Buena Data en La Prensa

Otro 3 de febrero


El 3 de febrero es una fecha trascendente de nuestra historia. Ese día de 1813 el General San Martín y su Regimiento de Granaderos a caballo, triunfaron en el Combate de San Lorenzo y treinta y nueve años después en 1852, se libró la Batalla de Caseros entre las tropas lideradas por Justo José de Urquiza y las de Juan Manuel de Rosas. Batalla que marcó el nuevo rumbo que tomó el país, que luego se plasmó en la Constitución Nacional de 1853/60.

Otro hecho significativo ocurrió en esa fecha: el 3 de febrero de 1956 reapareció el diario La Prensa que había sido clausurado y confiscado por el régimen peronista el 26 de enero de 1951.

En defensa de la libertad de expresión y de la propiedad privada fue devuelto a sus legítimos propietarios al poco tiempo de asumir el gobierno de la Revolución Libertadora.

El 9 de diciembre de 1955, el presidente Aramburu firmó el Decreto Ley 4.360/55 publicado en el Boletín Oficial, que derogó la Ley 14.021 del 12 de abril de 1951 que había habilitado al gobierno peronista a confiscar el diario.

Al día siguiente el director de La Prensa, Dr. Alberto Gainza Paz, inició la tarea de reorganizar el diario para lograr la ansiada vuelta en el menor tiempo posible.

LA VUELTA DE UN GRANDE

La reaparición hace setenta años del diario La Prensa fue un hecho que tuvo gran repercusión, tanto a nivel nacional como internacional.
El 4 de febrero, en la tapa, el diario da cuenta de algunas de la muchas salutaciones recibidas y celebraciones efectuadas. Se destaca principalmente la del National Press Club (Club Nacional de Prensa) de Washington: “El Club Nacional de Prensa, la mayor organización profesional y social de los periodistas de los Estados Unidos celebró especialmente la ocasión. Sobre la entrada principal de su edificio central en Washington, izó las banderas de la Argentina y los EE. UU. También en el interior del salón principal de su edificio izó la enseña Argentina al lado de la bandera de la propia entidad”.

La noticia se ilustra con una foto en donde se aprecian ambas banderas en el edificio del mencionado club. Más adelante recuerda que el día de la confiscación el mismo club izó a media asta la bandera de los EE.UU. en señal de duelo.

La nota también menciona la fuerte repercusión que tuvo, entre otros, en medios uruguayos.

Enrique José Maceira en su libro “La Prensa que he vivido” (publicado por la Academia Nacional de Periodismo en 2004) expresa: “Cerca de la confiscación, se imprimían los días hábiles 480.000 ejemplares y los domingos 550.000”.

Además, hay que tomar en cuenta que la población de la Ciudad de Buenos Aires más la del gran Buenos Aires estaba alrededor de los 5.000.000 de habitantes, mientras que la población total del país rondaba los 17.000.000.

LA LIBERTAD

Ese día, La Prensa publicó una columna titulada “Por defender la Libertad” en la que recordaba algunas de los graves hechos generados por el gobierno peronista como el asesinato en 1951 del obrero del diario Roberto Nuñez y otros que resultaron heridos a manos de matones enviados por el gremialismo.

Luego en 1957 editó un libro con este nombre de gran valor testimonial.

En esta columna publicamos hace unos años: “En el ADN de La Prensa está presente la búsqueda de la verdad y la defensa de la libertad de expresión consagrada en nuestra Constitución Nacional. Hoy más que nunca la opinión pública necesita seguir nutriéndose de sus páginas. Muy probablemente sea el único medio tradicional del país, en el que abundan columnas con opiniones que se oponen a la cultura globalista…”

NUEVOS DESAFÍOS

Los arrolladores avances tecnológicos y el consiguiente cambio de usos y costumbres de los últimos tiempos, acentuados a partir del descomunal encierro de 2020, han provocado una fuerte caída de ventas en el formato papel tanto de diarios como de revistas, generando en muchos casos, sobre todo en revistas, la desaparición de la edición impresa.

Como lectores sabemos cuan placentero es sentarse a una mesa (más con un café al lado) y poder disfrutar de ese momento en que el papel que tenemos delante nuestro es el medio que nos permite leer algo que nos interesa, que nos informa, que nos hace reflexionar. Hoy en día expresar esto puede sonar para algunos tan demodé como la palabra misma, pero no deja de ser una verdad vigente para unos cuantos.

No nos oponemos a la practicidad y agilidad de lo digital, pero ojalá que el soporte papel pueda también convivir mucho tiempo más.

Dado el tenor de lo expresado en esta columna, no hay mejor manera de finalizarla que recordando lo que desde 1956 y por varias décadas, solía publicar diariamente La Prensa: “Clausurado y confiscado por defender la libertad el 26 de enero de 1951; reinició sus ediciones el 3 de febrero de 1956”.

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