Ofensiva diplomática de Londres con Chile y EE.UU. para asegurar el saqueo en Malvinas

El primer ministro británico, Andy Burnham, transmitió este viernes al presidente de Chile, José Antonio Kast, el interés del Reino Unido en que los habitantes de las islas Malvinas puedan ejercer su derecho a la autodeterminación, en una conversación telefónica en la que también abordaron la cooperación bilateral en defensa.


Burnham "planteó el interés del Reino Unido en garantizar que los isleños de las Malvinas conserven la capacidad de ejercer su derecho a la autodeterminación", indicó un comunicado de Downing Street.

En materia de defensa, ambos dirigentes coincidieron en "la necesidad de que el Reino Unido y Chile trabajen juntos para modernizar sus capacidades de defensa", de acuerdo con la nota oficial.

Los líderes destacaron el fortalecimiento de los vínculos culturales, científicos y entre sus ciudadanos y acordaron estrechar las relaciones económicas, al reconocer que existen "oportunidades comerciales sin explotar" entre ambos países.
 

Gimoteos con Trump

Burnham también abordó la cuestión de las Malvinas en una llamada con el presidente estadounidense, Donald Trump, a quien comunicó la importancia de respetar el derecho de los isleños a desarrollar sus recursos naturales, en referencia al proyecto petrolero Sea Lion y a las medidas legales impulsadas por la administración Milei para frenar el saqueo de nuestros recursos no renovables.

Según el comunicado de Downing Street, Burnham expuso a Trump "las consecuencias económicas que las medidas coercitivas de Argentina tienen para el Reino Unido y Estados Unidos" y reiteró el derecho de los isleños a explotar sus recursos.

En materia energética, ambos destacaron la cooperación entre empresas británicas y estadounidenses, especialmente en el sector nuclear, y coincidieron en los beneficios económicos de la aprobación esta semana por el Gobierno de Londres del proyecto gasístico Jackdaw, en el mar del Norte.

Por último, Burnham reafirmó el apoyo británico a Arabia Saudí ante los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, después de que Londres enviara a Riad efectivos para operaciones defensivas.