Novela sobre mártires españoles
Las vidas de dos laicos católicos asesinados en la guerra civil española, uno de ellos beatificado en 1997, han sido noveladas por el escritor italiano Vincenzo Merlo, que ha querido con ello "dar a conocer al pueblo italiano a personas que fueron ejemplo de fe", explico en una reciente entrevista con la agencia ANSA.
¡Viva España y viva Cristo Rey! cuenta la vida de "dos mártires", Antonio Molle Lazo y Ceferino Giménez Malla, de manera fiel a los hechos reales excepto por una escena en la que les hace "encontrarse una vez e intercambiarse sus rosarios".
El libro arranca tras las elecciones de febrero de 1936, que fueron ganadas por la coalición de izquierdas, en lo también marcó el comienzo "de la persecución a familias católicas".
La obra termina tres semanas después del inicio de la guerra civil, el 18 de julio de ese año, con el alzamiento de Francisco Franco. Pero "no es un libro sobre la guerra civil", aclaró Merlo, que se define como "católico contrarrevolucionario".
Cuando "descubrí que en la guerra civil española fueron asesinados 10.000 católicos, de ellos 7.000 religiosos y 3.000 laicos, comencé a investigar sobre el tema y llegué a Antonio Molle y a Ceferino", indico Merlo (Brescia, 1962), también autor de El perdón del general Bonchamps y de Il tavolo del sergente (La mesa del sargento), sobre la Primera Guerra Mundial.
En ¡Viva España y viva Cristo Rey!, editado por Amazon semanas atrás, Merlo quiso "relacionar a estas dos figuras representativas de personas laicas que por su fe y por no renegar de Cristo encontraron la muerte".
DOS EJEMPLOS
Molle nació en una familia de tradición carlista en Arcos de la Frontera (Cádiz, sur del país), y al estallar la guerra civil se presentó como voluntario al comandante de la sublevación militar en Jerez de la Frontera.
El Tercio de Requetés de Nuestra Señora de la Merced, al que se incorporó, había decidido celebrar un funeral por el militar José Sanjurjo, implicado en el golpe de Estado de 1936, pero fueron sorprendidos por un ataque de unos 2.000 milicianos republicanos.
En el ataque, Molle quedó rezagado para tratar de ayudar a una señora con su hija y a un convento, y murió a manos de los milicianos, que lo lincharon y mutilaron mientras él se negaba a renegar de Cristo gritando continuamente “¡Viva Cristo Rey!”.
Giménez Malla, de etnia gitana, miembro de varias asociaciones religiosas, reprendió a unos milicianos republicanos que estaban golpeando a culatazos a un sacerdote. En represalia lo tomaron prisionero al ver que llevaba un rosario y lo condenaron a muerte.
El cautivo se negó a abandonar el rosario a sabiendas de que eso lo empujaría a la muerte y fue fusilado en Barbastro (Huesca, norte del país). También él murió gritando “¡Viva Cristo Rey!”.
Giménez Malla fue beatificado por el papa Juan Pablo II en 1997, con lo que se convirtió en el primer gitano martirizado en ser elevado a los altares.
