LA POSIBLE ENTREGA DE SOBERANIA EN EL ESPEJO DE LAS TREINTA MONEDAS
Malvinas, o el enigma del traidor
POR THIAGO BATTITI
El análisis de las conductas humanas en los pliegues de la alta política exige, con frecuencia, un instrumental óptico que trascienda la coyuntura inmediata. Cuando las categorías de la lealtad territorial y el compromiso institucional se diluyen en propuestas que la República percibe como capitulaciones, el analista no debe recurrir al panfleto estridente, sino a la arqueología de los arquetipos.
En el centro de la actual discusión sobre el Atlántico Sur emerge una figura cuya dualidad desconcierta: un hombre condecorado por el Congreso de la Nación, cercano al actual ejercicio del Poder Ejecutivo, pero cuyo diseño geopolítico para las Islas Malvinas, las Georgias, las Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes plantea una demolición silenciosa de la arquitectura jurídica de la Provincia de Tierra del Fuego.
Para desentrañar esta paradoja donde la condición de combatiente coexiste con la promoción de la secesión y la entrega del control político a la población implantada, resulta imperativo convocar el rigor exegético de la traducción literal del padre Guillermo Jünemann. La minuciosidad palabra por palabra del ilustre helenista nos ofrece el espejo definitivo: el Corpus del Traidor.
A continuación, se articulan las siete razones de esta reformulación geopolítica inaceptable, desglosadas con la frialdad sintáctica que la gravedad institucional requiere y examinadas a la luz de los textos sagrados que fijaron, para la posteridad, la fisonomía de la apostasía.
EL DESVIO
El inicio de toda mutación doctrinaria presupone una dignidad previa; el desvío es condenable precisamente porque parte de una elección selecta. Quien hoy propone la segregación de las islas del territorio fueguino y promueve legislaturas complacientes con el interés británico, ostentó alguna vez la distinción del combate.
En la traducción de Jünemann de San Mateo 10, 4, al enumerar los cimientos de la obra, el texto es lapidario: “Simón el Cananeo, y Judas Iscariote, el que también le entregó”. La inclusión en el catálogo de los elegidos subraya que el diseño de la entrega no nace de un enemigo exterior reconocible, sino de las entrañas de la misma tripulación que custodió los acontecimientos de 1982.
La cercanía al vértice del poder actual intensifica el contrasentido: la misma mano que recibe la restitución de una medalla en los despachos oficiales es la que estampa su firma en proyectos que pretenden extirpar de la jurisdicción nacional las riquezas hidrocarburíferas y pesqueras del Sur.
La justificación de los acercamientos privados con el capital extranjero y el silencio ante empresas que operan con licencias emitidas por el gobierno colonial suelen disfrazarse de pragmatismo económico o beneficencia social.
Sin embargo, la exégesis de Jünemann para San Juan 12, 6 descorre el velo de la supuesta filantropía: “Y esto dijo, no porque de los pobres le importase, sino porque ladrón era, y la bolsa tenía, y lo que se echaba, llevaba”.
La aceptación de prebendas y donaciones por parte de firmas pesqueras -cuyos nexos corporativos con el saqueo del calamar en el área de exclusión están documentados- ilustra cómo el interés por el bienestar de los sectores vulnerables es utilizado como un mecanismo de legitimación mediática. Se consiente el usufructo del recurso propio a cambio de la figuración pública, reproduciendo la lógica de quien administraba los fondos comunes con el propósito soterrado de consolidar su posición personal.
PACTOS DISCRETOS
Los planes de secesión territorial que sugieren la creación de nuevas provincias autónomas bajo el control efectivo de los kelpers no surgen de la improvisación; se estructuran mediante acuerdos discretos, formulados en ámbitos académicos ajenos a la sensibilidad de la provincia austral.
La traducción literal de San Mateo 26, 15 capta con precisión milimétrica la naturaleza de este intercambio: “¿Qué queréis darme, y yo os le entregaré? Y ellos le tasaron treinta monedas de plata”.
La fragmentación de la soberanía provincial se reduce a una ecuación de viabilidad presupuestaria. Se argumenta la supuesta invalidez económica de Tierra del Fuego para justificar una solución genuflexa, tasando la integridad territorial en el mercado de las concesiones diplomáticas a fin de disolver el quietismo internacional.
La estrategia del desplazamiento geopolítico requiere el uso de misiones de paz, proyecciones fílmicas y mensajes de concordia dirigidos a la población implantada. Este formalismo, que busca la fotografía institucional con los representantes de la ocupación, encuentra su correlato exacto en el pasaje de San Mateo 26, 49: “Y luego, acercándose a Jesús, dijo: “Salve, Rabbí”, y bésole”.
El gesto del reconocimiento, traducido por Jünemann con rigurosa austeridad, demuestra que las mayores lesiones a la soberanía no se ejecutan mediante la confrontación abierta, sino a través de la simulación del diálogo constructivo. El acercamiento a los isleños bajo la premisa de establecer un entendimiento mutuo funciona como el saludo protocolar que sella, bajo una apariencia de civilidad y afecto ecuménico, la vulneración del derecho constitucional preexistente.
RETRACTACIONES
Cuando el diseño de la entrega toma estado público y genera el rechazo unánime de las instituciones representativas de la provincia, el artífice de la propuesta suele ensayar retractaciones ambiguas o calificar sus afirmaciones como meros errores de redacción.
El texto de San Mateo 27, 4 refleja la inutilidad del remordimiento tardío cuando la estructura del daño ya ha sido montada: “Diciendo: ‘Pequé entregando sangre inocente’. Pero ellos dijeron: ‘¿A nosotros qué? Tú verás’”.
Las corporaciones internacionales y las cancillerías extranjeras que se benefician del lobby secesionista abandonan a sus promotores locales una vez que el velo de la discreción ha sido descorrido, demostrando que el colaboracionismo entusiasta carece de valor residual para la potencia ocupante una vez consumada la exposición del plan.
La sanción moral ante la claudicación no requiere la intervención del aparato punitivo; se manifiesta en el aislamiento político y la destitución del prestigio por parte de sus propios pares. El pasaje de los Hechos de los Apóstoles 1, 18, vertido por Jünemann, ilustra la caída física e institucional de quien ha negociado con el patrimonio colectivo: “Este, pues, adquirió un campo con el salario de la injusticia, y, cayendo de cabeza, reventó por medio, y se derramaron todas sus entrañas”.
REPUDIOS
La pérdida de representatividad ante las bases de exveteranos y el repudio formal emitido por la Legislatura Provincial constituyen el verdadero desgarro del operador político. El salario de la injusticia se traduce en un páramo estéril, donde la influencia pretendida en los consejos nacionales se desvanece ante la fuerza irrefutable de los hechos documentados.
La República posee mecanismos de autodepuración que impiden la consagración definitiva de la entrega; la vacante dejada por la abdicación ideológica debe ser ocupada por la reafirmación doctrinaria. La combinación de los Hechos de los Apóstoles 1, 20 —que incorpora el oráculo del Salmo 108, 8— y los Hechos de los Apóstoles 1, 26 establece el cierre del ciclo:
“Hágase la majada de él desierta, y no haya quien habite en ella”, y: “‘el obispado de él tome otro’ ... Y echaron suertes de ellos, y cayó la suerte sobre Matías, y fue coasociado con los once apóstoles”.
El texto de Jünemann ratifica que la legitimidad territorial no perece con la defección de sus custodios. Frente a las propuestas que buscan complacer los deseos de la población implantada, la provincia reafirma los tres axiomas innegociables: la inexistencia de un pueblo con derecho a la autodeterminación, el rechazo absoluto a la división de la geografía fueguina y la certeza de que la única solución admisible es la restitución del ejercicio pleno de la soberanía conforme lo prescribe el mandato constitucional.
El itinerario del revisionismo transigente queda así expuesto bajo una luz perenne. Quienes pretenden disolver la jurisdicción de Tierra del Fuego en aras de un pragmatismo complaciente con el Reino Unido no encontrarán el refugio de la sofisticación académica ni la protección del favor político circunstancial; sus nombres permanecen ligados a la fijeza del texto sagrado, allí donde la literalidad del lenguaje nos recuerda el destino invariable de toda entrega.
Referencias Bibliográficas
¹ Jünemann, G. (1928). El Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo. Traducción directa del griego. Concepción, Chile: Escuela Tipográfica Salesiana.
² Jünemann, G. (1992). La Sagrada Biblia. Versión de la Septuaginta (Antiguo Testamento) y del griego original (Nuevo Testamento). Santiago, Chile: Edición de la Conferencia Episcopal de Chile / Editorial San Pablo. (Obra completada en manuscritos en 1928).
