El rincón del historiador

Los próceres y la cultura

Por Julio C. Borda *

Si hay algún rasgo que distinguió a los hombres de Estado que rigieron los destinos del país durante el siglo XIX y principios del siglo XX, fue el nivel cultural que poseían. Apasionados lectores, destacados escritores, lúcidos pensadores; una clase dirigente brillante, cuyos integrantes se prepararon a través de una educación esmerada y exigente, para ocupar cargos políticos de trascendencia. Es así que sobre la base de una firme cultura humanística, esos hombres de Estado contribuyeron a la construcción de una nación sólida donde se vislumbraba un futuro promisorio; gobernantes cuyo objetivo era el de brindar una tierra de esperanza, enaltecida y respetada, cuya base fundamental estuviera inspirada en la educación, el trabajo y el sacrificio de sus hijos.

BIEN COMUN
Más allá de que los hombres de esa época pudieran tener ideas políticas diametralmente opuestas hay que resaltar –insisto- su vocación para administrar la cosa pública en aras del bien común. Y para eso había que ir formándose a conciencia, adquiriendo conocimientos, investigando la historia universal, ahondando la filosofía de los griegos, estudiando las virtudes del Derecho Romano para aplicar a la nueva realidad a la Patria naciente.
Muchos fueron los políticos y militares que antes de asumir un cargo de importancia, se preocuparon por adquirir una sólida cultura con el fin de cumplir con idoneidad e hidalguía, la función encomendada.
MARIANO MORENO
Innumerables son los ejemplos, pero hemos de mencionar sólo a algunos de ellos porque la lista sería muy extensa. Comenzamos. Mariano Moreno, fervoroso lector de Rousseau; don Manuel Belgrano, abogado recibido en la Universidad de Valladolid -que el destino lo convirtió en militar- contaba con amplios conocimientos en materia económica. Al regresar a su país luego de una prolongada estadía en Europa, trajo en su equipaje gran cantidad de libros adquiridos en España e Italia y que trataban de distintos temas, destacándose obras de economía, filosofía, historia , derecho, entre otras.
Sus escritos en materia de agricultura, comercio, y seguros, lo convirtieron en un experto de esos temas que lo llevaron a ocupar el Consulado de Buenos Aires.
Don Juan Manuel de Rosas contaba con una biblioteca muy nutrida, entre los que sobresalían tratados sobre navegación, Derecho marítimo, diplomacia, etc. Entre sus numerosos libros se hallaban la Historia de las colonias americanas, Vida de Napoleón, como así también Comentario de las leyes inglesas, Código de comercio de Francia, un Código de Derecho de Gentes, las Leyes de Indias, entre otros títulos de importancia.
Escribió además “Las Instrucciones a los mayordomos de estancias”, donde vuelca toda su experiencia en materia agrícola ganadera, el “Diario de la expedición al desierto” y un diccionario de lengua Pampa.
El general José María Paz, dueño de una pluma ágil, amena y entretenida, escribió sus famosas “Memorias”, donde relata su trayectoria militar y los trascendentes momentos históricos que le tocó vivir; el General Mitre que fue Presidente de la Nación, no sólo escribió las monumentales “Historia de San Martín” e “Historia de Belgrano”, sino que también tradujo al español “La Divina Comedia” de Dante Alighieri… Increíble!!! ¡Y pensar que en la actualidad mucha gente dice que no lee porque no tiene tiempo!
Domingo F. Sarmiento –también Presidente de la Nación- además de haber escrito numerosísimos artículos, ensayos y libros que se encuentran recopilados en sus Obras completas -más de diez tomos- fue el autor de dos obras clásicas: “Facundo” y Recuerdos de Provincia”.
Podríamos seguir nombrando a muchos más, como a don Lucio V. Mansilla, autor de una obra admirable como Una excursión a los indios Ranqueles; Estanislao Zeballos quien escribió Viaje al país de los Araucanos y que fue un notable canciller; don Dalmacio Vélez Sarsfield, Ministro del Interior de Sarmiento, autor del Código Civil –que de un plumazo fue derogado en el año 2015- y del Código de Comercio.
Hasta aquí, pues como dije antes, la lista sería interminable. Estos hombres eran conscientes de que para ser buenos políticos había que adquirir cultura, y un buen conocimiento histórico….nuestros políticos actuales lejos están de cumplir con ese legado.

* Historiador. Su útimo libro publicado es “Manuel Dorrego, su gran obra, su trágico final” (Ed.Armerías).