Mar del Plata en enero: cayó casi diez puntos el gasto y aun así fue “menos malo” de lo esperado
En hoteles, balnearios e inmobiliarias coinciden en que la segunda quincena fue mejor, pero tampoco estalló. El pico de 85% se alcanzó solo un fin de semana. Gastronómicos destacan que hubo "trabajo sostenido" pero con caída de tickets. Taxistas, sin grises, califican a la temporada como “mediocre”.
Enero es el mes que, históricamente, define el humor de la temporada en Mar del Plata. Marca su pulso y habla del bolsillo de los argentinos. Algunos operadores ya habían sacado sus conclusiones desde el arranque. Otros esperaron su desenlace. Este enero fue… cada quien busca su adjetivo. Nadie habla de un enero “excelente”, “sensacional” ni “histórico”. Muy lejos de eso, se repiten conceptos como “heterogéneo”, “moderado” o, quizás el más escuchado, “menos malo de lo que se esperaba”. Ni el fracaso absoluto que señalan algunos, ni la consagración de una Feliz repleta que solo parecen ver unos pocos.
Y no es extraño. Analizar el impacto de millones de turistas en un mes, en una ciudad de unos 800 mil habitantes, con una oferta enorme de hoteles, departamentos, comercios, restaurantes, teatros, balnearios, bares, boliches, espacios para recitales, paseos, parques y tantas otras propuestas recreativas, es una tarea compleja. Cada rubro vivió su propio enero y, muchas veces, incluso dentro de un mismo sector los resultados fueron dispares.
La comparación, además, suele hacerse con los mejores veranos, aquellos en los que la ciudad ha estado colmada, pero que hace varios años no se repiten. Pero, a grandes rasgos, este enero de 2026 podría dividirse en dos tramos: una primera quincena floja, con clima poco amigable y una ocupación promedio cercana al 65%; y una segunda mitad que mostró una mejora clara, con ocupaciones del orden del 75%, picos del 85% en un solo fin de semana -el cuarto del mes-, mejores condiciones climáticas y un leve repunte del consumo o, mejor dicho, “una caída menor” en el gasto de los turistas.
En términos generales, el consumo cayó. En los teatros, marcan una baja del 15%. En la gastronomía, entre un 7 y un 12%. La Provincia de Buenos Aires divulgó un dato clave en ese sentido: el consumo a través de Cuenta DNI cayó un 28%. Al hacer un balance global, muchos redondean una caída cercana al 10%, menos pronunciada que en la temporada anterior, pero caída al fin.
Enero estuvo lejos de marcar el pulso de una temporada dorada. Sin embargo, terminó siendo levemente mejor de lo que muchos imaginaban.
Hoteles y restaurantes: “Se achicó la caída”
Hasta noviembre se sostuvo una fuerte alerta en el rubro hotelero. Cada fin de semana largo del 2025 dejó un sabor amargo en el sector, con una afluencia turística siempre por debajo de la esperada. Fue recién en la recta final del año, luego de las elecciones, que la situación tuvo un repunte entre noviembre y diciembre.
Con el diario del lunes, al intentar explicar cómo fue enero, desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica necesitan correrse de los calificativos y desglosar el análisis. Así lo ven: la primera quincena no superó el 65% de ocupación y en gastronomía fue donde más se notó la caída del consumo.
“La diferencia entre cantidad de tickets y dinero recaudado, en relación a la inflación, fue negativa. Si se habla -como marca el productor teatral Carlos Rottemberg- de una caída general del consumo del 15%, en gastronomía estamos más cerca de los 10 puntos”, explicó a LA CAPITAL una de las autoridades de la entidad.
En ese contexto, el factor clave en enero fue la relación precio-calidad: “Al que mejor le fue es al que logró equilibrar bien lo que cobra con lo que ofrece, sin importar el segmento. Eso sí, muchas veces resignando rentabilidad”.
Ese es uno de los grandes cambios de paradigma: los costos y los riesgos siguen siendo altos, pero la rentabilidad se achicó porque “el cliente ya no puede convalidar ciertos precios”. Pero hubo sorpresas en ese sentido. De hecho, algunos restaurantes “tuvieron menúes a un precio menor que el verano pasado”, indicaron.
El resultado estuvo a la vista: los restaurantes con una propuesta clásica o innovadora, pero de calidad y con un precio acorde, trabajaron “bien”, sobre todo los fines de semana. Pero los que no alcanzaron ese equilibrio, perdieron o empataron.
La segunda quincena, como suele ocurrir, trajo alivio, fue “mejor”. Hubo un pico en el cuarto fin de semana de enero, con ocupaciones entre el 85% y el 90%, según la categoría, y luego una leve baja hacia el cierre del mes, en este fin de semana, en torno al 70%.
Aun así, los números generales siguen por debajo de lo que históricamente se esperaba para enero en Mar del Plata. Pero la lectura no termina allí.
“Hay que ver la película completa”, marcó un empresario gastronómico. “En 2024 la actividad cayó cerca de un 30% y en 2025 veníamos con una baja acumulada de entre el 20 y el 23%. En enero esa caída se achicó: no llega al 10%. Es decir, hubo una recuperación, pero desde muy abajo”, explicaron.
Por eso, para muchos, esta temporada es “menos mala de lo que podría haber sido”, aunque está lejos de ser buena. Aunque pueda sonar contradictorio, en perspectiva, el sector percibe “una caída menor”.
Entre los factores que ayudaron, desde el sector hotelero y gastronómico mencionan la estabilidad del dólar tras las elecciones de octubre, que impulsó el turismo de cercanía y mejoró los fines de semana previos al verano.
Y también se destaca el “plus” que dan algunos establecimientos. “Aquel hotel de tres estrellas que te da un extra por el mismo precio… o el local gastronómico que te cobra 4 mil pesos el café y te da un servicio de excelencia, en general, trabajó bien. El turista busca un buen servicio a un precio que puede pagar, no menos”, indicó una de las autoridades de la AEHG.
“Con el año que veníamos teniendo, era muy difícil imaginar una temporada fabulosa”, admitieron desde la entidad.
Respecto a los hoteles más chicos, los establecimientos de una y dos estrellas compitieron directamente con los departamentos, que muchas veces ofrecen más comodidades por precios similares. “Hay una crisis de identidad en ese segmento. Les cuesta fijar una tarifa que el turista esté dispuesto a pagar”, reconocieron. Y los hoteles gremiales también “estuvieron ahí, peleándola”, sobre todo por el nivel de los salarios de muchos trabajadores.
Aun así, no fue un desastre generalizado: los hoteles que ofrecieron un plus y lo comunicaron bien lograron buenos niveles de ocupación, incluso de entre el 90 y el 100% en algunos casos. Y en la gastronomía, la competencia se hizo sentir, incluso más que otros años. Febrero podría darle revancha a algunos.
Uthgra: “Trabajo sostenido”
Los trabajadores que están detrás de los mostradores, atendiendo a los huéspedes, preparando las habitaciones, en las cocinas, los salones y las barras, según destacan, tuvieron un enero con “trabajo sostenido” en los establecimientos, un aspecto que valoraron como un punto favorable dentro de una temporada que “no estalló”.
Desde la conducción local de Uthgra Mar del Plata trazan un balance “moderado” del movimiento turístico en este primer mes del año.
El reelecto secretario general de Uthgra, Pablo Santín, analizó cómo fue enero en el marco del acto de asunción de su segundo mandato al frente de Uthgra: “Claramente vemos que no es la mejor temporada, pero tampoco la peor. Enero cerró con un promedio global del 65 al 70%, con picos del 85% en algunos de los fines de semana”, dijo.
De cara a febrero, según el dirigente, las proyecciones marcan una ocupación cercana al 65% en la primera quincena. “Tenemos trabajo, se ve movimiento, y eso es importante. Si miramos para atrás y recordamos la pandemia, hay que ser agradecidos. Siempre mantenemos la expectativa de que la temporada pueda cerrar mejor. El trabajo viene siendo sostenido y valoramos mucho eso”, afirmó Santín.
Desde el gremio remarcan que Mar del Plata “volvió a ser elegida, hubo turistas y actividad”, pero con consumo moderado y estadías más cortas.
Los trabajadores gastronómicos y hoteleros, en línea con los demás sectores vinculados al turismo, viven un verano que, al menos por ahora, se explica mejor desde los matices que desde los extremos.
Inmobiliarias: “7 puntos”
En el mercado extrahotelero, las inmobiliarias también muestran un balance moderado y con matices.
La vicepresidenta del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos, Verónica Berasueta, indicó en diálogo con LA CAPITAL que la primera quincena tuvo un promedio de ocupación del 60% y la segunda del 70%, con mejores resultados en la zona céntrica, y también hacia el sur, especialmente por los jóvenes, un segmento que volvió a crecer este verano.
“En general es una temporada de 7 puntos, igual o un poquito menor a la del año pasado”, sostuvo la martillera, que viene siguiendo de cerca el movimiento turístico.
Los departamentos de uno, dos y hasta tres ambientes tuvieron una demanda pareja en este primer mes. Y para febrero, las expectativas son similares: la primera quincena ya ronda el 60% de reservas y se espera un repunte importante por Carnaval.
“Se ve mucha gente en la ciudad y en las playas, pero el consumo está más cuidado y el clima no termina de acompañar del todo”, resumió Berasueta, quien advirtió que la tendencia a la baja en la temporada forma parte de una “tendencia” a nivel nacional.
Balnearios: “Positivo”
En los balnearios, el balance es algo más optimista, aunque también con reparos. Juan Salvi, integrante de la Cámara de Empresarios de Balnearios y concesionario de varias unidades turísticas, señaló en diálogo con este medio que enero cerró con un promedio de ocupación del 75%, con “picos del 95%” durante el fin de semana pasado.
“El balance es positivo, pero distinto a otros años. Hubo buena afluencia, aunque con un visitante más cuidadoso en el gasto y estadías un poco más cortas”, explicó.
Según el concesionario, se notó un enero más dinámico, con mucho recambio y protagonismo de los fines de semana, más que largas estadías continuas.
El clima jugó un rol clave: la primera quincena fue floja, pero la segunda mitad del mes permitió varios días de playa a pleno. También hubo una fuerte presencia de turismo nacional, especialmente familias y jóvenes, que priorizaron experiencias al aire libre. “Los balnearios siguen siendo protagonistas porque cada año suman servicios y propuestas”, destacó Salvi, quien remarcó que Mar del Plata sigue siendo la gran insignia del turismo nacional.
Taxis: “Mediocre”
E[l contraste aparece de manera notable entre los taxistas, que con estadías cortas, menos movimiento que otros años y la competencia que generan plataformas como Uber o Cabify, aseguran que no trabajaron bien en enero.
Pablo Sánchez, presidente de la Sociedad de Conductores de Taxis, marcó que el balance es claramente negativo. “Es una temporada mediocre, con muy pocos turistas, como hacía mucho que no notábamos”, afirmó.
Según el dirigente, enero “apenas alcanzó niveles aceptables” de trabajo y solo el último fin de semana mostró un movimiento fuerte. “Las estadías son cada vez más cortas. El 60 o 70% de los turistas vienen solo dos o tres días, y eso se nota muchísimo”, señaló. El clima y la situación económica, comentó, explican buena parte del fenómeno, pero no son los únicos factores.
Sánchez volvió a apuntar contra “el transporte ilegal” -en referencia a las plataformas- al que definió como “anárquico y sin control”. “Hace tres temporadas que convivimos con esto y cada vez nos afecta más. Viene gente de todo el país pensando que en Mar del Plata se hace una gran temporada y la realidad es que los días buenos son cada vez menos”, lamentó.
Febrero
Si enero marca el pulso y el humor de la temporada, febrero lo completa, aunque siempre es una incógnita. Por el clima, las mesas de exámenes, la proximidad del inicio de clases, el fin de la feria judicial, entre otros tantos factores.
Hoy, todos los operadores consultados coinciden en dos datos al intentar proyectar cómo será febrero: prevén, para la primera quincena, una ocupación de entre el 60 y el 70%, con picos durante los fines de semana, y depositan las mayores expectativas en Carnaval.
Este año, los feriados de Carnaval fueron ubicados en el calendario el lunes 16 y martes 17 de febrero, lo que dará lugar a un fin de semana extralargo de cuatro días.
Los operadores siguen de cerca el movimiento de las reservas y destacan que, en los buscadores de una de las principales plataformas de alojamiento, Mar del Plata continúa apareciendo como el destino más buscado para viajar en esa fecha.
En sí, desde el recambio de quincena de enero, en efecto, ya se habla de Carnaval. No de febrero en general, sino de ese fin de semana puntual. Si el clima acompaña y la afluencia responde, ese fin de semana extralargo podría transformarse en el broche de bronce de una temporada que, a partir de allí, entrará en su recta final, dando lugar a un balance global, con números y conclusiones más claras.
