Oídos libres, otra forma de escuchar
La forma de escuchar música con auriculares fue cambiando con el correr de los años. Los primeros, surgidos en 1958 eran unos pesados audífonos de copa con almohadillas de cuero sintético, los cuales confinaban a los melómanos a la sala de su casa, conectados a un tocadiscos (o combinado) para disfrutar de lo que en esa época era la alta fidelidad. Casí un cuarto de siglo más tarde, la llegada de las icónicas espumas naranjas en los años 80 permitió que la música salieran a la calle primeros con los walkman y luego con los discman. Más tarde comenzó la era de los “in ear”, primero eran de plástico y luego comenzaron a ponerles las almohadillas de silicona para sellar el canal auditivo y a la Cancelación Activa de Ruido, los auriculares modernos logran aislarnos por completo del mundo exterior.
Pero hoy la actualidad está cambiando, y los auriculares, que hacen años dejaron los cables para conectarse y se volvieron inalámbricos, ya no buscan solamente ofrecer el mejor sonido posible. También intentan resolver un problema cotidiano: cómo escuchar música y atender una llamada sin quedar completamente aislados del mundo. En base a esta nueva premisa Huawei lanzó recientemente al mercado los FreeClip 2, que toman el formato open-ear el cual modifica por completo la experiencia frente a los tradicionales in-ear.
A diferencia de los auriculares que ingresan en el canal auditivo, los FreeClip 2 se apoyan sobre la oreja y dejan los oídos libres, a simple vista parecen más piercing que aros. El resultado en un principio parece extraño, pero luego de un tiempo es una sensación mucho más natural. Se pueden utilizar en todo momento, mientras se trabaja, se camina o se entrena y, al mismo tiempo, manteniendo total contacto con el mundo que lo rodea a uno.
Son livianos, apenas unos 5 gramos, y después de un rato de tenerlos puestos prácticamente uno se olvida de que están ahí. Otro detalle interesante es que no hay que estar pendiente de cuál es el izquierdo y cuál el derecho. Se pueden colocar indistintamente y el propio equipo reconoce en qué oreja está cada uno.
Ahora bien, que sean open-ear también plantea una pregunta lógica: ¿se escuchan bien? La respuesta, después de probarlos con música, videos y llamadas, es sí. Obviamente la experiencia es diferente a la de unos in-ear, porque acá no tenemos el oído tapado y tampoco ese golpe de graves que puede dar un auricular que sella completamente el canal auditivo. Pero el sonido es bueno, equilibrado y, sobre todo, resulta muy agradable para utilizar durante mucho tiempo.
Huawei también incorpora IA para adaptar el volumen y reconocer lo que sucede alrededor. En las llamadas, el sistema de micrófonos y reducción de ruido cumple bien su función y permite mantener conversaciones claras, incluso cuando hay bastante ruido alrededor. A esto se suma una resistencia IP57, que permite utilizarlos sin preocuparse demasiado por la lluvia, las salpicaduras o el sudor. La batería también acompaña: ofrecen hasta 9 horas de reproducción y, con el estuche, la autonomía llega hasta las 38 horas.
Y hay otro punto que para mí es importante: no hace falta tener un teléfono Huawei para usarlos. Funcionan con iOS y Android, por lo que pueden utilizarse prácticamente con cualquier smartphone, notebook, televisores, etcétera. En todos ellos, el resultado fue el mismo, impecable.
UNA PROPUESTA DIFERENTE
Después de probar los FreeClip 2, queda claro que la propuesta es algo más que otros auriculares inalámbricos: una forma diferente de escuchar. Al principio resultan raros, pero rápidamente uno se acostumbra a llevarlos puestos sin sentir presión ni peso.
Su mayor diferencial es justamente poder escuchar sin aislarse del entorno. El diseño es llamativo y no busca pasar desapercibido, algo que dependerá del gusto de cada uno. En definitiva, son una propuesta disruptiva que funciona y que demuestra que no siempre necesitamos meternos los auriculares en los oídos para disfrutar de un buen sonido.
