Néstor ‘Polaco’ Pastorive protagoniza un unipersonal de danza folklórica sobre la obra musical de Hilda Herrera

Piano y baile a la conquista de Francia

Por tercer año consecutivo, el coreógrafo y docente gira llevando una propuesta creada en conjunto con la artista gala Nina Laisné. “Hay un público en Europa al que ya no le gusta la tarjeta postal”, asegura.


“Parece mentira”, se sorprende el bailarín y coreógrafo Néstor ‘Polaco’ Pastorive cuando cae en la cuenta de que lleva realizadas casi treinta funciones de ‘Como una baguala oscura’ en distintas ciudades de Francia. Se trata del espectáculo de danza folklórica argentina que estrenó en abril de 2024 y que desarrolló en estrecha colaboración con la artista gala Nina Laisné como una suerte de homenaje bailado a la obra de nuestra compatriota Hilda Herrera. Propuesta que dialoga con otros proyectos de Laisné dedicados a exaltar la figura de la genial pianista nacida en Capilla del Monte, Córdoba, hace 93 años.

Pastorive comenzó a viajar a Francia en 2023 para participar de una residencia que dio origen a la obra, que en su primer año (2024) cumplió con dos giras por teatros nacionales, en marzo-abril y de septiembre a diciembre. Volvió a presentarse en nuevas localidades entre febrero y abril de 2025, y ahora regresó a escena para realizar ocho presentaciones (una de ellas fuera de Francia, en Braga, Portugal). Cuando este tour termine habrá realizado 35 funciones desde el debut de la obra, de la que es único protagonista.

-¿Cómo empezó todo?

-Nina es muy amante del folklore argentino y tiene una conexión muy especial con Hilda Herrera desde su niñez. La conoce desde los nueve años y cada vez que Hilda viajó a Francia la fue a ver en vivo. Nina le produjo a Hilda un disco que fue grabado en Buenos Aires. A la par del disco, estaba armando una obra con un bailarín francés, François Chaignaud. En ese proceso, Nina y François vinieron a la Argentina a estudiar. Acá se encontraron con Margarita Fernández y fue ella quien les recomendó que tomaran clases conmigo.

-¿Entonces?

-Parece que les gustó mi toque musical al zapatear, que fue lo que me dijeron. Esto fue hace cuatro o cinco años. Tiempo después volvieron a pedirme una semana de clases intensivas. Pero ya antes de viajar a Buenos Aires, Nina me contó sobre el disco de Hilda y su deseo de que ese proyecto no quedara ahí sino que pudiera ser llevado a escena.

COLABORACION

Sobre las motivaciones de Laisné para emprender estos desafíos, Pastorive señala que, “si bien ella estudió artes plásticas, es esencialmente música. Y estudió mucho tiempo con un guitarrista argentino que a su vez había estudiado con Hilda. Es decir que estaba muy relacionada con sus melodías. Pero aparte, es una persona que investiga todo, no para. Aunque nosotros decimos que la obra es una colaboración, ella es prácticamente la directora porque es el motor, la cabeza del espectáculo”, la elogia.

La creación coreográfica corrió por cuenta de Pastorive, claro, aunque él insiste en destacar el aporte de su colega francesa. “Como único bailarín en escena, necesité mucho de su mirada desde afuera”. La obra posee un argumento sugerido basado, en parte, en una entrevista que la propia Nina le realizó a Herrera a propósito de la grabación del álbum.

-¿Cómo evolucionó la propuesta en estos años?

-Creo que he ido madurando como bailarín, en mi interpretación de una música tan compleja como la de Hilda. Y a la vez he aprendido a ponerme a disposición de todo lo escénico. Esta es una obra con muy poca luz, la iluminación es muy cinematográfica en un punto. No es un show. Uno quizás está acostumbrado a ver mucho los rostros, y en este caso se requiere del espectador un doble trabajo, no sólo de percibir la imagen sino también de captar el sentimiento de cada coreografía.

-¿Por qué hace hincapié en la luz?

-Porque los porcentajes con los que trabaja la obra son mínimos en algunos momentos, lo que hace que el público deba estar metido muy adentro para llegar a percibir cómo la escena se va modificando.

La madurez de Néstor Pastorive como bailarín se percibe con nitidez en este espectáculo. (Foto: Cleo Bouza)

-¿Cómo afecta esta especie de ‘invisibilización’ a su ego?

-Estoy más allá de eso, por suerte. Quizás sea la edad. De entrada estuvo planteado así y en ningún momento me preocupó que se me vea o no la cara. Cuando actuamos en París, Chaignaud, que es una eminencia de la danza, hizo una crítica constructiva del espectáculo respeto de la luz, justamente diciendo que se me tenía que ver un poco más. Pero lo hablamos con el equipo y coincidimos en que no era necesario.

LA PREPARACION

-¿Cómo se preparó para retomar la obra después de casi un año?

-He venido entrenando en el estudio de Margarita Fernández desde que empezó el verano, muy de a poco. La puesta a punto física la hago a mi tiempo, no tengo la preparación de los 20 años porque ahora tengo 53. Lo fundamental es estar bien para no lastimarme y dar el ciento por ciento de mi capacidad actual. Pero lo más importante que hago en los meses previos es volver a meterme en la música. En lo físico me siento pleno.

-Un unipersonal de danza de una hora y quince minutos de duración le debe producir un desgaste enorme.

-Sin duda. Pero si bien tengo segmentos muy fuertes, no estoy bailando todo el tiempo. Hay varios momentos en los que acompaño a Hilda en lo que está tocando o contando a través del video.

-Hablaba de la complejidad musical de la obra de Herrera. ¿En qué reside?

-La música de Hilda tiene una enorme profundidad. Ella también es una solista y, al igual que uno que baila, no siempre está de la misma manera en lo emocional, en lo físico, en lo técnico. Poder plasmar esa sensibilidad tan fina es verdaderamente complejo.

El origen de esta propuesta escénica, reitera Pastorive, es un disco de la gran pianista popular que Nina Laisné ayudó a grabar: 'La iluminada' (disponible en soporte físico y plataformas digitales). “La relación de Nina con esa música es de otro tiempo. Y haberle podido poner danza a ese tesoro la hace muy feliz", cuenta.

De sus visitas recientes a la casa de Hilda, 'el Polaco' (como se lo conoce en el ambiente de la danza) destaca su humildad y el animo de seguir mejorando a tan avanzada edad. "Se sienta al piano y te dice: 'el disco está muy lindo pero debí haber incluido este otro tema’, o ‘esta parte de tal tema tendría que haberla tocado así’".

'Como una baguala oscura' incluye composiciones de 'La iluminada' y de discos anteriores de la artista, propias o en colaboración con figuras como Atahualpa Yupanqui. El sound track entrevera chacarera (magistral, 'La nadita'), zamba, chaya, malambo. De la inventiva de Pastorive y Laisné nacieron también accesorios a los que el bailarín echa mano y que destacan en escena: unas espuelas que imitan los sables de los caudillos, estribos de montar que se convierten en boleadoras.

FUERA DE LA POSTAL

-¿Cómo es la recepción del público?

-Puede ser que no nos conozcan a Hilda o a mí en Francia, pero la música siempre llega a lo más hondo. Y en cuanto a la danza, hay un público en Europa al que ya no le gusta la tarjeta postal, que no sólo quiere ver al gaucho de las Pampas argentinas sino que a partir de ese folklore va en busca de otras cosas. También es cierto que en Francia conocen mucho el trabajo de Nina y saben de antemano que van a encontrar algo que es el resultado de mucha investigación, con una vuelta de rosca. La gente recibe esta propuesta con alegría y con muchas preguntas por hacer.

-¿Y cuándo la veremos en Buenos Aires?

-Asistió una gente del FIBA a la función en el Chaillot de París y nos dijo que le encantó. Pero es muy difícil traer la obra manteniendo el mismo formato y el equipo técnico, que es lo que acostumbran hacer en Francia. Para ellos, el equipo no se cambia. Y también tenemos que saber que acá nos podemos enfrentar a un nivel de crítica muy severo quizás, que no sé si tengo ganas de recibir.

‘Como una baguala oscura’ lleva una treintena de presentaciones en distintas ciudades de Francia.

FOTOS DE ESCENA: GENTILEZA NINA LAISNE