Padres adoptivos y sociedades narcos (2)
"...hoy no hay solidez ni peñasco... hay solo arena y viento" (Z. Baumann-´Sociedad Liquida´)
Escrito con el corazón al sentir tanto sufrimiento de pacientes y padres.
Crecer parece ser la clave para alcanzar la libertad. Hoy dedico estas columnas semanales a la paternidad. paternidad bastardeada en estos momentos.
Hay “padres adoptivos” en las barriadas que suplen la ausencia o limitaciones de los padres biológicos y son los narcos que combinan amplios espectros del orden-desorden de la población y son proveedores de trabajos y planes de apoyo social que son típicos hoy en toda América Latina tomando como símil al Pablo Escobar de los 80/90 con sus planes de vivienda sustentados en la esclavitud de miles.
A esto se une una cultura de la aceptación social del consumo de drogas que va alimentando esta triste realidad. La “progresía” considera un acto de máxima libertad el hecho consumir sustancias más allá si daña o no la salud mientras tanto prevenir se ha transformado en una palabra prohibida ya que
paradójicamente se la nómina como una represión hacia la “libertad de maniobra” de los seres humanos sin tener en cuenta las lesiones que están
certificadas en los manuales de Neurología, Neuro-farmacología y Psiquiatría y que la propia clínica diaria nos muestra.
El consumo en “libertad” permite la creación de “para-mundos” en donde se mezclan alucinaciones con delirios alejado todo esto del sentido de realidad originando una masa de “nadies” que vagabundean “descerebrados” por las calles de nuestra ciudad hablando solos o creando personajes imaginarios que pueden confundir con cualquier transeúnte.
La “progresía” (pensamiento dominante) olvida que el consumidor tiene cerebro o mejor dicho niega que queda “hipotecado” por el consumo (valga esta interpretación inmobiliaria). Entonces ya deja de ser libre. Cuando se contradice esto con bases científicas y epidemiológicas se cancela toda disidencia. La “cancelación” del pensamiento distinto al uso libre de drogas es un elemento clave de la “progresía” actual ya que rompe con el paradigma del marketing de la difusión del consumo.
HISTORIA DE VIDA
Mientras tanto una madre de los suburbios del conurbano con idioma simple me escribe y me dice: “…es duro vivir al lado del búnker, a mí la ‘falopa’ me destruyó la vida y jamás consumí, destruyó a quienes más quería a mí la ‘falopa’ y jamás consumí, destruyó a quienes más amaba. Y darnos cuenta de que alguien a quien quiero mucho, vendió la frazada con que mi abuela se tapaba (literalmente se la quitó mientras dormía dormía) para comprar ‘falopa’. Asimismo, ver las caras transfiguradas de personas que conoces de siempre digo transfiguradas, porque uno ve el proceso, la disminución de peso, como se oscurece la piel, como la mirada y la esencia de esa persona se pierde, lo que era un caminar, se vuelve un correr desesperado hacía el objeto de goce supuestamente infinito, la droga, por el cual no importa lo que hay que hacer para conseguirla. Aparecen ofreciendo venderte lo que sea, lo que menos se te ocurre, realmente, la carne del congelador aún congelada, yerba, el ventilador con las paletas aun girando. La olla con comida adentro”.
Es que, en la urgencia compulsiva de consumo, todo es vendible, transable por lo que en la jerga se llama los “transas”. Muchas casas de consumidores amanecen sin pava, sin sillas, sin mate, sin yerba y sin garrafa, todo vendido para el consumo (robo, para ser más preciso).
Personas que quizás tenían un conflicto interno o en la trama vincular familiar, y quizás con terapia psicológica, o un factor protector, Iglesia, trabajo, nuevas relaciones interpersonales, hubieran logrado recomponer o establecerse en algún momento. El consumo de drogas compromete el sistema de recompensa en el cerebro, produciendo daños irreversibles que afectan el control de impulsos y el lóbulo frontal, comprometiendo la parte cognoscitiva, de cálculo, comprensión y autorregulación, así como la conciencia moral y de ley y desapareciendo el límite y la autoconciencia (introspección).
¿Que quedará de ese ser humano, si sobrevive a la toxicidad, que afecta a todos los órganos del cuerpo? Esto lo vemos en la clínica de todos los días: cuadros neurológicos con daños en muchos casos irreversibles, trastornos psiquiátricos psicóticos, decesos, cárcel, cuadros clínicos con accidentes cerebrovasculares, etc.
¿Qué generación vendrá de continuar el consumo en su carrera de marketing hacia la aceptación social?
Todo esto tiene raíces, desde la familia, la pérdida de la ternura, del valor a la vida que genera el culto al consumo, que se instala junto con la cultura a la vida que genera el culto al consumo, que se instala junto con la cultura narco. En conjunto con la pérdida de oportunidades.
“¡La promoción de salud como derecho! y la prevención como estrategia!”…me dice en su carta la madre desesperada que vive al lado de un bunker y luego sigue diciendo: “…faltan centros de atención con profesionales especializados, y podría escribir tanto más. Y sé que no soy la única, somos miles y miles de personas, de ciudadanos dolidos y cansados. ¡Esto tiene que parar!”.
Esto dice una madre desesperada que hasta estudió temas de adicciones para entender al Imperio de la Muerte en su barrio y destruyendo su familia.
Trabajo todos los días con jóvenes que no han tenido padres o que éstos han tenido muchas fallas (ausencias, desaparecidos aun viviendo, muertos, presos, denigrados, devaluados por sus mujeres, etc.). También con padres desesperados que en este momento de expansión "narco" en los barrios y de cultura de la aceptación social del consumo se apoderaron de ellos otros "padres adoptivos", en la época de la máxima vulnerabilidad adolescente, y observaron atónitos como el joven fue tomado por barras, sectas, grupos de distribución, etc.; la voz familiar quedo, ahí inaudible frente al ruido que siempre genera el vacío. Donde hay mucho ruido hay mucho vacío. Este no tolera el silencio
LA CAIDA DEL PADRE HOY
También están los que nunca conocieron al Padre ya que éste no se hizo cargo de nada nunca y por ende no se podía hacer cargo de alguien, el hijo mientras tanto cargará con esa "cruz”, quizás toda la vida. En la escuela se sentirá diferente y cuando hable con su almohada quizás llorará. En los casos de peores pronósticos adictivos hay una ausencia total del padre como figura de acompañamiento e incluso como figura de inscripción legal del niño. La falta de reconocimiento puede transformarse en venganza hacia otros y/o hacia sí. Ser compañía del hijo en momentos claves no es ser amigo del hijo. La asimetría existe porque todo el sistema social tiene aspectos a -simétricos marcados por la crisis en la jerarquía de las funciones y los distintos roles a cumplir.
El padre se define por la palabra que transmite, el acompañamiento que está ahí cuando hace falta, el silencio que ayuda, la escucha que permite pensar al hijo que habla, el juicio moral en suspenso en momentos dé culpabilidad de los hijos con el consuelo (darle suelo o sea firmeza a alguien) y siempre el ejemplo de la conducta como modelo ético. El mensaje de los padres está en la vida de los padres.
Al padre se lo presenta y también se presenta en su función como un deber, un compromiso y una lealtad.
Los hay aquellos que sufrieron a padres que no se presentaron a relevar su papel de orientadores, educadores y principalmente "parteros" hacia la vida de sus hijos. El padre es, como función, "partero" hacia la libertad. Ofrece o no un mundo.
A otros le presentaron al padre como un perverso, denigrado, violento aun no siéndolos por sus ex-amadas. El hijo recibe la contradicción de un nacimiento borrascoso en donde se convirtió en el mensajero de una colisión biológica inconsecuente fruto de un azar no querido. La recepción sin "deseo de hijo" a este mundo de alguien es un drama para muchos.
El "deseo de hijo” es clave para alcanzar la libertad máxime cuando desde el
padre o la madre laten un rechazo. Las enfermedades mentales graves abrevan en estos padecimientos en donde no se pudo realizar el encuentro vivificante de dos seres adultos que buscaron recibir a un tercero (el hijo). Las adicciones como apetito de muerte, las anorexias y bulimias, así como las depresiones o disociaciones de la personalidad en los jóvenes surgen de ausencias significativas en el "deseo de hijo" que es el principal deseo para que alguien crezca.
La paternidad es una función o sea algo que se necesita cumplir, es un desempeño. Trasciende la paternidad biológica en donde somos meros "padrillos”, también trasciende la paternidad legal en donde le damos una
inscripción en el registro de lo social ...es principalmente una adopción simbólica, una transmisión de notas de vida, de inclusión en la vida como un acompañamiento simbólico transformándonos en parteros hacia la vida y la cultura trascendiendo la biología del nacer para entrar en el devenir de la independencia para tener una intimidad y una subjetividad.
Siempre decimos que el tránsito tiene una línea de tiempo con cuatro momentos vitales: dejar de ser "hijo de" para ser "padre de sí mismo" y ser “padre para otros" y al final poder ser "padre del propio padre" que en su envejecimiento o senilidad cuidándola y acompañándolo.
Esta "línea de tiempo" es clave y resume el paso por la vida; salimos de la cuna y volvemos a ella. El padre ahí se transforma en un eje ético.
Como dice el Poeta Francisco de Quevedo del Siglo de Oro español: "entre pañales venimos y entre pañales nos vamos”. Quevedo mostraba que nacemos y morimos siempre en estado de vulnerabilidad y dependencia envueltos en pañales que simbolizan la fragilidad de la condición humana (obra “Meditación sobre la Muerte”).
Esta "línea de tiempo" resume la vida misma en la independencia para ser personas, salir de la casa y lograr establecer no sin conflicto una identidad tanto en lo sexual, lo vocacional y en la diferenciación en lo social, pero para ello es necesario ser "padre de sí mismo" en donde el autocontrol, la consolidación de un proyecto y el cuidado de sí mismo para llegar después llegar a ser "padre para otros" en donde consolidar un trabajo, una pareja, cuidar al que nace son marcas ya de la adultez en curso y por fin cuidar al que nos cuidó cuando éste desde la senilidad nos convoca al amor de la reciprocidad.
El desamparo nos sigue toda la vida ya que cuando nacimos el amor que nos acogió nos hizo protegernos de la muerte misma y luego el amparo del hijo al padre es la muestra de las vueltas que da la vida.
Feliz el que puede lograr esto. Por algo Sigmund Freud dijo que “desde el desamparo vivido en los primeros momentos de la vida y el amparo recíprocamente dado surgen las mis altas motivaciones éticas de la humanidad”. Vivimos una sociedad en donde se han diluido certezas y la "Casa Paterna" parece ya alejada en este cambio de época. ¿Es ya una ilusión perdida? La caída de ese mundo de ternura y amparo nos convoca hoy paradójicamente a un mayor encuentro con lo humano. Maxime cuando el encuentro parece estar en crisis.
EL HIJO NO ES UNA “COSA”
Abraham en la Biblia era viejo y ya no podía tener hijos, Dios le dio esa bendición y nació Isaac. Pero se olvidó de su hijo Isaac. Este le era indiferente. Entonces Dios lo manda a matarlo. Los sabios del Talmud se
preguntaban porque Dios había hecho eso. Es que para Abraham el hijo era una cosa y como tal debía desprenderse de ella. Abraham le suplicó a Dios, no lo hizo y finalmente decidió que viva. Ahí recordó que era Padre.
Recordar en latín es despertar. Le hizo sacrificar a un carnero porque del cuerno de este se gritaba a la gente para despertarla de su letargo. Abraham necesitaba despertar de su letargo ...era Padre. El hijo es una cosa cuando para desprendernos del viejo mundo autoritario el shopping es la respuesta, el fetichismo de los objetos reemplaza el diálogo. No establecemos principios. Confiamos en la escuela que es la que debe educar el hijo cuando en realidad esta solo instruye y la educación nace en la propia familia.
Si nuestros hijos son cosas y somos padres indiferentes los tiranos del marketing o los poderes autoritarios se harán cargo de nuestros hijos.
Reflotar el papel del Padre y la familia en general más allá de los distintos cambios y formas de esta es reflotar la humanización de la vida.
