Los libertarios también hacen política

La Casa Rosada celebró con alivio la cifra de inflación de julio disparada por el Indec. Fue de 2,1%, superior al índice del mes anterior pero más moderada que el 2,9% que registró la inflación porteña. En cualquier caso, el modesto alegrón no hace posible que en agosto pueda cumplirse el augurio presidencial de una inflación “que empiece con cero” ni oculta el hecho de que el índice interrumpió rápidamente la insinuación de caída que se había celebrado en junio.

Estos pequeños tropiezos no arredran a la administración libertaria, aunque la inducen ahora a extender los plazos de las promesas. El ministro de Economía, Luis Toto Caputo, advirtió ante la Cámara de Agentes de Bolsa, que “nosotros nunca dijimos que esto se solucionaba en dos años", y apuntó a mejorar visiblemente los resultados antes del momento de la elección presidencial. Es decir, en algún momento del año próximo. El oficialismo tiene que remar ante una opinión pública que se muestra cada vez más escéptica sobre el futuro y discoforme sobre su vida cotidiana presente. “La situación de acá a un año va a ser diferente a la que dicen consultores y economistas -vaticina el ministro-. Obviamente va a ganar el Presidente porque la situación no va a ser en nada parecida a la que esperan esos análisis”.

 

LA ESTADÍSTICA DE SAN CAYETANO

Pero no todo es análisis. La tradicional concurrencia de fieles a San Cayetano los 7 de agosto se incrementó notablemente este año: un índice no estadístico de la situación social. El obispo de la ciudad de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, pronunció frases muy firmes. Aseguró que el pueblo argentino "no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias". Un cuestionamiento a la precarización laboral, al endiosamiento del mercado y a la idea de que los abusos financieros que han elevado sideralmente la morosidad de los más humildes son “negociaciones entre privados”. García Cuerva reflexionó sobre la paciencia extrema que muestra la sociedad y criticó que "pasiva y silenciosamente nos resignamos a que las cosas aumenten: el boleto de transporte público, las tarifas, los alquileres, los alimentos". Es a priori obvio que hay una marcada distancia entre los principios que orientan la gestión libertaria y la doctrina social de la Iglesia que encarna León XIV, inminente visitante del país.

 

VOCES AMIGAS

Vale señalar, de todos modos, que entre los analistas que miran con preocupación las posibilidadesde reelegir de Javier Milei hay muchos que no son en modo alguno opositores: simpatizan claramente con el rumbo económico del Gobierno. Por ejemplo, Miguel Ángel Broda: “Creo que la reelección del Presidente depende de que el resto de la economía crezca al menos 2% de acá en adelante -ha comentado Broda-. ¿Va a crecer ese 2%? Lo veo difícil, porque los motores están muy averiados".

Otro especialista apreciado en la Casa Rosada, Ricardo Arriazu, observa con inquietud los tiempos que requiere la concreción de las reformas de Milei: “Esto va a generar bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza, justo en la zona políticamente más intensa”. Para Arriazu, es preciso que el Gobierno practique política económica más que esperar un automatismo de los mercados: “Se trata de un fenómeno que requiere estudio y una respuesta de política pública, no una resolución espontánea. Hay que pensar cómo se resuelve el problema. Hay que pensarlo”, dijo ante una distinguida audiencia empresarial.

Caputo es conciente de esas dificultades y las discute hacia el interior de su equipo: tratan de imaginar soluciones para una realidad que los empuja al círculo vicioso del ajuste, que reduce paulatinamente la recaudación fiscal y, por esa vía, conspira contra el equilibrio que es una de las banderas de su reforma. Es también conciente de que necesita encontra soluciones que faciliten el crédito para alentar la inversión y la reactivación, pero encuentra el obstáculo del desbordante incremento de la mora, que asfixia a los deudores y vuelve reticentes a los bancos. En esa atmósfera problemática el ministro trata de impulsar el crédito en dólares, para canalizar los dólares “del colchón”. Como el perro que se muerde la cola, el problema sigue estando, porque reside en la desconfianza.

 

ORDEN Y PRIORIDADES

La vía de salida parece ser la política. En el oficialismo (al menos en algunos personajes de cierto peso) parece comprenderse al fin que el Gobierno necesita salir del aislamiento. Esa inquietud emergió con fuerza después de los reveses sufridos en el Congreso con el proyecto de ley de defensa de la propiedad privada. Allí, contrariando  su diagnóstico previo, el oficialismo, que ya había dado marcha atrás en el punto que revocaba el proceso de acceso a la legítima posesión de las viviendas en barrios de emergencia (una iniciativa que contó con el apoyo unánime del Congreso y fue promovida por el Papa Bergoglio),  debió resignar dos capítulos centrales de su ya miniaturizado proyecto para poder ufanarse de la aprobación de sus restos.

Los capítulos que fueron abdicados eran aquellos a los que el oficialismo otorgaba la mayor importancia. El capítulo III habilitaba la venta de tierras a ciudadanos y empresas extranjeros: el artículo IV, por su parte, tendía a eliminar restricciones al cambio de uso de terrenos incendiados. Las modificaciones que impulsaba el Gobierno no colocaban ningún impedimento a la quema de campos para cambiar su uso, venderlos por un precio más bajo o llevar adelante grandes proyectos inmobiliarios.

El motivo de la resignación de esos puntos por el oficialismo fue que no consiguió consenso de las fuerzas provinciales y los aliados que suelen colaborar con el Gobierno en el Congreso.

En términos propagandísticos, el hecho de que el oficialismo insistiera, durante las sesiones preparatorias y durante el debate, en que las actuales limitaciones al cambio de uso de tierras incendiadas habían sido impuestas por Máximo Kirchner, terminó convirtiéndose en un búmeran: el retiro del Capítulo IV fue así acreditado como una victoria del kirchnerismo sobre los libertarios, lo que, si bien parcialmente verídico, no se ajusta con precisión a la realidad: lo decisivo fue el voto de las fuerzas provinciales y los aliados que, desde el propio bloque libertario, fueron acusadas de “tibias”.

 

PRAGMATISMO Y NEGOCIACIÓN

A partir de ese tropiezo (y del desbarajuste creado por la decisión poco meditada de desregular el trabajo de los prácticos de navegación, que provocó la paralización del comercio exterior argentino en el mundo) desde la Secretaría General de la Presidencia se decidió priorizar los acuerdos con los aliados, y con los gobernadores, así como contener las iniciativas del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, impulsor del proyecto que el Senado rebanó así como del decreto que gatilló el conflicto con los prácticos navales. En el núcleo central de los libertarios se apunta sobre todo contra la falta de sentido político de Sturzenegger, que empuja medidas audaces y disruptivas sin tomar en consideración la relación de fuerzas en la que se mueve el oficialismo. Las críticas al ministro que Milei distingue con el sobrenombre de El Coloso, son, si bien se mira, silenciosas objeciones al propio Presidente, que es quien más alienta  las temerarias ocurrencias de su ministro de Desregulación.

El Gobierno ha fijado como prioridad política la lucha por la reelección, y Karina Milei custodia y controla ese objetivo principal. En ese marco hay que comprender la reunión entre la secretaria General y Mauricio Macri, que abre un camino, todavía incierto, para garantizar alguna forma de unidad electoral entre el PRO y LLA en las presidenciales del año próximo (y, eventualmente, la conservación del distrito porteño en manos de la fuerza amarilla que lo gobierna desde hace dos décadas).

El oficialismo parece haber comprendido la necesidad imperiosa de abrirse a los aliados si es que aspira a la reelección de Milei. Los sectores con los que debe dialogar -PRO y gobernadores- seguramente se sienten más empoderados y en capacidad de poner condiciones de distinto orden -económicas, financieras y políticas- al gobierno central. Si el Ejecutivo quiere tener chances de ganar la reelección deberá empezar a hacer ejercicios de cogobierno.

¿Habrá un mileísmo pragmático, corrido hacia el centro y dispuesto a abrir su gobierno o surgirá un proyecto alternativo que sintetice las preocupaciones populares y el núcleo decisivo de las innovaciones que auspició Milei?