Mitos y realidades del viaje de Perón a Europa
Entrevista con el destacado historiador Ignacio Cloppet: Un análisis pormenorizado de aquella misión militar realizada entre 1939 y 1941 permite posicionarla como el inicio de su carrera política.
Mucho se habló sobre la estadía del expresidente Juan Domingo Perón en Europa entre 1939 y 1941. Se escribieron diversas mentiras al respecto sobre las cuales se edificaron infinitos mitos. ¿Cuál fue su relación con el fascismo? ¿Mantuvo una entrevista con el mismisimo Mussolini? ¿Estuvo en la Alemanía nazi? ¿Recorrió la España franquista en los finales de su sangrienta guerra civil? ¿En qué influyó esa larga estadía en el futuro del tres veces presidente de la Argentina?
Todas estas preguntas son abordadas en “Perón íntimo. Historias desconocidas” (SB Editorial. 212 páginas) del abogado y destacado historiador Ignacio Martín Cloppet.
Autor de más de diez libros dedicados a Perón, Cloppet en esta nueva edición también ofrece al lector -en base a documentación, archivos y correspondencia muchas veces inédita- como fue la relación con su primer esposa Aurelia “Potota” Tizón, el matrimonio civil y religioso con Eva Duarte, y los vínculos con actores eclesiásticos y franciscanos, entre otros temas.
Durante un diálogo con La Prensa, Cloppet brindó una análisis pormenorizado sobre aquel viaje a Europa que según sostiene constituyó el inicio de su carrera política.

Ignacio Cloppet, autor de más de diez libros sobre Perón.
- ¿Cuál era su grado militar y que hacía Perón cuándo fue destinado a Europa?
- Cuando Juan D. Perón viajó a Europa en abril de 1939, tenía 43 años y su grado militar era el de teniente coronel. Fue designado por el ministro de Guerra general Carlos D. Márquez a la misión de observador. En Argentina, en ese momento, no tenía destino fijo, pues el año anterior había regresado de su misión como agregado militar en Chile.
- ¿En qué fecha partió hacia Europa?
- Diversos historiadores señalaron erróneamente que Perón partió a Europa el 15 de febrero de 1939. No obstante, según consta en su Legajo Militar, en esa fecha se firmó el decreto que lo designó en la misión en el extranjero, y que se publicó el 17 de febrero en el Boletín Militar Nº 1.379. Lo cierto es que zarpó del puerto de Buenos Aires el martes 11 de abril de 1939 a bordo del buque “Conte Grande” con destino al puerto de Génova. He revisado la documentación que certifica la fecha, donde se detalla que viajó en primera clase, Nº de orden 1/17, pasaporte Nº 28. En la Dársena Norte fue despedido por familiares y amigos, entre ellos, el coronel Bartolomé Descalzo, el Dr. Alejandro Cloppet, el P. Antonio D’Alessio, su cuñada María Tizón, y las señoras de Accame, Fassola Castaño, Martini, etc.
- ¿Cuál era la situación que se vivía en el viejo continente?
- La situación en el viejo continente era compleja. La Segunda Guerra mundial estaba dando sus primeros pasos al encuentro del mundo. El ascenso del régimen nacional-socialista en Alemania, el descontento del Tratado de Versalles, el pacto soviético alemán que desembocó en la invasión a Polonia el 1 de septiembre de 1939, marcaron el inicio de la conflagración.
- ¿Cuál fue su misión?
- Perón fue integrado en la “Lista de Oficiales en el Extranjero”. La cartera de Guerra necesitaba contar con personas ajenas al servicio exterior de planta, que garantizaran datos fidedignos sobre la situación europea (informes reservados). Esa fue la misión de Perón, que contaba con la experiencia previa en Bolivia y en Chile.
- ¿Influyó en ese viaje la reciente muerte de su primera esposa?
- Uno de los motivos del viaje, fue sin duda la pérdida de su primera esposa, Aurelia “Potota” Tizón, el gran amor de Perón. Su fallecimiento, el 10 de septiembre de 1938, le provocó un desasosiego profundo. En el libro refiero a su entrañable relación y a la decisiva influencia que tuvo en el entonces joven militar. Recordemos además que Perón no tenía destino establecido aun, con lo cual, estaban dadas las condiciones para enviarlo al extranjero. Le dieron a elegir destino, y escogió Italia, tierra de su bisabuelo, que había nacido en Génova, si bien gran parte de sus ancestros (Perron) eran franceses de pura cepa.
- ¿Cuál fue la actividad que realizó en Italia?
- La actividad de Perón en Italia fue prolífica y se extendió del 27 de abril de 1939 hasta el mes de enero de 1941. En primer término, fue enviado a formarse como militar alpino, destinado a la 2º División Alpina Tridentina, comandada por el general Ugo Santovito. Allí se destacó como oficial calificado en alpinismo. Luego, pasó a Merano, Pinerolo, Sestrier y a la Escuela Militar de Alpinismo de Aosta, integrándose al batallón “Ducca degli Abruzzi”. En su temporada en Aosta, se encontró con el príncipe heredero Humberto de Saboya, antes de la ceremonia de entrega de los premios que otorgaba la Escuela a los oficiales alpinistas, y obtuvo el título de “maestro esquiador”. Posteriormente, fue destinado en la Embajada Argentina en Roma, como adscripto al agregado militar. En todo este tiempo, fue un observador atento y calificado y confeccionó informes reservados que fueron elevados al ministro de Guerra en la Argentina.
- ¿Tuvo un encuentro con Mussolini?
- El mito del encuentro de Perón con Mussolini fue extendido como reguero de pólvora por diversos historiadores: Tomás E. Martínez, Galasso, Pavón Pereyra, Chávez, entre tantos otros. El propio Perón, mencionó el hecho de soslayo en alguna entrevista concedida desde el exilio. Lo cierto es que además de poco probable, no existen documentos ni testimonios que acrediten ese encuentro. Cuesta creer que Mussolini haya recibido a Perón, esto es, que un jefe de Estado, en tiempos turbulentos y en el marco de la formal declaración de guerra a las potencias aliadas del mundo, tuviera interés en recibir a un sencillo teniente coronel argentino, que nada tenía para aportarle.
- ¿Mantuvo alguna relación sentimental de importancia?
- Considero que sobre la vida íntima de Perón se debe ser muy cuidadoso, tantas injurias se han trazado en torno a la misma. Perón era viudo al momento de viajar a Europa. Existen diversos testimonios de su vínculo con la bellísima joven Giuliana dei Fiori. Algunos sostienen que se conocieron por intermedio de uno de sus más íntimos amigos en Italia, el marqués Luigi Incisa di Camerana. Otros apuntan que fueron presentados por una traductora que trabajaba en la Embajada. El romance habría durado varios meses, en momentos en que Perón estaba instalado en Roma desde mayo de 1940, en la pensión Weber, a unos metros del edificio de la Embajada. Jamás se mostraron en público, y aparentemente se despidieron en Zaragoza en enero de 1941. En 1970 Perón habría comisionado a Jorge Antonio sobre su destino en Italia. Esa búsqueda resultó infructuosa y Antonio le comunicó al respecto: “Nada. Hace treinta años que nadie sabe de ella. Se la tragó la tierra”.
- ¿Se entrevistó con el Papa Pío XII?
- Perón fue un hombre católico. Visitó el Vaticano en varias oportunidades, y en dos, pudo reunirse con el papa Pío XII. Le entregó las cintas de grabación que había tomado en Buenos Aires en 1936, durante el Congreso Eucarístico, cuando el cardenal Pacelli presidió las ceremonias que congregaron a una multitud de fieles. En una de las diversas cartas que transcribo en el libro, Perón refiere a sus impresiones del Vaticano y refiere elogiosamente al Papa.

- ¿Qué relaciones forjó en la España franquista?
- Perón, junto a un numeroso contingente de camaradas y sus familias, debieron dejar Italia con destino a Lisboa, con el fin de regresar a Buenos Aires. Tomaron un tren en la estación Termini de Roma con destino a Marsella, Francia. De ahí pasaron por Zaragoza y Barcelona, para seguir viaje a Madrid. Allí, Perón se hospedó en el Hotel Ritz, donde estuvo aproximadamente una semana. En esa ciudad, en enero de 1941, logró entrevistarse con algunos jefes del bando nacional, como ser: Eduardo González-Galarza, Helí R. de Tella y Cantos y Juan Yagüe Blanco.
- ¿Y en el Portugal de Antonio Oliveira Salazar?
- A fines de enero de 1941, Perón junto con algunos camaradas (Zucal, Maidana, Pérez Aquino, Bonel, Sosa Molina, Campero y Nazar), se instaló en Lisboa. Debieron esperar más de tres meses para regresar a la Argentina. En ese tiempo, Perón alternó el turismo con el estudio.
- ¿Llegó a encontrarse con el creador del Estado Novo?
- No hubo ningún encuentro con Oliveira Salazar. Reitero lo sostenido con relación a Mussolini. Perón en ese momento no era el hombre que luego fue. Aunque, sin dudas, admiraba las ideas del político portugués.
- ¿Se sabe si estuvo en otro país?
- Según consta en el Legajo Militar, donde se consignan los movimientos y lugares donde desarrolló su actividad oficial, Perón estuvo en Italia, España, Francia y Portugal. Se ha sostenido, sin documentación fehaciente, que visitó también Rusia y Alemania.
- ¿Cómo y cuándo fue el regreso?
- El 23 de abril de 1941, Perón embarcó en el buque “Serpa Pinto”, con destino al puerto de Río de Janeiro. Luego de pasar unos días en la ciudad carioca, abordó el buque “Brazil”, el 22 de mayo, y llegó al puerto de Buenos Aires el martes 27 de mayo de 1941.
- ¿Cuál es el balance que puede hacer de este viaje y en que influyó en lo personal en Perón, en su formación y en el protagonismo que iba a tener, pocos años después, en la historia argentina?
- La misión de Perón en el extranjero duró dos años, un mes y dieciséis días. A su regreso a Buenos Aires, donde sólo estuvo veinte días, dictó una conferencia en el Estado Mayor del Ejército sobre “Organización, Instrucción y Conducción de tropas alpinas”. Luego fue destinado al Centro de Instrucción de Montaña a Mendoza. Considero que este el momento de inicio de su carrera política. Contaba con 45 años y traía consigo una vastísima experiencia de lo sucedido a nivel geopolítico y respecto a los diferentes modelos de desarrollo implementados en el mundo. Había visto ´in situ´ la decadencia de un modelo civilizacional que mostraba su rostro más trágico. Conocía, además, profundamente la Argentina y los resabios del régimen liberal vigente en el país desde la derrota de Caseros. En Mendoza estaban destinados Edelmiro Farrel y Domingo Mercante. Allí se forjó el proto-GOU. En su recuerdo: “A mi regreso, en una reunión secreta, informé lo que había visto. El ministro me encontró razón, pero los otros generales cavernícolas, que pretendían convertir al Ejército en una guardia pretoriana, me acusaron de comunista. Se resolvió sacarme de circulación: fui a parar a Mendoza, como director del Centro de Instrucción de Montaña. Allí pasé ocho meses, hasta que me nombraron en la Inspección de Tropas de Montaña. Fue cuando se presentaron ante mí ocho o diez coroneles jóvenes, que habían escuchado mi conferencia secreta y me ofrecían su adhesión. ´No hemos perdido el tiempo. Hemos organizado en el Ejército una fuerza con la cual podemos tomar el poder en 24 horas´. Era el GOU, Grupo de Oficiales Unidos”.
UNA CARTA DESDE ITALIA
Fragmentos de una carta -incluída en el libro de Ignacio Clopett- escrita por Juan D. Perón a su cuñada María Tizón desde Roma el 28 de mayo de 1939: “...pienso que estos pueblos (italianos) se encuentran hoy en una de sus etapas evolutivas más trascendentales y que nosotros asistimos a los prolegómenos de un nuevo estado de cosas que la historia conocerá como el resurgimiento de un gran movimiento espiritual contemporáneo, lógica reacción contra un siglo de materiamismo ´comunizante´. En Italia, Mussolini, pese a la reacción de muchos, ha echado las bases de ese movimiento y sigue imperturbable en esta tarea. Si no sobreviene la guerra y los enemigos le dan tiempo, el milagro se realizará. Si el cataclismo se precipita, solo Dios puede decir a dónde iremos a parar, por el momento esta gente trabaja febrilmente y trabaja bien. Pienso, sin embargo, que lo que resta por hacer es obra de romanos, pero...estamos en Roma...He asistido a una concentración de 70.000 muchachas de toda Italia. Comienza la obra de la mujer y de la mujer joven...Este gran hombre que es Mussolini sabe lo que quiere y conoce bien el camino para llegar a ese objetivo. Si las fuerzas desatadas al servicio del mal se oponen a sus designios, luchará hasta morir y si lo matan, quedará su doctrina, aunque yo siempre he tenido más fe al hombre que a las doctrinas (…) El pueblo italiano trabaja y sus características son las que conocemos, muchos protestan, pero hacen lo que dice el Duce. Es mentira que haya tiranía y medidas violentas. Yo no siento, ni percibo en lo que veo un estado de cosas extraordinarias. Las medidas fuertes son el orden político (…) Este régimen no es, en el orden general, no mejor o peor que los demás, tiene un coloso al frente y me he convencido una vez más que las instituciones no pueden ser buenas ni malas en sí, son los hombres los que las hacen perfectas o las prostituyen (…) El panorama social de Italia es igual al de los demás países: Un capitalismo sin grandes recursos, pero que mueve lo que tiene para crar valores, un laborismo sufrido y pujante que, en combinación con el capitalismo, elabora valores y crea riquezas donde la naturaleza ha negado gran parte de sus dones. La dirección, a cargo de otra clase nueva (el fascismo), que gobierna y administra, vale decir, dirige el capital, el trabajo y las fuerzas espirituales que no descuida”.
