EL PULSO DE LOS MERCADOS
Los números de Nvidia refirman que la revolución de la IA sigue a todo vapor
Nvidia volvió a impresionar a los analistas. La compañía de Jensen Huang informó ingresos por 96.200 millones de dólares durante el segundo trimestre del año, un 106% más que un año atrás, apalancada una vez más en su negocio de centros de datos, que se expandió un 117%. La ganancia por acción trepó un 120%, hasta los 2,22 dólares, superando ampliamente las proyecciones de los analistas.
Los números confirman lo que buena parte del mercado viene sosteniendo desde hace meses: la demanda de infraestructura para inteligencia artificial no da señales de enfriarse.
De hecho, la propia empresa fue más allá y anticipó ingresos de 108.000 millones de dólares para el tercer trimestre, una cifra que no incluye ni un dólar proveniente de la venta de chips para centros de datos en China.
Sumado a lo reportado este trimestre, Nvidia proyecta unos 204.200 millones de dólares de ingresos en apenas seis meses, algo inédito para una compañía que hoy vale más de cinco billones de dólares en el mercado.
Pese al festival de cifras, la acción cerró a la baja en las operaciones fuera de horario, extendiendo una tendencia que ya se repitió en los últimos cuatro balances: el clásico “vender con la noticia”.
Además las expectativas de los inversores estaban tan altas que ni siquiera un resultado excelente alcanza para impulsar al papel. En este caso, hubo un dato que se subrayó con rojo: el pronóstico de margen bruto de la compañía cayó del 75% al 74%, producto del encarecimiento de los costos de memoria, uno de los insumos clave para fabricar sus chips.
De todas formas, para buena parte de los analistas, el resultado deja un mensaje contundente. Así lo resumió The Kobeissi Letter en redes sociales, tras calificar la proyección de la compañía como “absolutamente loca”: una guía de 108.000 millones de dólares para el tercer trimestre, sin contar ingresos de China, que se suma a los 96.200 millones ya reportados.
Para la firma de análisis, nunca antes se había visto algo así en la historia de la tecnología, y calificó al fenómeno actual de la IA como la mayor revolución tecnológica de todos los tiempos.
Para el analista Facundo Pascual, la lectura es que “se trata de un balance limpio, donde la mejora real del negocio explica la enorme mayoría de la sorpresa positiva, sin necesidad de apelar a maquillajes contables”.
“Que la guía haya superado con comodidad al consenso, sin depender de China y con compromisos de esta magnitud hacia adelante, es leído como la confirmación más clara hasta el momento de que la demanda de infraestructura de IA no muestra, por ahora, ningún signo de desaceleración en el horizonte que maneja la compañía”, añadió el experto.
EL SOFTWARE
Al cierre del mercado, también presentó su balance Salesforce (CRM).
La firma de software para gestión de clientes reportó ingresos por 11.350 millones de dólares, un 10,8% más que un año atrás y en línea con lo que esperaban los analistas. Pero la verdadera sorpresa estuvo en la rentabilidad: la ganancia ajustada por acción llegó a 5,90 dólares, muy por encima de los 3,27 dólares que proyectaba el consenso de Wall Street, una diferencia de más del 80%. El flujo de caja libre también voló: 1.100 millones de dólares, un 81% más que el año pasado.
Ese combo -ingresos en línea con lo esperado pero una ganancia muchísimo mayor- fue justamente lo que necesitaba Salesforce para convencer a un mercado que venía escéptico. La acción arrastraba una caída de alrededor del 22% en lo que va del año, en medio de dudas sobre si la compañía lograría monetizar su apuesta por la inteligencia artificial, encarnada en Agentforce, su plataforma de agentes autónomos.
Cuando se escribía esta nota, el papel se disparaba un 13% en el postmarket. Si hay algo que le gusta al mercado es esto: una prueba de que la inteligencia artificial no es solo un relato de marketing, sino que ya empieza a moverle la aguja al negocio.
WALL STREET
Wall Street cerró en rojo y su principal indicador, el Dow Jones bajó 0,21%, mientras los inversores analizan los últimos datos del índice subyacente de precios de gastos de consumo personal (PCE), el indicador que la Reserva Federal emplea como principal termómetro inflacionario.
Al término de la sesión, el Dow bajó hasta 53.463 puntos; el selectivo S&P 500 restó 0,02%, hasta 7.675; y el tecnológico Nasdaq retrocedió un 0,08%, hasta 26.130. El PCE mostró una subida de los precios en Estados Unidos del 3,3% interanual en julio, un dato que arroja más presión sobre la entidad para incrementar las tasas de interés.
El dato no subyacente, que incluye también alimentos y energía, publicado el miércoles por el Buró de Análisis Económico (BEA), muestra un avance de los precios del 3,7 % con respecto a julio de 2025.
Con respecto a junio, la subida fue del 0,2 %, tanto a nivel subyacente como no subyacente.
Entre los sectores dominaba el rojo, especialmente el de salud (-1,01 %), y la farmacéutica Moderna cerró con una bajada del 5,77 %.
Por su parte, el petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) recortó la bajada protagonizada en las primera operaciones de la jornada y cerró en 82,23 dólares el barril, un 0,16 % menos que el martes.
En otros mercados, el rendimiento del bono a diez años se situó alrededor del 4,66%, ligeramente por encima del cierre del martes, mientras que el del título a 30 años rondaba el 5,19 %, también al alza.
