Pirandello en la voz de una mujer
Miriam Odorico y Giampaolo Samá estrenan la sexta temporada de ‘Una’ en Almagna Teatro. La pareja analiza cómo el cambio de género del personaje resignifica la crisis existencial y la mirada ajena en la actualidad.
Miriam Odorico y Giampaolo Samá tienen la dinámica de las parejas que llevan muchos años juntos. Por momentos uno empieza a hablar y el otro termina la frase, otras veces se corrigen con humor y algunas otras intercambian puntos de vista. Ella, con esa sonrisa genuina y fresca, él con esa expresividad tan propia de los italianos. Llevan juntos casi dos décadas, pero desde hace unos años decidieron trasladar esa relación al teatro: ella como actriz, él como director.
Este sábado, en Almagna Teatro estrenan la sexta temporada de ‘Una’, una versión libre de la novela ‘Uno, ninguno y cien mil’, de Luigi Pirandello, que dialoga con el teatro de Darío Fo.
Sentados en el bar de Timbre 4, donde un rato más tarde ella comenzará con la función de ‘Las tragedias no mejoran a nadie’, ambos coinciden en la actualidad que tiene el texto que en este 2026 cumple 100 años.
“Pirandello dice que es la más humorística de todas. Habla sobre la destrucción del yo. Es la más humorística dentro del humor de Pirandello, donde reímos a primera capa, después repensamos y vemos el drama de fondo. En este caso es la identidad que se destruye y explota en las mil miradas que tiene enfrente ella: la familia, la gente del pueblo, y todo nace de un detalle insignificante cuando una mañana el marido le dice: ‘¿Qué te mirás? ¿Tenés la nariz torcida?’. Y ahí a ella se le desata una crisis existencial, entonces se aleja y renuncia a todo, tratando de encontrar una unidad, un único ser, que creo que es imposible. Somos uno, somos ninguno porque somos cien mil”, explica Sama.
A su lado, Odorico reflexiona: “Hoy en día me parece tan actual, con las redes y cómo nos mostramos y queremos que nos vean. Me parece increíble”. Y, él agrega: “Es un pensamiento que empieza con el nacimiento de la psicología de la época y hoy en día estamos con la misma problemática, y aún más, tan divididos en mil capas”.
EN CLAVE FEMENINA
-¿Creen que a todos en algún momento necesitamos como esta mujer alejarnos de la mirada de los otros?
-Giampaolo Samá: Sí es fundamental y es dificilísimo porque vivimos también de la retroalimentación de la mirada de otros. Somos seres sociales entonces la lucha es constante.
-Miriam Odorico: Además siempre se habló de ir a hacer análisis para conocerse a uno mismo y el tema está ahí cuando me quiero conocer a mí mismo y soy como me ve mi mamá, mi papá, mi marido, mis hijos y ¿quién soy yo?
-G. S: Además cumplimos con estos sellos que nos dan, hacemos de todo para que cada uno nos reconozca por cómo nos definió y ahí está el drama, tocado con muchísima ironía.
-M. O: Es muy filosófica la obra, muy profunda y muy sencilla también.
-La novela original está protagonizada por un hombre, ¿en la voz de una mujer sobra un nuevo significado el texto?
-G. S: Cuando se nos ocurrió pasarlo a una mujer me di cuenta de cuánto aún más contemporáneo era el texto porque la que más sufre la mirada ajena es la mujer. El hombre puede envejecer, ser lindo, feo, puede ser cualquier cosa; la mujer siempre tiene esa mirada crítica encima por eso creo que en boca de ella aporta un significado que Pirandello lo tenía ahí, latente. Un hombre que se rebela es un revolucionario, la mujer que lo hace es una loca. No nos olvidemos de las ‘locas de Plaza de Mayo’ y así, siempre. Tienen un rol muy difícil. Todo esto estaba en la obra con solo cambiar el género del personaje, parecía un hecho muy simple e inocente, pero cambió completamente la cuestión.
- Miriam, ¿qué le pasó cuando Giampaolo le propuso hacer la obra?
-M. O: ¡Noo! No me la propuso, yo le insistí mucho.
-G. S: Me persiguió tres años
-M. O: Viste cuando uno piensa qué me gustaría hacer y esas palabras las quería decir yo.
-G.S: Al principio le dije que no, la obra era para mí. Ella tenía trabajo y yo estaba buscando hacerla. Le dimos vuelta un tiempo, pero no la lograba estrenar hasta que ella me la volvió a pedir. Ahí me tomé unos días para tocar algunas cosas al texto y la verdad que me sorprendí. Era la interpretación justa.
-M.O: Y, hay una lectura en la puesta. El hecho de que esta mujer no se levanta de la silla, está tan lleno todo con lo que dice que lo otro era mucho. Ya el título lo podés tomar de mil maneras.
MIRADA AJENA
-Miriam, ¿encuentra puntos en común con su personaje?
-M.O: Sí, muchísimos, como me cayó a los 60 años esta obra me pareció un momento espectacular. Yo también me quiero desprender de los deber ser, me gusta bucear en lo interno, la filosofía de la vida sencilla me resulta muy rica. Me encuentro muy cómoda con el lenguaje de la obra. Todos los temas de los que habla me resultan super interesantes, me resuenan un montón.
-¿Cómo le resulta la experiencia del unipersonal?
-M. O: Nunca había hecho uno, fue el primero y me llevó bastantes funciones hasta sentir que estaba bueno. Pero ahora lo disfruto un montón, valió la pena.
-Por otro lado, sigue protagonizando ‘La omisión de la familia Coleman’, ¿cómo es hacer un personaje durante más de dos décadas?
-M. O: Es hermoso porque van 22 temporadas y ya somos una familia más o menos. La obra es divina y nosotros nos encontramos y hacemos la previa, el después, todo. La pasamos muy bien. No me canso de hacerla.
