‘Amarga Navidad’, con Leonardo Sbaraglia
Odios y pesares del Gran Pedro, más fiel a Almodóvar que nunca
‘Amarga Navidad’ (España, 2026). Autoría y dirección: Pedro Almodóvar. Actores: Leonardo Sbaraglia, Bárbara Lennie, Patrick Criado, Aitana Sánchez-Gijón. Duración: 111 minutos. Clasificación: apta para mayores de 13 años.
No existe nada más transparente que el cine de Pedro Almodóvar. Como en sus comienzos transmitió el destape español y esos aires libertinos del posfranquismo en comedias oscuras pero livianas en cuanto a estética y narrativa, hoy cuenta sus dolores, preocupaciones y enojos, en historias densas, laberínticas y pantanosas. Ya lo hizo con ‘Dolor y gloria’, donde expone su inconsciente a través de Antonio Banderas, y lo vuelve hacer ahora con ‘Amarga Navidad’, donde vuelca en el personaje de Leonardo Sbaraglia su otro yo.
En una escena, Raúl queda fuera de foco y es él. Es Pedro, ironizando sobre cómo el mundo del cine se ha mercantilizado. Y le pone nombre a su congoja: Netflix. Con su trayectoria, peso y nombre, Almodóvar pasa de todo, hasta de él mismo. Y su rabia, tamizada por su talento, hace de su nueva película otra joya de su colección.
DUELO Y CREACION
La trama de ‘Amarga Navidad’ se rige por dos sensaciones bien marcadas: el duelo y la creación. Todos los personajes de la historia están creando y duelando a la vez. La matriz del filme es el desconsuelo motivado por una esperanza que no se sabe si llegará. Y para contarlo hay dos líneas de tiempo: el 2025, donde vemos a Raúl (Sbaraglia), un guionista y director de cine consagrado que hace años no filma porque no encuentra una historia que lo llene; y el 2004, donde la protagonista es Elsa (Bárbara Lennie), que no es otra que la heroína que sale de la cabeza de Raúl para darle vida a un guion que va tomando cuestiones de la realidad para nutrir sus conflictos. Y entre ficción, realidad, actualidad y un pasado remoto, la cinta evoluciona.
Con ‘Amarga Navidad’, Pedro es más Almodóvar que nunca. Cada escena es cine en sí mismo. Su paleta de colores intacta, la música lúgubre en su más nítida expresión y un aire condensado de pesadez, que explica a la perfección esa migraña crónica que el manchego reconoce lo persigue desde siempre. Así, el personaje de Elsa demuestra lo insoportable que es cuando la cabeza duele en su totalidad. Y a ese paisaje le agrega críticas sobre la industria del espectáculo, colegas y editoriales, como ecualizando las emociones. Incluso se ríe de sí mismo. Pero para esos ataques sublimados utiliza a sus mejores soldados, con microhistorias que ponen en pantalla a Carmen Machi con una inmejorable reflexión sobre el cine de culto, Rossy de Palma con una sátira al jet set madrileño, y Amaia Romero, con una versión lacrimógena de ‘Las simples cosas’.
Almodóvar, con su nuevo filme, baja línea pero con su lenguaje más sentido, el de un cine detallista, pulcro, sofisticado, sacro.
Como un psicótico de las escenas y las secuencias, en su probado rol de autor y director, se guarda información. La cinta avanza y uno va recogiendo migas sin saber muy bien qué puerta conducirá a la salida. Y entre indicios y suposiciones, secundando a los protagonistas, emerge el personaje de Mónica (Aitana Sánchez-Gijón) para interpelar la historia, al alter ego de Pedro y todas sus decisiones, hasta que llega el diálogo cumbre, cuando todas las piezas del complejo y psicológico rompecabezas se unen.
CERTEZAS
‘Amarga Navidad’ deja varias certezas. Que Leonardo Sbaraglia es el actor argentino más talentoso, versátil e internacional del momento; que el malestar existencial de Pedro Almodóvar debe ser insoportable como para transmitirlo de manera tan fidedigna, y que su cine, pese a que su personaje diga que lo mejor ya lo realizó, está en un gran momento.
Calificación: Muy buena
