Peligra la Obra Don Orione por el incumplimiento del Estado

Sr. director:

La Obra Don Orione, con 90 años de trayectoria en el cuidado de la vida en Argentina, atraviesa hoy una situación de extrema gravedad económica que pone en riesgo la continuidad de sus servicios. La combinación de aranceles desfasados, una inflación que no da tregua y la interrupción en la cadena de pagos estatal ha generado un escenario de vulnerabilidad para las 1.200 personas con discapacidad que asiste la institución en todo el país.

La crisis actual no es solo administrativa; es una amenaza directa a la sostenibilidad de los hogares y servicios. Según explican voceros de la Obra, “se rompió la cadena de pagos”. Los compromisos de organismos nacionales no se regularizan desde finales de 2025, lo que ha obligado a la institución a agotar sus recursos propios para mantener la atención diaria.

Este problema se agrava debido a la brecha de ingresos y egresos: mientras los costos de vida (alimentos, medicamentos, servicios y salarios por acuerdos paritarios) suben mes a mes, los aranceles que fija el Estado se actualizan tarde y muy por debajo de la inflación. Durante gran parte del último año, el sector operó con valores congelados, absorbiendo una inflación acumulada superior al 30% sin ninguna compensación inmediata.

No estamos ante un pedido de auxilio financiero, sino ante la necesidad de garantizar derechos básicos. La discapacidad no puede ser sinónimo de desprotección. Actualmente, las 1.200 personas que viven en los Pequeños Cottolengos dependen de la Obra para cada aspecto de su vida cotidiana; muchas de ellas no cuentan con otra red de contención.

Cada vez que el sistema de financiamiento falla, se vulnera la Ley 24.901 y la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que tiene jerarquía constitucional en nuestro país. Como se ha señalado desde la institución: “No pedimos un favor ni una donación, pedimos el cumplimiento de la ley”.

El sostenimiento de una obra de esta magnitud implica no solo el cuidado profesional, sino el mantenimiento de infraestructuras que, en muchos casos, tienen décadas de historia. La falta de recursos ha obligado a postergar tareas esenciales de conservación en los edificios, lo que incrementa el riesgo de deterioro en espacios comunes.

Asimismo, la crisis limita la capacidad de respuesta ante nuevas demandas de la sociedad. En este momento, la imposibilidad de garantizar el financiamiento futuro impide la incorporación de nuevos residentes, dejando a muchas familias sin el apoyo que necesitan.

La planta de personal de la Obra Don Orione es la estrictamente necesaria para garantizar una vida digna. “Los empleados son los necesarios para cuidar a las personas. Hay residentes que requieren atención total para alimentarse, higienizarse y realizar actividades cotidianas”.

Resulta paradójico que, mientras el Estado presenta demoras críticas en los pagos de las prestaciones, se exija a las organizaciones sin fines de lucro el cumplimiento fiscal inmediato y sin demoras. Es necesario un diálogo que se traduzca en hechos concretos y en plazos que el sistema pueda sostener, ya que la buena voluntad no alcanza para cubrir medicamentos o salarios.

Desde hace nueve décadas, la Obra Don Orione sostiene su misión bajo la convicción de que “sólo la caridad salvará al mundo”. Sin embargo, para que esa caridad siga transformando vidas, se necesitan condiciones mínimas de previsibilidad.

La Obra Don Orione va a seguir de pie, pero hoy necesita que el Estado cumpla con su rol y esté de pie junto a ella. No pedimos privilegios; pedimos que la Argentina sea fiel a sus propias leyes para que 1.200 personas con nombre, historia y dignidad no queden desamparadas.

Facundo Mela

Director de la Obra Don Orione