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Necesitamos ´padres adoptivos´

Jorge cuenta en la Asamblea que no puede hacerse cargo de sus tres hijos. Llora ante mí. Lo tomo de la mano y me abraza al decirle que lo vamos a ayudar. Me emociono. Me agradece. Me dice que consumía con su padre y el ultimo raid lo encuentra simbólicamente en una plaza justo frente al Borda demolido por las piedras y las pipas del “Crac” mientras aparecen dos amigos a los cuales le pide que llamen a la madre para que lo ayude a salir de lo que era seguramente una entrada en el cementerio próxima.
Tratar hoy es “adoptar”, acoger con ternura y apego ante tanta inermidad y todo en un tiempo de soledades masivas. Las comunidades terapéuticas se han transformado, desde mi punto de vista, en “familias sustitutas” (una nueva familia de acogida). Debemos confrontarnos ante al abandono de miles. O sea, estar disponibles.
Hay miles así que vagan de plaza en plaza iniciando el camino de la delincuencia, el ingreso a bandas y van empezando a ser manejados por “Padrinos y Amos de la Muerte”. Siempre hace falta un padre y si no lo hay surgirán los “Padrinos” del consumo que en su voracidad dominarán a muchos, así comienzan a desaparecer como personas y se transformaran en “nadies”.
En el Derecho Romano la filiación biológica (genitor) apenas se tiene en cuenta si no es seguida por la designación por el gesto o la palabra. La paternidad natural no tiene significado en el derecho romano: “el niño que no es reconocido como su hijo por un hombre, aun cuando haya nacido de su esposa legitima y de sus actos carece de padre. Dejar en la indigencia a un hijo, ignorarlo por completo implica que ese niño no es su hijo y él no le debe nada”. De ahí el lema que repetimos siempre en estas columnas “solo es padre el que adopta”. Necesitamos padres adoptantes.

OCCIDENTE EN CRISIS
Pero hoy me voy a referir a la familia que está en crisis en este momento de la civilización. El Occidente se edificó sobre tres columnas pétreas: el Derecho Romano, el Saber Griego y la espiritualidad judeocristiana (la presidente de Italia G. Meloni lo acaba de decir hace pocos días). Todo esto parecería estar cayéndose a pedazos. Nuestra sociedad parece cultivar (cultura como “siembra” o sea cultivo) muerte que comienza con la inermidad y la ausencia familiar de miles.
Los antiguos desde Aristóteles hasta Hegel hablaban de la transmisión de valores como eje de la vida. El gran tema es quien transmite notas de vida hoy: ¿la familia en crisis?, ¿la escuela?, ¿el Estado? ¿Las Iglesias tan denostadas y temerosas hoy?; el abandono parece expandirse.
El gran escritor inglés del siglo XX, Chesterton (admirado por nuestro Jorge L. Borges) nos enseñaba que el primer estado es la familia. Las drogas aparecen ahí ante tanta orfandad de sentido como el “elixir venenoso” que se ofrece como pócima salvadora para llegar cuanto antes a “nuestro Infierno”. Así van surgiendo nuevos “campos de concentración” ya no nazis ni stalinianos sino generados en el mundo del “hombre mercancía” (nuevo hombre individualista de esta postmodernidad “asesina” que se relame viendo “góndolas” de objetos apetecibles) o es masa manipulable de Estados autocráticos y tiránicos (en el sentido griego de tiranía) en donde el ser humano no existe más que como un ser “domado”.

LA FAMILIA EN DESORDEN
Así titula un libro Elizabeth Roudinesco -de esos libros para leer con profundidad- una pensadora francesa que parece adelantar lo que nos está pasando. Cambiaron las vías de transmisión y una de ellas es la familia. ¿Quién la reemplazará? “…That is the questions…”.
Recordemos al gran antropólogo C. Levy Strauss, maestro del siglo XX, lo que nos decía sobre la importancia en la organización social de la familia: “la vida familiar está presente en todas las sociedades humanas; la familia de las sociedades modernas representa la unión más o menos duradera y socialmente aprobada de un hombre y una mujer y sus hijos, fenómeno universal presente en todos los tipos de sociedades. La alianza (la unión matrimonial) y por otro lado la filiación (los hijos) representan la base de la cultura”.
Según Levy Strauss: “la universalidad de la familia se basa en la concepción naturalista de la diferencia de los sexos; pero para la creación de la familia es necesaria otra condición: la existencia previa de otras dos familias, una dispuesta a proporcionar un hombre y otra una mujer que gracias a una unión matrimonial darán origen a una tercera y así indefinidamente. Así se transmite la vida perdurable y se funda una cierta organización social”.

EL “WOKISMO”
El “wokismo” es la nueva visión ideologizada de la realidad que surge con fuerza en Occidente a través de una triple grilla de lectura con base en la Universidad como eje de difusión reemplazando a la vieja fábrica del marxismo inicial: A) La filosofía gramsciana (nueva modalidad del marxismo) donde la idea de clase se reemplaza por la de minoría y en la cual el cambio vendrá por derribar la base cultural de Occidente, incluido el concepto de vida familiar y de funciones parentales.
B) La relatividad como eje de todo con nuevas concepciones sobre la sexualidad, la maternidad, la unión sexual, el papel del hijo, la educación, una visión del consumo de drogas como el camino a la liberación cuando en realidad parece ser el inicio de una esclavitud, etc.; mientras tanto aumentan en nuestro país las enfermedades sexuales como por ejemplo la sífilis que según el último Boletín Epidemiológico Nacional aumento en los últimos cinco años un 71% y un aumento de sífilis en personas embarazadas entre 2020 y 2024 de un 15%. En todo esto los especialistas mencionan como una de las causas primordiales el consumo de drogas en donde la práctica del chem (chemical- sustancia); sex (sexo) en donde la metanfetamina y la cocaína entre otras drogas lleva a un comportamiento sexual desinhibido con conductas sexuales de riesgo, sin ningún tipo de protección. No pueden tener actividad sexual sin drogas y en muchos casos entre varios participantes.
C) El maniqueísmo como confrontación permanente entre “dominantes y dominados” como casi una religión universitaria ; el núcleo de proyección social es desde ahí y se cuenta un dato interesante como en la Universidad de Harvard la profesora de endocrinología Carole Hooven tuvo que renunciar porque no podía continuar enseñando verdades básicas tales como que la testosterona tiene efectos en el comportamiento que generan diferencias entre machos y hembras (consultar “La filosofía se ha vuelto loca. Un ensayo políticamente incorrecto”. Por J. Francois Braunstein, profesor en Universidad de Paris y Leonardo Orlando, politólogo y filósofo que enseña en Francia de nacionalidad argentino. Ediciones Ariel)
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A partir de los 60 se impone la familia contemporánea o postmoderna de corta duración. La atribución de autoridad comienza a ser cada vez más problemática en correspondencia con el aumento de los “amores errantes” con la secuela de hijos “deshilachados” y abandonados, las separaciones cruentas con violencia y las recomposiciones conyugales inestables.

FAMILIAS CONSUMIDORAS
Dijimos antes que la familia también esta lesionada en su función por la multitud de patologías en su seno con patologías de personalidad, y también el consumo de drogas y tranquilizantes. La entrada del consumo en la vida familiar es una realidad clínica (padres internados con sus hijos, hermanos, primos, etc.) y esto es paralelo a la caída de la noción de parentesco como producto de la postmodernidad y el joven queda naufragando en la Identidad colectiva en un mundo de “nadies” sin orientación. El “wokismo” está triunfando como filosofía de la existencia.