Historias del conurbano

Los días de Kicillof candidato y una duda: ¿Cristina prefiere a Massa?


El gobernador Axel Kicillof tuvo su semana que más lo hizo sentirse candidato a presidente. Comenzó con el acto en Avellaneda que produjo movimientos tectónicos en la estructura del peronismo y concluyó con su viaje a los Estados Unidos donde desplegó una agenda paralela a la de Javier Milei, asistente a la cumbre anual de la ONU. La contracara ideal de un modelo con el otro, aunque el gobernador intentó dejar en claro que no se trata de un enemigo de los mercados, uno de los puntos más difíciles de poder despejar en su idea de instalarse en la Casa Rosada. Los mayores obstáculos no parecen estar tanto fuera como dentro mismo de su fuerza política. La sugestiva presencia de José Luis Manzano en un encuentro con empresarios en la Gran Manzana. La definición de Mayra Mendoza que impacta.

Está claro que Kicillof viene dando los pasos necesarios para ser quien represente la oposición más nítida a Milei en 2027. En la larga carrera aún debe sortear varias vallas y la principal está ubicada en la calle San José 1111. Es Cristina Kirchner, quien está dispuesta a hacerle pagar caro lo que entiende como una “deslealtad”. Y por eso crecen las incógnitas sobre una pregunta básica: ¿Prefiere cuatro años más de Milei que un recambio que no le responda?

NI UN PASO ATRÁS

El lanzamiento nacional del Movimiento Derecho al Futuro del pasado sábado ofició como confirmación de algo que ya era obvio: la candidatura presidencial de Kicillof.

En su entorno aseguran que no hay chances de paso atrás y que su construcción nacional verá pronto el apoyo de gobernadores que hasta ahora mantienen su distancia porque no terminan de quebrar el vínculo con la Casa Rosada.

El despliegue de la estructura política que movilizó sus fuerzas en Avellaneda es clave para cosechar músculo político pero además para plantear una contienda interna que defina el liderazgo del peronismo. De todas formas, está demostrado que la acumulación de dirigentes no es garantía de éxito electoral. La prueba más clara está muy cerca en el tiempo. En 2023, Horacio Rodríguez Larreta se encargó de juntar a todo dirigente posible detrás de su candidatura y perdió las PASO con Patricia Bullrich que conectó mucho mejor con el sentir del votante del PRO en aquel entonces. Y el ejemplo más concreto es Milei, que llegó a la Presidencia con tan sólo una estructura de dos diputados: él y Victoria Villarruel.

El resto es historia conocida que algún día deberá ser contada por completo. Incluso en los detalles de la voracidad que ya se manifestaba en ciertos actores y actrices que lo acompañaron por aquel entonces al libertario. Ayudarían a comprender el por qué de escándalos que ahora salen a la luz como las compras de carne en la quinta de Olivos, Manuel Adorni o el caso Andis, que esta semana sumó la confirmación del procesamiento de Diego Spagnuolo. Chapucerías de bajo calibre. De las que hubo indicios en aquellos tiempos preelectorales.

En su recorrida por Nueva York, Kicillof intentó despejar una de las dudas que se ciernen sobre él. ¿Qué haría con los mercados si le tocara ser presidente? Por eso se reunió con fondos de inversión tenedores de bonos bonaerenses y luego con empresarios estadounidenses de diversos rubros. Allí llamó la atención la presencia de José Luis Manzano, muy cercano al gobierno libertario en estos tiempos por razones obvias y una fuente de inspiración para muchos peronistas. Sabido es que a Sergio Massa le atribuyen una relación histórica con el mendocino. Pero no habrá que hacer lecturas apuradas. En su rol de empresario todo terreno, el exministro del Interior acaba de quedarse con Metrogas, ya tiene Edenor y desistió de participar en la licitación por la privatización de AYSA. Todas empresas que prestan sus mayores servicios en el AMBA, reducto que alberga a la CABA pero, sobre todo, al Gran Buenos Aires, sitio central de las aspiraciones de cualquier postulante.

Además, en su intento de diferenciarse de Milei, completó la gira con una exposición en la Universidad de Columbia y una actividad junto al alcalde Zohran Mamdani y el español Pedro Sánchez. El mensaje que busca instalar -cuestionamiento al rumbo económico oficial combinado con gestos de "buen pagador"- lo posiciona como uno de los principales referentes de una alternativa peronista de cara a 2027. Pero no el único.

Entre las sutilezas que hay que observar para diseccionar la interna del PJ, el mismo día que Kicillof lanzó su movimiento en Avellaneda, Massa se reunió con jóvenes de todo el país en la UBA. El mensaje que podría interpretarse es claro: uno juntó dirigentes, el otro juventud para lo que el propio Massa dijo que es el momento de la renovación del peronismo. Reminiscencias de Manzano, uno de los protagonistas de aquella renovación de la década del 80 que impulsó Antonio Cafiero y terminó de facturar Carlos Menem. Para los memoriosos que ahora ven algún punto de conexión entre aquella gran interna y una posible contienda similar el año que viene, no deberían olvidar que al entonces gobernador de Buenos Aires no le alcanzó acumular dirigentes.

DISTINTAS POSTURAS

Por eso, en su carrera de obstáculos, Kicillof necesita echar luz a su relación con Cristina de la que no termina de separarse y quizá no sea su deseo hacerlo finalmente. Es por eso que le aparecen cuestionamientos internos como los del exintendente de Hurlingham Juan Zabaleta quien consideró que “debería competir en una primaria sino será difícil que sea Presidente”, al tiempo que cuestionó que dirigentes con posturas distintas convivan dentro del mismo gobierno provincial. Es decir, necesidad de mayor autoridad para resolver los conflictos internos.

El mensaje es directo a La Cámpora que, luego del referido acto del MDF, bajó los decibeles en sus críticas. Sin embargo, hay perlas interesantes para sostener que entre una hipotética interna entre Kicillof y Massa, Cristina estaría más cerca del exintendente de Tigre. Así lo dejó entrever Mayra Mendoza, una de las personas que más habla con la expresidenta ante quien esto escribe.

-Mayra, ¿Massa tuvo mejor actitud con Cristina que Kicillof?

-Sí, la verdad que sí, eso es innegable. Al menos sé que charlan, se consultan, la va a ver. Desde lo humano y desde el respeto político. La posibilidad de charlar con Cristina no es algo que se pueda dejar de lado.

-¿En una hipotética interna entre Kicillof y Massa, vos a quién apoyarías?

-A Cristina Kirchner… jajaj.

En las cercanías de Massa están convencidos de que las filtraciones sobre la posibilidad de una candidatura a gobernador es impulsada por las usinas de la gobernación para bajarle el precio a una puja nacional. Las especulaciones, de todas maneras, se siguen expandiendo en otros campamentos. Uno de ellos es el que trajina Emilio Monzó, dedicado a construir una alternativa de centro que pueda desembocar en la candidatura de un outsider como Jorge Brito o Daniel Hadad. Es más, hasta le llegaron a ofrecer que sea él mismo quien encabece esa opción pero por ahora prefiere mantenerse en el rol de armador que le dio resultado con Cambiemos. Como suelen decir en mesas del justicialismo: “Lo de Jorgito Brito es difícil que pase el tamiz, el peronismo no vota banqueros”. Pero sí los necesita para llevar un mensaje de sentido común a los tan “valorados” mercados.

La pelea por la gobernación es otro capítulo que estará directamente ligado a la definición nacional. Por caso, el intendente de La Plata, Julio Alak, emprendió una gira por China para mostrar vínculos internacionales con una de las principales potencias. Hace rato que los chinos decidieron avanzar no sólo desde la macro política sino desde la micro con acuerdos directos con los municipios. Sobran los ejemplos. También aceleró el jefe comunal de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, mientras la Liga de intendentes suma encuentros con distintos sectores, el último de ellos con Wado de Pedro, a quien el círculo más cercano a Cristina Kirchner no lo considera como antes.

Claro que las pujas no se ciernen sólo al peronismo bonaerense. Las tiene LLA aunque aparezcan en cuotas homeopáticas. Un episodio reciente marcó las tensiones en el bloque libertario en la Cámara Baja, cuando el diputado Gastón Abonjo, marplatense, pegó el portazo y se sumó al bloque Derecha Popular, referenciado en Joaquín De La Torre, exintendente de San Miguel que no perdió el diálogo con sectores del gobierno nacional. Esta movida hay que entenderla por las pujas mismas de la política marplatense ya que Abonjo se distanció de Alejandro Carrancio. Y por su pasado cercano a Lucas Fiorini se supuso que podría haber desembarcado en el bloque peronista. Decidió, al momento, hacer una escala previa.

LA JUSTICIA SOCIAL

Tampoco pasó desapercibida la reunión que mantuvieron los senadores provinciales Carlos Kikuchi y Sergio “Nono” Vargas con Alberto Descalzo, uno de los principales armadores nacionales de Kicillof. Los exdirigentes de LLA hace tiempo exploran convertirse en un pata liberal del peronismo con miras al 2027, más allá de la procedencia de cada uno de ellos, ambos con excelente vínculo también con Massa.

Los movimientos en el tablero político se cruzan con la realidad cotidiana que, según los sectores observados, atraviesan dificultades muy severas. Este sábado, y por el Día del Empleado de Comercio, Armando Cavalieri -líder de los mercantiles y ratificado en la conducción del sindicato- preparó un documento muy duro que apunta a la política de Milei. En su líneas sostiene que “la carencia de una idea de justicia social no sólo encierra una actitud de despreocupación por el otro sino también un profundo desconocimiento del funcionamiento de la economía real. La doctrina de la justicia social no es sólo un tema político, es moral”. Se lo dice el experimentado dirigente sindical a un gobierno que ha presentado “la moral como política de Estado”.