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Menos familia, escuela, trabajo: más delito y drogas
“El problema no está ubicado en la conducta interior de la familia en las conductas criminales; estoy pensando en las fuerzas del barrio, los amigos, en las fuerzas de la desorientación moral externa, en la cultura” (Braulio Montalvo - Estudioso estadounidense de barrios críticos).
Oscar aparece como un paciente imposible de ser tratado en instituciones y luego de varias entradas en comisaría. Pide su servicio social un tratamiento especializado ya que había abandonado toda actividad en sus 16 años. La familia nos cuenta con dolor que otro hijo consume y que los amigos de Oscar están presos. Otros han muerto. El “circuito infernal” donde viven está lleno de “dealers” en una villa de emergencia de la provincia de Buenos Aires. Al padre lo salvo del alcoholismo la fe y la Biblia como guía permanente. Oscar es uno de los tantos.
Varios fenómenos nos llaman la atención en este momento con enormes falencias en los sistemas familiares, escolares y laborales: el incremento de los consumos de drogas y alcohol en edades a partir de los 11 o 12 años.
El retardo en la consulta preventiva como detección precoz ya que en la mayoría de los casos llegan a más de 10 o 12 años perdiendo el niño el aprendizaje escolar y entrando en grupos marginales además del deterioro neuro-cognitivo por inmadurez de la personalidad y del sistema nervioso. Las drogas a estas edades van preparando a personas con severas discapacidades. La escolaridad se halla resentida ya que en la provincia de Buenos Aires solo el 16 por ciento termina el secundario y el 46 por ciento no terminan en la primaria (especialmente en barrios críticos).
En el resto del país hay cifras similares solo con cambios en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y en ciertos lugares de C.A.B.A y entonces la calle los espera si no tienen una adecuada contención y ahí las “tribus” urbanas se apoderan de sus vidas (barras bravas, correos de dealers, etc.). Esto con marihuana, cocaína y “crac” es una mezcla letal de anti sociabilidad y ceguera moral.
En condiciones cognitivas e intelectuales deficitarias es muy difícil conseguir trabajo e incluso son rechazados cuando se les realiza test de drogas ya que cuando consumen los resultados son positivos siendo rechazados en el pre-ocupacional ya que hay mayor riesgo de conductas erráticas que pueden dañar a sí y a terceros.
En lo familiar observamos una creciente des-familiarización que comprende la caída del ordenamiento simbólico familiar generándose una crisis de amparo, la falla de las funciones paternas liberadoras, la búsqueda de “Padrinos” del delito como suplencia de figuras paternas fallidas y su vida se transforma en una traumatización crónica en donde la adrenalina es una forma de vida que la “tribu urbana” impone con el uso de armas y de tareas riesgosas permanentes (asaltos, celulares que cambian en casas de especializadas para hacerlos drogas), y así sucesivamente.
“Las palabras de nuestros padres, las caricias y los primeros juegos dan forma física al cerebro y contribuyen a la reserva cognitiva”, estos son conceptos claves del profesor Giulio Maira neurocientífico italiano.
El cerebro no es fijo, sino que cambia según el entorno (neuroplasticidad). Subraya que el afecto, el lenguaje y el juego en la infancia influyen directamente en la arquitectura cerebral fomentando la “reserva cognitiva” que es una especie de “capital” cerebral que protege frente al envejecimiento o enfermedades neurodegenerativas. Esos vínculos tempranos emocionales y simbólicos intervienen en un desarrollo cerebral armónico.
LA NOCION DE LEY SUBVERTIDA
La traumatización crónica va seguida de muertes de amigos o pares de la “tribu” y la desconfianza junto a la irritabilidad que generan las drogas y la impulsividad lleva a una ceguera moral en donde el disparo siempre está ahí en la punta del gatillo.
La noción de ley esta subvertida porque esta se aprende en la casa y en la cultura y nos encontramos con grandes escoriaciones en este sentido. Toda Ley puede ser pervertida como se los enseñan los “Padrinos de la Tribu” ya que todo se compra o se vende. El “Gran Maestro Perverso” Colombiano Pablo Escobar enseñó: “plata o plomo”. Muchas ciudades son testigos de esto. La plaza o la calle es un refugio de miles o sino los “aguantaderos” (departamentos o casas tomadas o cedidas) en donde decenas de jóvenes se refugian en una transacción mortífera de drogas y delito.
Esto existe; lo vemos en la clínica y nos lo cuentan los pacientes cuando empiezan a recuperarse.
Están a la “intemperie” y son un contingente de “nadies” muchos de los cuales han perdido por los daños cerebrales y la falta de educación, la moral de cuidado del otro y la frialdad asesina los delata todos los días.
En otros casos el suicidio en aumento delata la orfandad de sentido que tienen en sus vidas. Deteriorada la adolescencia en donde se forja la identidad (el “para que voy a vivir y como” tiene en esta etapa un papel central adquiriendo destrezas desde el estudio hasta los oficios) quedan a merced de las neo- melancolías con aburrimiento y depresiones sedadas con marihuana que lo sumen en mayor melancolía: surgen los vacíos, no hablan y cuando también consumen con familiares generándose violencias, entre ellos por defrontalización que progresivamente todos van teniendo (violencias, abusos, etc.).
FAMILIA Y ENLOQUECIMIENTO
Así la familia se transforma en un lugar de enloquecimiento o el joven aparece triangulado o como prenda de transacciones de parejas enloquecidas. Dejó de ser un espacio de crecimiento y maduración la familia y el sonido de las “organizaciones clánicas y las tribus” suplanta lo nutricional de los vínculos familiares. Así la familia que es el espacio de autonomía por excelencia lo deja de ser y depende de grupos mortíferos y cerrados.
En otros casos se busca la codependencia o sea un “par” que acompañe en esta tarea destructiva. Se genera una verdadera esclavitud con él.
El poder de uno es fundamental y dirige su vida y en mujeres que incluso son ofertadas sexualmente. Hoy se vende drogas en combo con mujeres y muchos delitos que se observan son por delirios entre Viagra, cocaína y otras drogas más y mucho alcohol. También aumentan las enfermedades de transmisión sexual (sífilis, blenorragia, clamidia, HIV).
El ambiente adverso es otro factor de vulnerabilidad y podemos citar: adicción de los padres, déficit de aprendizaje y abandonos escolares, desprecio a las normas de convivencia, falta de transmisiones entre generaciones.
Mientras tanto el 36 % de los nacimientos son de madre soltera sin reconocimiento paterno en un 25 % de los casos. Niños sin figura paterna o con abandonos precoces. El 33 % son familias monoparentales muchas de ellas con una entrega materna y de la familia ampliada muy buena y fructificante, pero en muchos casos reina el peor de los abandonos.
Una familia genera capacidad de cambios durante el curso del ciclo vital de los que crecen, los conflictos ejercen un efecto positivo y estimulan cambios, hay fronteras generacionales fluidas y de transmisión de valores, los vínculos son nutricionales con climas emocionales positivos y proporciona una estructura de roles, funciones, normas y valores en el crecimiento de todos los miembros.
Si ni siquiera podemos ahorrar ni en Occidente ni en los sistemas autocráticos de izquierda y esto implica “No Future” o sea no hay futuro (lema del rock punk de los 90). La vieja Libreta de la Caja de Ahorro Postal significaba una idea de futuro en los 50. Hoy nos perdemos en la inmediatez, lo vacío, lo vacuo.
El filósofo israelí Yuval Noah Harari se pregunta que pasara en el mundo en un futuro de pocos años con seres humanos que se sienten intrascendentes, sin valor alguno y que no pudieron definir el sentido de sus vidas. Hemos vuelto según él, al epicureísmo con alejamiento en la creencia en los dioses, la ausencia del temor a la muerte y el placer por, sobre todo. Gran tema que no creo que la Agenda 2030 resuelva, sino que creo la agravará, desde mi humilde experiencia.
LA PATERNIDAD Y LA MATERNIDAD SON FUNDANTES
Nacemos incompletos y para crecer necesitamos de la familia, la cultura, la educación y la sociedad y el trabajo (“fragua ética de la Humanidad” según Hegel). Sin eso no podemos llegar a ser.
La paternidad supera la paternidad biológica; la paternidad es un modo de adopción. El padre adopta a su hijo; no es solo un semental o padrillo. Le da un lugar legal en la sociedad y la filiación implica una transmisión o sea una donación.
La paternidad tiene tres características: A) Autoridad y mando. B) Transmisión de valores y de ubicación parental. C) Donación o sea ceder notas al hijo lo cual implica un sacrificio familiar y una recepción filial.
Hay una oferta de padre que genera una demanda filial. A veces el hijo no adopta al padre y se generan muchos conflictos.
“El verdadero padre da lugar al hijo donde la adopción se hace entrega” (Jorge Sauri - maestro en la vida, psiquiatra y filósofo argentino).
* Director General Gradiva - Rehabilitación en adicciones.
