El análisis de los datos duros del primer semestre de 2010 en relación con aquellos correspondientes al primer semestre de 2008 (situación precrisis) nos permiten definir el escenario actual de la siguiente manera: el Producto local (PBI) se ubica levemente por encima del nivel real correspondiente al primer semestre de 2008, el consumo (público + privado) está bastante más arriba, el ahorro en activos externos (el resultado por cuenta corriente) está prácticamente al mismo nivel, y, en cambio, la Inversión Interna Bruta Fija (IBIF) aún está significativamente por debajo.
Un análisis detallado de la dinámica de las tasas de inversión, consumo y ahorro en activos externos del sector privado nos permite afirmar que:
A) Si bien hay mucha menos inversión agregada, todavía hay mucha menos privada. Con lo cual, si corrigiéramos por calidad, la reducción experimentada por la tasa de IBIF agregada sería aún más significativa.
B) El sector privado redujo inversión para incrementar consumo y, en el margen, incrementar el ahorro en activos externos. Es decir, dejamos de invertir, principalmente para consumir. A la hora de responder por qué el sector privado sustituyó inversión por consumo encontramos que la perspectiva de que el problema inflacionario y el atraso cambiario continúen profundizándose es la principal razón por la cual la expectativa de rendimiento de los proyectos de inversión privada es menor en la actualidad que en 2008.
Al mismo tiempo, sabemos que el rendimiento exigido a esos proyectos es mayor en la actualidad que a principios de 2008, dado el mayor nivel de incertidumbre, tanto por razones políticas como económicas. El resultado es, en consecuencia, menor inversión. No por accidente, son exactamente esos mismos factores los que explican el boom de consumo durable. Dados esos datos, debemos señalar que el escenario más probable hasta octubre de 2011 es aquel en el cual la recuperación en curso tiene una pobre traducción en crecimiento, desacelerándose progresivamente el PBI y el consumo privado, y profundizándose el proceso inflacionario y el atraso cambiario.
Es poco probable que las condiciones para realizar el ajuste necesario para superar está situación de forma ordenada estén dadas antes de las elecciones presidenciales. Tampoco podemos descartar que, a medida que nos acerquemos a las elecciones, la sola perspectiva de ese ajuste o de nuevas medidas contraproducentes en el escenario post elecciones, desinfle de forma abrupta el consumo privado de bienes durable e impulse el retorno de una más decidida fuga de capitales.
PERSPECTIVAS
En cuanto a la dinámica de la tasa de ahorro, de consumo y de inversión, empecemos por el principio. El primer semestre de 2009 no es un período relevante para hacer comparaciones porque es un período de crisis local e internacional, caracterizado por una significativa contracción del PBI y todos sus componentes. Con lo cual, cualquier comparación de los registros actuales con los correspondientes a ese período arrojará variaciones reales y nominales más que significativas, que no son indicativas de crecimiento genuino y que, en consecuencia, nada nos dicen sobre las perspectivas de crecimiento una vez que se agote la recuperación.
Menor aún es la información que aportan sobre el grado de sustentabilidad del proceso de crecimiento que puede seguir a esa recuperación. Con lo cual, poco nos dirán acerca de las perspectivas que evalúan los agentes económicos a la hora de tomar de decisiones de ahorro en activos externos, inversión o consumo.
Siguiendo esa premisa, definamos las bases del escenario actual en base al primer semestre de 2008:
A) Tanto el Producto local como el consumo se ubican por encima del nivel real correspondiente al primer semestre de 2008 (máximo anterior, +1% real para el producto y +2% real para el consumo). El consumo privado se ubica tan sólo 0,8% por encima del mismo. En cambio, el consumo público hace lo propio en un 10,8%.
B) Sin embargo, la IBIF aún está significativamente por debajo de esa marca. En particular, la última aún se ubica 13,2% real por debajo del valor que supo promediar durante los primeros seis meses de 2008.
C) El ahorro en activos externos (el resultado por cuenta corriente) está prácticamente al mismo nivel. En otras palabras, en el escenario actual hay mucho más consumo (sobre todo público y algo de privado), más o menos el mismo nivel de ahorro en activos externos y mucha menos inversión. Por último, el PBI se ubica prácticamente al mismo nivel.
CONSUMO ESTRELLA
Profundicemos por el lado de las tasas.
A) Durante el primer semestre de 2008 la tasa de IBIF agregada (que indica qué porcentaje del Producto local se reinvierte en la generación de más producto) de la economía argentina se ubicó en torno al 25,2%. Unos 24 meses después, durante el primer semestre de 2010, hizo lo propio en torno al 21,7% del PBI. En otras palabras, en comparación con los primeros seis meses de 2008, durante el primer semestre de 2010 la economía local invirtió 3,5 puntos menos del Producto.
B) El consumo (público y privado) representó cerca del 71,6% del Producto durante el primer semestre de 2008. Ya durante el primer semestre de 2010, el consumo fue por lejos la variable estrella, llevando su participación en el PBI al máximo nivel de los últimos nueve años (desde el primer semestre de 2002): 75%. En síntesis, la comparación con el primer semestre de 2008 indica que la economía local consumió 3,4 puntos porcentuales más del PBI.
C) El Ahorro Neto (ahorro interno neto, Exportaciones-Importaciones) y el Bruto (ahorro interno bruto, IBIF + Exportaciones - Importaciones) también se han reducido significativamente respecto de los niveles que supieron promediar durante el primer semestre de 2008. Profundizando, el Ahorro Bruto de la economía argentina representó sólo el 25% del PBI durante el primer semestre de 2010, cuando durante el mismo período de 2008 había logrado promediar una participación del 28,4%. Es decir, la economía local ahorró 3,4 puntos menos del Producto Bruto respecto del período de referencia de 2008.
Sintetizando, el incremento experimentado en términos relativos (como porcentaje del Producto) por el consumo respecto del primer semestre de 2008 fue financiado en un 97% por la menor importancia relativa de la inversión y sólo en un 3% por la menor importancia del ahorro neto. Léase, dejamos de invertir para consumir. Y ese aumento del consumo se dirigió sobre todo a consumo público y, en menor medida, a consumo privado de bienes de consumo durable (autos, electrodomésticos, audio y video, tecnología, etc.) y semidurables (indumentaria, sobre todo) (...).
Es decir, estos datos refuerzan los diagnósticos anteriores, pues:
A) Si bien hay mucha menos inversión agregada, todavía hay mucha menos privada. Con lo cual, tenemos una tasa de inversión menor, pero que además tiene un mayor componente de inversión pública y uno menor de inversión privada. Y, lamentablemente, la inversión pública tiene un menor grado de calidad o eficiencia (por peso destinado) que la privada (las razones son varias, empezando por los sobreprecios). Dicho de otra manera: si corrigiéramos por calidad, la reducción experimentada por la tasa de IBIF agregada sería aún más significativa.
B) El sector privado redujo la inversión para incrementar consumo y, en el margen, incrementar el ahorro en activos externos. Es decir, en este caso, el 100% del incremento experimentado por la tasa de consumo o propensión a consumir, fue financiado por la reducción de la tasa o propensión a invertir. Dejamos de invertir para consumir.
SUSTITUCION
(...) Con lo cual, lo verdaderamente trascendente pasa por responder porque el sector privado sustituyó consumo durable por inversión y, en menor medida, ahorro en activos externos por inversión. Al respecto, las renegociaciones constantes de contratos, precios y salarios, producto de un proceso inflacionario a tasas elevadas, generan costos transaccionales crecientes que reducen los márgenes de rentabilidad de la mayor parte de las actividades productivas y desgastan las relaciones entre los distintos sectores (empresarios vs. asalariados, proveedores vs. clientes, etc.).
Asimismo, el proceso inflacionario suma incertidumbre desde el punto de vista de los costos porque se vuelve prácticamente imposible lograr proyectar la evolución de los mismos más allá de uno o dos años, ya que, por un lado, los contratos se renuevan en plazos menores al año, y, por el otro, los precios y salarios se negocian en más de una oportunidad por año.
Para los eslabones más débiles de las cadenas productivas (los menos concentrados), la situación es aún peor porque tienen poco poder para negociar los precios de sus insumos y, generalmente, son tomadores de precio para vender sus productos. Por otro lado, está claro que el atraso cambiario y la perspectiva de que el mismo se prolongue y profundice hasta octubre de 2011 desincentiva el ahorro en activos externos (fuga de capitales) de carácter puramente especulativo (de corto plazo). Sin embargo, no desincentiva el ahorro en activos externos de mediano-largo plazo pues ya demostramos que la actual propensión ahorrar en activos externos es levemente superior a la que existió durante el primer semestre de 2008.
* Economista de Joaquín Ledesma & Asoc.