Polémica en la avenida Alvear por la demolición de un tradicional inmueble

La demolición de una propiedad tradicional ubicada sobre la Avenida Alvear al 1600 generó inquietud entre vecinos, urbanistas y referentes del patrimonio arquitecténico, quienes alertan por la posible pérdida de identidad en uno de los corredores más emblemáticos de la ciudad.

El inmueble, que durante años albergó un local de la firma italiana Ermenegildo Zegna, comenzó a ser demolido tras la autorización otorgada por el Gobierno porteño.

En su lugar se proyecta la construcción de un edificio de nueve pisos de alta gama con locales comerciales, iniciativa impulsada por la desarrolladora Pride Developers.

La cuadra en cuestión concentra algunos de los exponentes más reconocidos de la arquitectura de estilo europeo en la ciudad, como el Palacio Fernández Anchorena -actual sede de la Nunciatura Apostólica-, el Palacio Duhau - Park Hyatt Buenos Aires y el Palacio Casey.

Si bien el área cuenta con protección histórica, el edificio demolido no poseía catalogación individual, lo que habilitó legalmente su intervención.

El debate se intensificó luego de que el empresario inmobiliario Iuri Izrastzoff cuestionara públicamente la decisión. "Es inadmisible la demolición de un edificio patrimonial en la avenida más representativa de Buenos Aires", sostuvo, al tiempo que reclamó una actualización urgente del catálogo de protección urbana.

Desde la desarrolladora, su CEO Maximiliano Mustafá afirmó que el proyecto cumple con la normativa vigente y remarcó que la propiedad no estaba alcanzada por restricciones patrimoniales. "La obra está en regla y avanzará según los plazos previstos", indicó.

Especialistas en patrimonio también manifestaron reparos. El investigador Alejandro Machado advirtió sobre las debilidades del sistema actual y la tendencia a priorizar nuevos desarrollos por sobre la conservación. En ese sentido, propuso la creación de un organismo específico que resguarde el patrimonio construido.

Vecinos de la zona expresaron su rechazo al proyecto y señalaron que la intervención alterará el carácter distintivo del área. El arquitecto Germán Carvajal sostuvo que "la avenida pierde una pieza fundamental de su identidad", mientras que residentes remarcaron el impacto visual y urbano que implicará la nueva construcción.

En la misma línea, la fotógrafa y agente inmobiliaria Jasmine Rossi destacó que el atractivo del barrio radica en su impronta clásica, valorada especialmente por visitantes internacionales. "El entorno arquitectónico es parte de la experiencia que buscan quienes visitan esta zona", explicó.

El antecedente más cercano se remonta a 2022, cuando la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos intervino para frenar la demolición en una etapa previa del proyecto. Sin embargo, desde el Ejecutivo porteño aclararon que no existía impedimento legal definitivo.

Mientras avanzan las obras, agrupaciones vecinales impulsan acciones para visibilizar el reclamo y evalúan alternativas legales, aunque reconocen limitaciones en el marco normativo actual. El caso reabre el debate sobre el equilibrio entre desarrollo inmobiliario y preservación del patrimonio en la ciudad.