La edición impresa tendrá un costo, aunque habrá una versión libre con QR
Polémico: dejarán de ser gratuitos los programas de mano del Colón
Ya sean de ópera, conciertos o ballets, la tradición de conocer elencos, formación de los organismos participantes y datos sustanciosos sobre las obras quedará atada a contar con un buen celular y el conocimiento para operarlo.
En un insólito comunicado de reciente distribución, el Teatro Colón, en lugar de anunciar la incorporación de nuevas grandes figuras a la temporada lírica de este año, hizo saber que a partir de ahora va a “regular la cantidad de programas de mano que imprime en papel”. Esto quiere decir que al ingresar a la sala no se entregarán al público los habituales cuadernillos que consignan elencos, biografías, formación de los organismos participantes, y lo que es esencial, los comentarios sobre obras y autores preparados por musicólogos y críticos especializados, siempre tan ilustrativos para todos.
A fin de justificar esta sorprendente decisión, se alude en primer término a lo que ocurre “en otras casas teatrales del mundo”, sin mencionar a ninguna, lo cual es desde ya inexacto. En el Metropolitan, de Nueva York, y en la Lyric Opera, de Chicago, por mencionar sólo dos coliseos líricos de relieve, los programas de mano no sólo se entregan a todos los asistentes en forma absolutamente libre, sino que además se lo hace con generosidad en cuanto a cantidad.
Otro argumento de las autoridades del Colón indica que esta iniciativa poco seria surge en el marco de algo que se denominaría ‘Colón Verde’ (tal cual), y se inscribe dentro de “la política de sustentabilidad de la institución, orientada a promover prácticas más sustentables en la operación del Teatro y a fortalecer una relación responsable con el patrimonio y el futuro”, todos conceptos abstrusos, difíciles de interpretar.
Si lo que se quiso decir es que la causa de este peregrino cambio es, en el fondo, ahorrar dinero (verde o del color que se quiera), vale la pena recordar que el programa de cada función está salpicado por infinidad de importantes avisos comerciales que contribuyen por cierto a solventar su costo.
Según versiones, la sala de la calle Libertad cobraría $ 15.000 por los programas.
INCOMODIDAD
Para complicar más las cosas, el teatro aclaró que “los contenidos del programa de mano de las producciones estarán disponibles en formato digital con acceso mediante QR”. Esto es que aquellos que no concurran con teléfono celular y enlace al código QR no podrán enterarse acerca de los artistas intervinientes ni de las obras a ejecutarse, lo cual entrañará una enorme incomodidad para la concurrencia y un desconocimiento de la idiosincrasia y hábitos de tantas personas mayores, distantes de esos sistemas.
“Colón Verde es una decisión de gestión: cuidar recursos, reducir residuos y modernizar la experiencia del público sin resignar contenido ni calidad” (o sea, economizar y colocarse en una onda ecológica, algo totalmente impropio de su operatoria, en cuyo desenvolvimiento se manejan tantos otros elementos contaminantes), según también se lo explica.
Pero en verdad se trata de una propuesta que desconoce la realidad y jerarquía de nuestra gran institución musical, una de las más importantes del mundo, y configura en esencia una agresiva falta de respeto hacia su público.
De paso, se agrega, el programa, de todos modos, se podrá comprar, en forma anticipada o en el propio recinto, y será “un libro impreso, como un recuerdo” (tal cual). ¿Alguien puede desentrañar todo esto? Que de cualquier manera ha provocado un agitado mar de fondo entre los abonados, habitués y redes sociales.
FOTO: GENTILEZA MAXIMO PARPAGNOLI
