UNA MIRADA DIFERENTE

Manual para dictadores vocacionales

No hay dictador en la historia moderna, de cualquier ideología, que no haya comenzado su reinado amparado por algunos argumentos, siempre los mismos:

- Venimos a salvar al país.

- No hay tiempo para reparar en nimiedades legales o constitucionales.

-La oposición sabotea todas las leyes e impide el avance de nuestras ideas.

-Las otras alternativas a este gobierno han sido siempre ruinosas y sembraron el hambre del pueblo.

-Hay que cambiar la manera de pensar de la sociedad.

-Deberemos pagar ciertos precios para lograr la grandeza.

-Todos los "otros" son malos, ignorantes y llevan a la destrucción total del país.

-Este gobierno os hará prósperos y felices, como se merecen

Una vez que esas premisas se incrustan en el pensamiento colectivo, se repiten como defensa, respaldo y justificación de todo lo que haga el gobernante, y con el tiempo los pueblos llegan a creer que esos eslógans son ciertos, con prescindencia de que se hayan logrado o no.

Feudalismo moderno

Esta columna denomina "feudalismo moderno" a ese mecanismo de servidumbre, que no difiere tanto del medieval. Orwell, en su biblia para dictadores, 1984, lo describe brillantemente, aunque él lo aplica al sistema soviético, porque todavía los políticos y pensadores occidentales no habían llegado a comprender las ventajas del estalinismo.

El gobierno orwelliano es un gobierno de ousiders, que nadie sabe de dónde viene ni cómo se arma, y que está representado por una foto de un supuesto conductor que se repite hasta el cansancio, a quien nadie ha visto personalmente. A su vez, el proclamado enemigo público del país tampoco ha sido visto por nadie, ni siquiera su foto, pero es el culpable de todos los males. Y por último, el país ficcional vive en una guerra contínua contra un enemigo que cambia constantemente sin explicación. 

En nombre de esos miedos se justifica todo. 

La estrategia de ese gobierno de fantasía, es lograr que ningún sector de la sociedad se oponga a los logros, avances y ventajas que supuestamente ha conseguido, sino que cada individuo crea que eso es cierto y hasta que olvide el pasado y las contradicciones. 

Por eso se puede estar en guerra hoy con un país y mañana ser su amigo y viceversa, sin que nadie recuerde que hasta ayer era todo lo opuesto, y este concepto vale para todo. De ese modo, se puede prometer cualquier cosa y hacer lo opuesto, y nadie recordará la propuesta original. Al contrario. Sostendrá con su vida que lo que se está haciendo es lo prometido. 

El ejemplo que cita el mencionado vademécum de dictadores es muy aleccionador: cuando la tableta de seudo chocolate que se reparte a la sociedad pasa de tener 30 gramos a tener 20, el comunicado es:  "Se aumenta la ración de chocolate a 20 gramos". 

Entre robótica y zombie

Para lograr esa sumisión entre robótica y zombie, los métodos utilizados son iguales a los que se usan hoy. Aunque en 1950 llamaron la atención y hoy no sorprenden a nadie porque son de uso común. 

La principal herramienta para lograr esos objetivos es lo que se llama ahora "el relato" o "la cultura". Se descalifica por completo el pasado, se lo estigmatiza, se cambia hasta el idioma, las reglas éticas, morales, religiosas. Se llama traidor al que defienda cualquier principio que no sean los noprincipios de Big Brother, se destruye el concepto de familia y hasta de sexo y género, se recurre a la cancelación social de quien intenta pensar diferente, hasta convencer a todos de que todas las ideas del pasado eran erróneas. Aún entre las propias filas del gobierno se decretaba traidor a quienes hasta ayer eran jerarcas y desaparecían de la faz de la tierra. Ni siquiera se usaba el método chino del tecito, o las ventanas rusas. Desaparecían de la memoria popular con el relato, el silencio, la muerte civil. La población estaba domesticada para borrar de su memoria el pasado, aunque el pasado fuera ayer. 

El Estado había logrado hacer desaparecer la ciencia, el arte, que no tenían una palabra que los definiese en la nuevalengua, el conocimiento era igual que la ignorancia, la belleza igual que la fealdad, la ciencia era lo mismo que la improvisación, los placeres, incluido el sexo, no existían, aniquilados por el relato. Las civilizaciones antiguas estaban basadas en el amor o la justicia. El nuevo sistema estaba basado en el odio. El único placer era humillar y someter al enemigo, aunque el enemigo no existiera, o cambiara año a año. Nadie osaba confiar en su familia o sus amigos, los vínculos estaban cortados. La educación era casi un delito. Erradicado el instinto sexual, la procreación era una formalidad.

El relato llegaba a la contradicción permanente. Los tres apotegmas del sistema eran:

La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

Cuando los pueblos incorporan las contradicciones como verdades, ya han desaparecido. 

Hasta los tres ministerios en que se dividía el gobierno eran una contradicción en sí mismos. El ministerio de la Paz promovía la guerra; el ministerio del Amor estaba a cargo de las torturas; el ministerio de la Abundancia favorecía el hambre. Y por supuesto, en el país orwelliano no había un poder judicial, ni había justicia. (El equivalente moderno sería la justicia corrupta, que tiene el mismo efecto). Las comparaciones y similitudes corren por cuenta del lector, por las dudas Big Brother ande por ahí. 

"Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado".  Ese otro lema de la imaginaria Oceanía gatillaba la vigilancia digital masiva, la manipulación de hechos/noticias, eufemismos políticos, la cancelación de disidencia, la reescritura de la historia o el lenguaje controlado por el poder (sea estatal, corporativo o ideológico. (Sic Orwell) Para eso se inculcaban dos  mecanismos en la mente colectiva. El doble pensamiento (Doublethink) por el que se aceptaban simultáneamente dos ideas contradictorias, y el newspeak o nuevalengua, que le sacaba contenido a las palabras para que no fueran importantes. (Por ejemplo libertad, honestidad, derechos) un conveniente mecanismo de control social, que María Moliner se ocupó de combatir con su monumental diccionario en la época de Franco.

Exégetas de la mafia

Olvidar los hechos que puedan volverse incómodos y decir cualquier mentira descaradamente, manipular el pasado y la historia son recursos hoy considerados  válidos por los exégetas de la mafia, (¿de la política, de la casta?). Todo recuerda también al Fahrenheit 451 de Bradbury. Sólo que hoy se quema por X con agravios e insultos, no con fuego. La falsificación de la historia y de la realidad. 

En Oceanía orwelliana había un sólo pasatiempo popular: la lotería. Un sorteo que tenía premios descomunales pero que nunca se sabía quién ganaba, ni cuando se entregaban los premios, pero que tenía distraída y tontificada a la sociedad. Borges describe cómo los dicatores pueden usar ese recurso para aborregar a los pueblos, distraerlos y someterlos. Basta analizar el juego global de hoy, con tragamonedas, apuestas deportivas, juegos virtuales online, (legal o ilegal, da lo mismo) para comprender que el proceso está en marcha hace rato, con todos los efectos anteriormente detallados. 

La guerra servía (y sirve) no sólo como un modo de meter miedo a la sociedad para que se sometiera y tolerase cualquier barrabasada, también creaba odio, ingrediente esencial para manipular a las masas. El miedo, el dolor  y la humillación eran la persuasión de Big Brother. Y también para que hubiese una gran producción (de armamentos) sin correlato de bienestar popular, que se conoce como derrame.  La escasez y la pobreza son la materia prima de la sumisión vía el odio, la envidia y el requerimiento de limosna del estado, el feudalismo de hoy. En momentos en que Europa, Estados Unidos y Japón están planificando el mayor gasto militar de la historia, pareciera que el manual de Orwell tiene muchos lectores. 

Tres fragmentos de Orwell que recuerdan al presente que no necesitan comentarios:  

"La sociedad de Oceanía se basa en la creencia de que Big Brother es omnipotente y el partido infalible. Pero, como en realidad no lo son, se hace necesaria una flexibilidad constante e implacable a la hora de tratar los hechos. La palabra clave es negroblanco....  

A los proletarios hay que aislarlos del pasado, para que no tengan contra qué comparar"

"Nadie toma el poder con la intención de renunciar a él. El poder no es un medio, sino un fin. Nadie instaura una dictadura para salvaguardar una revolucion, sino que la revolución se hace para salvar una dictadura".

No son sólo los políticos propiamente dicho los que usan esa metodología, los Bill Gates de la historia, que se autodenominan "filántropos", juegan el mismo juego, una casta epsteiniana paralela, con los mismos vicios y las mismas intenciones. La ideología no juega un papel preponderante. Lo que importa es el poder, el relato, la manipulación de los instintos básicos. La habilidad de convertir todo debate, discusión o elección en un acto de hinchismo futbolero, que hace que el individuo deje de pensar. A toda esa rara mezcla se le llama democracia, palabra que todos repiten hasta desgañitarse, sin darse cuenta de que no quiere decir nada, de que siguen un ideal vacío, un estandarte falsificado, un disfraz de carnaval, para estar acorde con la fecha. Acaso el mejor triunfo de la nuevalengua. Siguiendo este criterio, ¿será muy osado decir que, con honrosas excepciones, todos los gobiernos son hoy una dictadura con formatos diversos?

La antigua Grecia, en especial Atenas, que sabía de democracia, habrá que aceptarlo, tuvo varios formatos. Hubo uno que duró más de dos siglos. La klerosis o sortition. Es decir, la inmensa mayoría de los cargos públicos, incluído los jueces y una especie de parlamento de 500 miembros, se elegían por sorteo. Sólo los cargos que requerían habilidades especiales (generales, tesoreros) un 10% aproximadamente, se elegían por los votos de los 500. 

Sabiduría aristotélica

Importantes pensadores, como Aristóteles, consideraban que el sistema de elección por votos era el preferido de la Aristocracia, mientras que el sistema por sorteo era el más conveniente al demos, el pueblo. Groseramente, el mecanismo consistía en un listado previo en el que se anotaban todos los ciudadanos que se postulaban, que debían cumplir ciertos requisitos para poder hacerlo, común a todos. (el voto en Grecia siempre fue calificado)

Luego, con un sistema de bolillas, se elegían los funcionarios al azar. Duraban sólo un año en el cargo y nunca más se podían postular, como un modo de evitar continuidad.   En un momento hasta se imponía el ostracismo de toda la familia luego del año de mandato para evitar la continuidad con cualquier forma. 

Aristóteles, que fue uno de sus impulsores, definió con precisión los objetivos del mecanismo: 

-Rotación constante, sin reelección

- Participación de ciudadanos comunes, incluso pobres; muchas funciones eran pagas

-Evitar que surgiera una clase política profesional

Se impone enfatizar el último punto. La clase política profesional (¿casta?) era una amenaza en la visión de los padres de la democracia griega. En la visión aristotélica, la democracia de hoy sería un sistema dictatorial corrupto. 

En la modesta opinión de esta columna, también.