Música en la selva

Por Susana Frías

Días atrás se realizó en la Chiquitanía el XV Festival de Música Renacentista y Barroca Americana, que se efectúa cada dos años desde 1996 y reúne conjuntos musicales de distintas partes del mundo.

La primer misión de Chiquitos, San Javier de Velazco, fue fundada en 1691 por el padre José de Arce pero fue la obra del jesuita Martín Schmid la que consolidó la misión evangelizador. Los teatinos supieron compatibilizar la cultura que traían con las tradiciones indígenas, especialmente sus fiestas y danzas, como la procesión de San Pedro y San Pablo con el baile de los yaritues o la mascarada “danza de los abuelos”.

En 1972 la Compañía de Jesús se propuso restaurar el rico patrimonio misional impresionados por una visita realizada por su Procurador, y para ello envió al arquitecto Hans Roth (1934-1999) quien permaneció 33 años en la región.

Roth aprovechó las habilidades de los indígenas y organizó talleres de carpintería, ebanistería y tallado respetando lo que hoy se conoce como “estilo chiquitano”. En el curso de las restauraciones halló más de cinco mil partituras -o partes de ellas- en las celdas de los antiguos padres y en las sacristías. La UNESCO otorgó el título de Patrimonio de la Humanidad a seis pueblos chiquitanos, considerándolos “Pueblos vivos” entendiendo que en ellos se han conservado las iglesias, las partituras, las fiestas y ceremonias y, no menos importante, la tradición de la fabricación de instrumentos musicales.

El sacerdote polaco Piotr Nawrot, musicólogo especialista en música barroca, fue enviado a Paraguay por sus superiores en los años noventa; allí comenzó a interesarse y a investigar la música que habían dejado los jesuitas. Pero su principal labor la ha desarrollado, hasta hoy, en la Chiquitania, preservando y restaurando las miles de partituras allí halladas por Roth. Su labor está respaldada por  la Asociación pro Arte y Cultura (APAC) entre cuyos objetivos se encuentra el preservar y difundir el acervo del Archivo musical de Chiquitos.

Junto con Nawrot organiza, desde 1997, los festivales musicales que convocan a conjuntos corales y orquestales de distintas partes del mundo. A ese propósito colaboran muchas de las embajadas de los países que participan del festival así como empresas bolivianas; cumple un papel destacado la Asociación de empresas de Turismo que contribuye desde la gastronomía y los servicios hoteleros. Valga como ejemplo de ello que, en un día determinado de la semana del Festival, en todos los establecimientos de la región se sirve un menú típico chiquitano en el que no faltan el jugo de Achachairú y el joco asado.

Las veladas musicales se realizan tanto en Santa Cruz de la Sierra como en San José, Santa Ana, San Ignacio, Concepción, San Miguel y San Javier.

Quien llega para asistir  a los conciertos sabe que recorrerá alrededor de 1.300 kilómetros, escuchando en cada  destino a los diferentes intérpretes. The Royal College of Music Baroque Orchestra deleitó con obras de Vivaldi, Marais y Leclair en tanto la agrupación vocal e instrumental Ars Laude (Chile) interpretó obras del renacimiento español y del barroco italiano y latinoamericano. Pudo escucharse también a un Ensamble suizo, a una orquesta de cámara brasilera y a otros grupos procedentes de Alemania, Polonia, Italia, España, Japón y Corea. Se apreciaron obras de Haydn, Haendel, Bach o    Couperin así como varias piezas del repertorio chiquitano.

El Archivo musical, ubicado en Concepción está organizado siguiendo los más altos estándares internacionales en materia de preservación y conservación. Las partituras fueron halladas en muy mal estado de conservación y dañadas por efecto del bicho taladro y la humedad. La recuperación ha reconocido distintas etapas y en algunas piezas aún no está finalizada. La mayor parte están incompletas y carecen de autor, aunque recientemente se restauraron dos pertenecientes a Domingo Zípoli, que no se hallan entre las que se conservan en la  ciudad de Córdoba. Este repositorio ha llamado la atención de especialistas en musicología de distintas partes del mundo y muchos de ellos se congregan en el Simposio Internacional de Musicología que se realiza en forma simultánea con cada Festival.

En casi todos los pueblos de la región existen escuelas de música, a las que concurren los chicos desde los 4 años. Funcionan después del horario escolar, poseen los instrumentos que facilitan a los alumnos y muchas de ellas obtienen subsidios de instituciones internacionales tanto para mantenerse activas como para reponer sus instrumentos, realizar representaciones o becar alumnos.

El Festival cerró con un concierto coral de la Orquesta Sinfónica de Chiquitos y un coro monumental con integrantes de distintas agrupaciones corales de Santa Cruz. Hoy  la música sigue vibrando en toda la Chiquitanía