Mística y barrio en Caballito Norte
‘El Viejo Buzón’ reabrió sus puertas con una propuesta gastronómica que mantiene clásicos como las milanesas para compartir, los platos de olla y las picadas. Cuenta con una nueva barra y mejores instalaciones. Al frente, sigue el inefable ‘Toto’ Evangelista.

Hay lugares de Buenos Aires donde se respira pasión, fútbol, historia, porteñidad. ‘El Viejo Buzón’ claramente es uno de ellos. Casi en la puerta, recibe Felipe ‘Toto” Evangelista, ex presidente de Ferro Carril Oeste y dueño del lugar, que a sus 74 años sigue con la pasión intacta. Tanto es así que acaba de reabrir su boliche de Neuquén y Espinosa con todos los chiches. ‘El Viejo Buzón’ funciona desde hace casi un siglo y comenzó como panadería antes de transformarse en bar. Ahora luce como en sus mejores tiempos.
‘Estuvimos cerrados más de un año por reformas -dice el anfitrión a La Prensa mientras invita con una picada-. Fue larga la espera pero valió la pena”.
‘Toto’ no está solo en esta ‘patriada’. Se le sumaron unos socios clave que lo asesoraron y le proporcionaron la espalda necesaria como para poner a nuevo un lugar que lo necesitaba.
Después de mostrar el piso calcáreo intacto -“este damero es una de las primeras cosas que vieron los inspectores en 2014 cuando nos nombraron Bar Notable”-, el dueño de casa muestra las históricas fotos, los banderines de Ferro, el mural.
Enseguida, le da paso a Francisco ‘Pancho’ Miranda, quien es el alma nueva de ‘El Viejo Buzón’ y llegó con los flamantes socios -un grupo empresario encargado de renovaciones de espacios tradicionales como el bar ‘Dorrego’ o el ‘Lavalle’-. “La idea -explica Miranda- fue darle la impronta, la inyección que hacía falta. Pero es un lujo tener al fundador del bar y que quede socio, que esté adentro. Acá hay una combinación de sangre joven, el motor que hace falta que empuje y traiga ideas y la figura de él que es el embajador. Esa combinación es lo que está haciendo que hoy encima con la crisis que hay en todos lados, se vea un negocio como este lleno”.

Y sobre las reformas, explica: “Una de las que hicimos fue hacer planta alta que antes no había, donde mudamos el depósito y la cámara de frío que es muy grande y los baños. La barra es también mucho más grande, es protagonista y también nos permitió ampliar la cocina donde tenemos un espacio para poder hacer más cosas”.
EL MENU
La gente no para de entrar. Y por supuesto todos saludan a ‘Toto’, quien va de mesa en mesa. Es una institución. Hace disgresiones, cuenta anécdotas. Resulta magnético. “Siempre estuve ligado a la vida cultural del barrio y y a la relación vecinal. Esta es mi vida y lo que me hace feliz”, asegura.
A la hora de contar le menú, mientras se come una empanada, explica: “Ahora tenemos una carta un poco más amplia, manteniendo también un estilo porteño. Hay milanesas, claro, bife ferroviario y por supuesto picadas, rabas. Las llamamos picadas cancheras porque hemos puesto una picada rápida para cuando la gente va a la cancha. Estamos a tres cuadras y se hace previa y dependiendo de cómo vaya el partido vienen con alegría o tristeza”.
El hijo menor de Toto es mozo en el bar. De hecho, sirve la mesa. Hace chistes con el padre, lo acompaña. ‘Toto’, orgulloso, comenta: “El está está aprendiendo el oficio. Y si le gusta, va a seguir. Igual estudia estudia música, estudia con trabajo. Es artista”.
Con instalaciones renovadas pero la misma mística de siempre, ‘El Viejo Buzón’ volvió a abrir sus puertas apostando a conservar aquello que lo convirtió en un clásico: el espíritu de barrio. Entre la tradición futbolera, la cocina porteña y la presencia inalterable de ‘Toto’ Evangelista, el histórico bar de Caballito Norte demuestra que todavía existen lugares donde Buenos Aires conserva intacta parte de su alma.
Dirección: Neuquén y Espinosa
Horario: Todos los días, de 8 de la mañana a 1 de la madrugada.
@elviejobuzon
