Midori y la Filarmónica en una comunión de muy alto vuelo
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Concierto con obras de Piotr Illich Chaikovski, Maurice Charbonnier y Arthur Honegger. Dirección: Zoe Zeniodi. Violín: Midori. El sábado 30 en el Teatro Colón.
Desde su asunción como directora principal de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA), la maestra griega Zoe Zeniodi ha bautizado cada concierto con un concepto propio y particular. En el caso que nos ocupa comentar, el quinto de la temporada, su alusión fue ‘Poéticas en contraste’, haciendo referencia al programa confeccionado.
Decidió en este caso comenzarlo, cambiando el orden del programa, con el celebrado Concierto para violín y orquesta en re mayor,op.35, de Piotr Ilich Chaikovski, que se remonta al año 1878. Su atracción también estaba fundada en la presencia de la virtuosa violinista japonesa Midori, de conocida y fecunda carrera, nacida en Osaka en 1971.
Música afamada descubierta en su debut a los once años con la Filarmónica de Nueva York invitada por Zubin Metha, lleva una extensa trayectoria con distinciones que recibió también como Embajadora de la Paz de las Naciones Unidas y artista honoraria del Kennedy Center, y muchos compromisos con eventos humanitarios que cabe resaltar.
Pues bien, su toucher en el concierto chaikovskiano fue altamente lucido, de una extrema delicadeza en muchos compases que resultaron subyugantes, y su pericia, altamente comprobada, como en la canzonetta, andante, que es el segundo movimiento, y espléndida en el último, el ‘Allegro vivacissimo’. El público la festejó largamente y sus encores fueron un legítimo homenaje a Bach.
ESTRENO
Ahora bien, el resto del concierto, en su segunda parte, trajo el estreno sudamericano y también local de nuestro compatriota Mauricio Charbonnier (1979) de su Poema sinfónico Nº 3 ‘Bosques de Maiernigg’, escrito en homenaje a Mahler, en su memoria. Una pieza neorromántica demostrativa de su admiración por el gran compositor.
El cierre llegó, pues, con la orquesta conformada solamente con instrumentos de cuerda, en una píeza que fuera escrita por Arthur Honegger en los años de la Segunda Guerra Mundial en tres movimientos, y que la directora ateniense dirigió sin batuta y expresivos acentos sobre todo en el ‘Allegro vivacissimo’ que la cierra.
En resumidas cuentas, una sesión de la OFBA variada e interesante, en una temporada donde se sigue advirtiendo un trabajo de planificación ponderable del actual equipo de conducción de nuestro máximo teatro.
Calificación: Muy bueno
