El análisis del día

Los goles en contra de Manuel Adorni

Después de largas semanas de ejercicio creativo de la contabilidad, en vísperas del inicio del mundial de la FIFA Manuel Adorni presentó una declaración de ingresos que sugirió un trueque: no me acusen por enriquecimiento ilícito, cúlpenme por mentir.

Sin descartar la primera sospecha, un amplio espectro de observadores está de acuerdo en lo segundo. Los cambios en la declaración de bienes del alto funcionario no constituyen un error, “sino una omisión ética”, para decirlo con la delicadeza de la senadora Patricia Bullrich.

Adorni se tomó un tiempo considerable para dibujar una historia que imaginativamente procura explicar su vertiginoso cambio de situación patrimonial a partir de su designación como funcionario y miembro del círculo preferencial de los hermanos Milei, cargando a su cuenta las desviaciones en relación con narrativas anteriores ante la opinión pública y ante el Congreso de la Nación. Esas modificaciones y aquella omisión señalada por la senadora Bullrich lo han indispuesto con muchos miembros del Poder Legislativo que lo interpelarán a principios de julio y, eventualmente, podrían votar una moción de censura contra él, es decir, lo apartarían forzosamente de su cargo.

 

MILEI: DEFENSA FUERTE

El Presidente Javier Milei se ha empeñado en defender a su vocero ratificándolo pese a las críticas generalizadas, presionando a su gabinete a respaldarlo (pese al disgusto de varios ministros), escudándolo a través de las redes sociales, uno de sus sitios de residencia, y disponiendo instrumentos de negociación para que el titular de Interior, Diego Santilli, pueda contar con argumentos convincentes ante gobernadores aliados para que estos disciplinen a sus legisladores y les ordenen no perturbar al deslomado Jefe de Gabinete.

La porfiada defensa que el Presidente y su hermana Karina mantienen en relación con Adorni sorprende a muchos observadores. Milei no hesitó en desembarazarse de sus dos primeros jefes de gabinete, Nicolás Posse y Guillermo Francos, con quienes había compartido tareas no oficiales en la corporación que preside Eduardo Eurnekián y de quienes se declaraba amigo. ¿A qué se debe esa defensa? ¿Qué tiene Adorni de distinto para justificar el costo político que sin duda paga el Presidente tanto como su Gobierno, que se encuentra empantanado desde que su Jefe de Gabinete subió a su esposa de garrón al avión presidencial e inició su cabalgata por el territorio de las explicaciones absurdas o mendaces y la ficción rudimentaria?

 

ALIADOS NO INCONDICIONALES

El macrismo, que ha sido el principal apoyo político del oficialismo, al que dotó, de hecho, si se quiere involuntariamente, de destacados cuadros como Santilli y Patricia Bullrich, se ve obligado en las actuales circunstancias a tomar distancia del Gobierno. Mauricio Macri le ha pedido a Milei que defienda el rumbo y la marcha de su programa y no a Adorni, mientras los bloques del PRO se han terminado volcando por la interpelación al Jefe de Gabinete y advierten que, si el Poder Ejecutivo no resuelve esa situación (no se saca de encima a Adorni motu propio) para principios de julio estarían dispuestos a respaldar una moción de censura.

Patricia Bullrich, por su lado, viene tomando distancia del respaldo presidencial al Jefe de Gabinete: primero reclamó que Adorni presentara “de inmediato” su declaración jurada de bienes (no fue escuchada). Cuando se hizo pública la declaración de Adorni y éste la defendió en una tibia entrevista de un canal de cable, Bullrich despachó su frase sobre la “omisión ética”.

Está claro que las dos figuras más destacadas de lo que supo ser el PRO –su fundador y su expresidenta- detectan que el electorado “propio”, el que le aportaron a Milei en el balotaje de noviembre de 2023, no quiere atravesar la línea roja que encarna la conducta de Adorni y, si bien preferiría que Milei no pusiera en riesgo aquella unidad del balotaje, no está dispuesto al apoyo incondicional.

 

TELON DE FONDO

El telón de fondo de esa divergencia en ciernes es en parte, ético, digamos. Pero también está relacionado con la situación económica. Aunque el Gobierno puede legítimamente ufanarse de ciertos logros como la contención de la inflación, que vuelve a mostrarse a la baja después de diez meses de exhibir la tendencia inversa, o del descenso de la tasa de riesgo país o de la adquisición de divisas por el Banco Central, la producción industrial, la construcción, el empleo y el comercio vuelven a caer después de un breve veranito de un mes que el Gobierno exaltó prematuramente.

Las zonas más afectadas son las ciudades y sus conurbanos. La disponibilidad de los ingresos después de pagar los servicios y bienes imprescindibles (cuando se logra hacerlo sin endeudamiento) se encoge mes a mes y ese fenómeno golpea a considerables sectores de clase media, que, por deducción estadística, seguramente formaron parte de algunos de los términos del partido del balotaje.

La preocupación de figuras como Macri y la senadora Bullrich reside en contener a esos sectores, sea para preservar el programa que Milei expresa (del que se sienten socios), sea para garantizar la continuidad de este proceso si el mileísmo lo desbarata por ineficiencia (Macri señaló ese rasgo tan pronto Milei eligió a Adorni para reemplazar a Guillermo Francos), por torpeza o por espíritu faccioso.

Ni siquiera la victoria argentina en Kansas y la histórica performance de Messi consiguen eclipsar los goles en contra de Manuel Adorni.