Entre los días 9 y 19 de este mes se celebró en Nueva York el septuagésimo período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), órgano intergubernamental de la ONU. El tema central de este período de sesiones fue garantizar y fortalecer el acceso a la Justicia para todas las mujeres y niñas, incluso mediante la promoción de sistemas jurídicos inclusivos y equitativos; la eliminación de leyes, políticas y prácticas discriminatorias, y la superación de las barreras estructurales.
Hay nueve lugares para los países de América latina y el Caribe; trece para los de Africa; once, Asia; ocho, Europa occidental y otros cuatro para Europa oriental. Para que todos tengan oportunidad de expresar su voto se turnan. La membresía dura cuatro años. Este año, la Argentina no estaba entre los países electos, por lo tanto participó pero sin voto.
En estas reuniones, habitualmente los documentos se aprueban por consenso. Los países negocian y van ajustando el texto final hasta que nadie se oponga abiertamente. Así, el documento termina siendo aprobado sin necesidad de votar.
Este año no fue así. Se requirió una votación formal porque no fue posible llegar a un acuerdo. El resultado fue 44 a 1. Estados Unidos fue el único país que votó en contra de las conclusiones, el resto de los Estados miembros acompañaron el documento. ¿Cuál fue la fractura? EE. UU. no aceptó el lenguaje sobre derechos sexuales y reproductivos, los enfoques sobre familia, identidad y educación, ni el alcance de ciertas políticas públicas. Por eso no se logró consenso total y se hizo visible una división política. De haber estado habilitada para votar, la Argentina habría acompañado la posición de Estados Unidos.
En principio, para quienes defienden la vida humana desde la concepción, la identidad de varón o mujer exclusivamente y la familia asentada en la pareja heterosexual, la ONU no ha cambiado sustancialmente su posición, pero al menos se ha logrado marcar claramente la disidencia.
DEFENSA DE LA VERDAD
La Dra. Neydy Casillas, vicepresidente de Global Center for Human Rights, nos informa que “debía votarse una propuesta impulsada por Estados Unidos para algo tan básico como definir el término género como hombre y mujer. Una definición elemental, sí, pero con enormes implicancias frente al avance de interpretaciones cada vez más ideológicas dentro del sistema internacional”.
Más adelante da cuenta que el representante de Bélgica presentó una moción de “no-action” para que no se permitiera debatir este asunto, la cual lamentablemente fue aceptada. Esta maniobra fue acordada por 23 votos sobre un total de 43. Varios de ellos se abstuvieron.
“Quienes votaron a favor de esta moción no sólo bloquearon un procedimiento. En la práctica, votaron en contra de permitir que el término género se defina como hombre y mujer”.
“Esto deja en evidencia una realidad incómoda: algunos gobiernos que públicamente dicen cuestionar la ideología de género, en los espacios internacionales actúan exactamente en sentido contrario”.
AÚN ASÍ…
Los site events o eventos paralelos son reuniones, talleres y paneles organizados principalmente por la sociedad civil, Estados miembros y agencias de la ONU durante las sesiones de la CSW. En esta ocasión tuvo lugar uno que reunió a delegaciones de la Argentina, Estados Unidos y Paraguay: ‘Abrazar la importancia social de la maternidad a través de la Declaración del Consenso de Ginebra’. Este encuentro se inscribió en el marco de la Declaración de dicho Consenso, una iniciativa internacional que promueve políticas centradas en la salud de la mujer, la protección de la vida y el fortalecimiento de la familia.
Allí, los ponentes afirmaron el valor personal y social de la maternidad y mostraron preocupación por la creciente sustitución del término madre por categorías neutras que intentan deconstruir a la maternidad e invisibilizar a la mujer. Otros de los temas abordados fueron la maternidad subrogada, que escinde la maternidad de su naturaleza, y el uso del término salud reproductiva asociado al aborto. Se reflexionó también sobre cómo revalorizar la maternidad no solo como una experiencia individual, sino como un componente clave para la sostenibilidad social y demográfica.
POSICIÓN ARGENTINA
El embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, esta vez con voz pero sin voto, lamentó que no haya sido posible llegar a un consenso. También expresó preocupación por omisiones significativas en el texto como la trata a través de la gestación subrogada o la palabra madre o maternidad.
Puertas afuera, la posición de la representación argentina fue clara: “La Argentina se disocia de las referencias a la salud sexual y reproductiva y derechos reproductivos…”. La Argentina interpreta el término género “de conformidad con el artículo 7.3 del Estatuto de Roma que refiere a hombre y mujer en el contexto de la sociedad”, afirmó Tropepi. Puertas adentro, la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la de identidad de género siguen vigentes y no se vislumbra que la derogación o modificación de tales leyes esté en la agenda política actual.
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