Los últimos días del presidente Juan Domingo Perón
Se cumplen 52 años de la muerte del creador del Justicialismo.
“Con gran dolor debo transmitir al pueblo el fallecimiento de un verdadero apóstol de la paz y la no violencia”, anunció María Estela ´Isabel´ Martínez, ese lejano 1° de julio de 1974, el fallecimiento del presidente Juan Domingo Perón.
Para algunos “el monstruo”, como sostenía Diana Julio de Massot, alma máter del periódico de Bahía Blanca “La Nueva Provincia”, vocero oficioso en su época de “la Marina en pie de guerra” contra el peronismo, tal como se consigan en "Pax Menemista", la obra más reciente de Ceferino Reato. Para otros, fue el intérprete de un sentido histórico nacional, canalizando las esperanzas de aquellos que buscaron el despegue industrial, la integración social y la dignificación de los trabajadores.
REGRESO Y VIOLENCIA
Partícipe de la Revolución del 4 de junio de 1943, elegido presidente democráticamente en 1946 y en 1951, para un segundo mandato 1952–1958, fue derrocado en 1955, y tras varios años de exilio en Latinoamérica y España, su retorno por las urnas significó un hito de la época.
Tras el breve, y tumultuoso, gobierno de Cámpora y el interinato de Lastiri, fue evidente que se imponía que el propio General debía ocupar la primera magistratura. A pesar de tender puentes con el radicalismo y tratar de consensuar una fórmula con Ricardo Balbín, los altercados internos determinaron que sea su última esposa quien lo secundaría en la fórmula presidencial.
Septiembre de 1973 mostró su rostro trágico en el tramo final de la campaña presdencial: el día 6, el ERP tomó el Comando de Sanidad Militar, y el 11 un golpe militar en Chile terminó con la experiencia del gobierno de Salvador Allende. Para el 23, el triunfo de la fórmula Perón-Perón arrojó el 62% de votos afirmativos. Pero la victoria trocó en tragedia al producirse el asesinato de José Ignacio Rucci, secretario General de la CGT, puntal en el proyecto político del General. Ante ese clima, Perón asumió el 12 de octubre tratando de implementar su proyecto de reconstrucción nacional, boicoteado por derecha e izquierda.
El 1° de mayo de 1974 marcó dos hitos: el esbozo del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional ante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso y el enfrentamiento entre el líder justicialista y las huestes enroladas en Montoneros. Al tiempo fue asesinato del padre Carlos Mugica el día 11 de dicho mes, y se sucedieron enfrentamientos entre la “tendencia” y la “ortodoxia” peronista.
DEMOCRACIA INTEGRADA
Las últimas semanas de existencia terrenal de Perón debieron haber servido para que pudiera asentar su mensaje a las jóvenes generaciones para reconducir al país y plantear el cambio en nuestro sistema político con la “democracia integrada”.
Para Rodolfo Terragno, en “los 400 días de Perón” (1974) “La democracia integrada que Perón pretendía era, según él había dado a entender, la combinación de dos sistemas de representación política. El 13 de mayo de 1974, dijo que “no solamente los políticos” debían decidir... Los políticos y alguien más. Se trataba de añadir al régimen republicano, en el cual se eligen representantes por distritos, el sistema corporativo, en el cual se eligen representantes por actividad. Los dos sistemas se armonizarían en una suerte de Consejo Económico Social, ubicado en el nivel Ejecutivo –donde también podrían tener, en un Consejo de Estado con éste u otro nombre– participación los partidos. Es probable que ese sistema de doble representación que vendría a institucionalizar el pacto social y el tácito pacto político que Perón tenía con los partidos –en especial con el radical-, estuviera en la mente de Perón, con vistas a la reforma constitucional que proyectaba”.
El propio presidente, en reportajes posteriores, cuestionó que se asimilase su propuesta con el “corporativismo” y que sí, que se impulsaría una reforma a la Constitución. Nada dijo de retomar la Constitución de 1949, cosa que se sostuvo meses antes, sino incorporar su legado con nuevas instituciones de inspiración europea.
Sea por inspiración española de la Ley Orgánica del Estado de 1966, con El Caudillo, El Consejo del Reino y Las Cortes, mezclado con las experiencias de democracia semidirecta de la V República, del semipresidencialismo francés post De Gaulle, dicho “Modelo” buscó reflejar los cambios políticos de época.
Con la colaboración del coronel Vicente Damasco y su equipo en la elaboración del “Modelo”, dicho texto buscó recuperar al hombre y sus valores, donde la Argentina es el hogar. A las tres banderas justicialistas: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social, le anexó la de Cultura Nacional.
La síntesis de estas, expresada en la Tercera Posición -potenciada esos años con el Tercer Mundo- se complementaría con la evolución hacia el Continentalismo y Universalismo. Incorporó la cuestión ecológica y racionalización de recursos naturales como política de Estado. Contempló el rol de los medios de comunicación y potenció el aspecto científico-tecnológico, interactuando con lo económico, lo político y lo social, remarcando el rol de la mujer y la juventud. Planteó, finalmente, formas más amplias de institucionalización, a través de la Democracia Social y la participación de las instituciones intermedias en el marco de la Comunidad Organizada. En la misma será la interacción entre gobierno, partidos políticos, intelectuales, empresarios, Iglesia, fuerzas armadas y trabajadores.
El contenido de este mostró su dimensión de estadista y adelantado a su tiempo, a vez que, dolorosamente, enseñó que el haber dejado de lado su legado, para propios y extraños, ocasionó consecuencias históricas irreparables.
Benito Llambí, militar, diplomático y ministro del Interior expresó en sus memorias (1997): “El último mes de vida del general Perón fue pródigo en hechos significativos. Como si nada sucediera, a pesar de que era manifiesto el resentimiento de su salud, continuaba con su acción a todo ritmo. El 31 de mayo presentó en reunión de gabinete el Modelo Argentino para el proyecto nacional, su obra póstuma… El 7 de junio marchó en visita al Paraguay, que había quedado postergada desde el año anterior… la intensidad del programa y el mal tiempo afectaron de modo terminante su quebrantada salud… Regresó del Paraguay con una recaída. Y no logró recuperarse. El 12 de junio, desde los balcones de la casa de gobierno, habló por última vez… el 29 de junio, luego de mucha insistencia, delegó el mando y el 1° de Julio, aquél que pocos meses antes había anunciado que volvía casi descarnado, concluía su paso por la tierra. Había usado el tiempo justo para dejar su último testimonio al pueblo argentino”.
Antonio Cafiero en su libro póstumo reflexionó: “Perón tuvo que enfrentar la falta de comprensión de su propuesta de unidad nacional y de revolución pacífica. Desde distintos sectores, aparentemente opuestos, las acciones terroristas pretendían socavar al gobierno constitucional y popular… el 1º de julio de 1974, Perón nos dejaría para siempre”.
En diálogo con Ricardo Balbín –tomado por Enrique Pavón Pereyra en Diario íntimo de Perón (1985)– le dijo al líder de la UCR: “Mire, doctor, yo estoy luchando contra el tiempo, porque yo sé lo que me espera. Y si no nos apuramos a hacer la Unidad Nacional, nos van a joder de nuevo los militares”.
