Cada paciente es un misterio a develar; la escucha atenta del terapeuta y la confianza que se establece en el vínculo permitirán que ese misterio se torne descubrimiento y cambio hacia un proyecto de vida ya que en el caso de las adicciones se nos presenta como un destino hacia un proyecto de muerte a la corta o a la larga.
Hoy me voy a referir al ambiente en que crece un niño, el barrio, la crisis de las instituciones socializadoras, escuela sin capacidad simbolica para orientar, la Ley social pervertida en manos de “Patrones del mal” dominando las calles, etc.
En otros capítulos hablare de la cadena de traumas por las cuales atraviesa ese joven desde su nacimiento, abandonos, falta de apego materno y familiar, violación y abusos sexuales en la infancia en donde el 85% (datos de España - Centro de drogas) ocurren con algún miembro de la familia, o la identidad marcados por anti-modelos, los daños psicobiológicos con el cerebro inmaduro como centro fomentando el “secuestro motivacional” por un consumo que comienza en estos barrios en la primera pubertad, los daños que afectan el desarrollo, etc.
LA HISTORIA DE JORGE
Jorge de 17 años me impacta por un lado por sus conductas delictivas en donde la palabra “robos al boleo”, uso de armas y consumo precoz de drogas forman parte de su vocabulario y por otra parte la necesidad de una orientación que encuentra en la palabra bíblica que funciona como un ordenador de su vida y en un abuelo muerto (ciego) que actuó desde la infancia como un modelo de vida.
Pero la calle pudo mas y desde los 12 años comenzó a fumar marihuana, luego el común “crac” en esos ámbitos con esos espacios siniestros como epicentro de su existir y los “dealers” como los “capangas” del territorio. Vivió siempre en una villa de emergencia en donde la Ley estaba subvertida y las instituciones culturales: escuela, familia, clubs, iglesias habían perdido vigencia.
La crisis cultural se acompaña de la falta de trabajo y la oportunidad de ser un “soldadito” de un narco barrial subyuga con dinero fácil y además, también, con las drogas siempre a la mano.
Debuta en comisarias que pasan a ser un lugar común en su vida. Nos piden ayuda desde una obra social. Familia humilde, muy religiosa pero impotente frente a la fuerza de los “Patrones del Mal” que dominan esos barrios.
Conozco a su hermana una joven de no mas de 14 años, veo que llora después en una entrevista familiar me dicen que mi figura le hace recordar la figura idealizada del abuelo.
Indudablemente la función paterna encarnada en ese abuelo ciego pero vidente en sabiduría y orientación era fundamental en ellos, pero, creo, es una falencia en esos barrios en donde la Ley Paterna esta encarnada por los mencionados “Patrones del Mal”.
DETERIORO DEL CRECIMIENTO
El desarrollo de un niño o un adolescente en un barrio con alta presencia de venta y consumo de drogas suele estar influido por factores sociales, culturales, familiares y psicológicos que afectan la construcción de su subjetividad y ese contexto genera riesgos estructurales específicos.
Se puede describir en varios niveles:
1)- Banalización temprana del uso de drogas: El niño crece viendo la venta y consumo como parte del paisaje cotidiano. La droga deja de ser algo excepcional o prohibido y pasa a ser una actividad económica más del barrio. Las consecuencias posibles habitualmente son que disminuye la percepción de riesgo; se naturaliza el consumo desde edades tempranas; la figura del “dealer” puede aparecer como modelo de éxito rápido. Esto está muy estudiado en la sociología del narcotráfico y en la llamada “narco-cultura”.
2)- Socialización en economías ilegales: Cuando el barrio tiene pocas oportunidades laborales formales, el narcotráfico funciona como economía alternativa. Para muchos adolescentes: vender droga; hacer “de campana”; transportar sustancias, se vuelven una forma de ingreso y reconocimiento social. El problema es que la identidad se organiza alrededor de dinero rápido; riesgo; violencia y prestigio ligado al poder del narco.
3)- Fragilidad institucional: En estos contextos suele haber: escuelas debilitadas; escasa presencia del Estado; sistemas de salud insuficientes; justicia distante o corrupta. Esto produce lo que algunos sociólogos llaman “desinstitucionalización del barrio”: las instituciones que deberían estructurar la vida quedan reemplazadas por redes informales o criminales.
4)- Impacto en la subjetividad: Desde el punto de vista psicológico pueden aparecer hiperadaptación al peligro (el niño aprende a vivir en alerta); naturalización de la violencia; dificultad para proyectar futuro ;predominio del presente inmediato (dinero, consumo, supervivencia)
5)- Construcción de identidad: El adolescente busca reconocimiento y pertenencia. Si las únicas figuras prestigiosas del entorno son: narcos, bandas, delincuentes, entonces la identidad puede organizarse alrededor de esos modelos. Esto se vincula con lo que algunos autores llaman “subjetividad narco”: poder, dinero rápido, ostentación, dominio territorial.
FAMILIA SUSTITUTA
Muchos jóvenes logran salir de ese circuito cuando existen: familias protectoras, docentes significativos, clubes deportivos, comunidades religiosas, programas sociales fuertes y estructuras terapéuticas que unan socialización con terapia y cambio de estilos de vida. Esto llevara tiempo porque se de-socializó o in-frasocializó en esos ambientes. Son los llamados factores de resiliencia que como instituciones protectoras y vínculos significativos pueden modificar profundamente ese destino.
Todo esto estuvo unido a un debilitamiento de la instituciones culturales y a la “anemia” (anomia) de normas y valores con familias desorganizadas e incluso con varios miembros que consumen o venden drogas. Mientras tanto las escuelas fueron perdiendo poder simbólico al lado de la ausencia del Estado y la percepción de la corrupción de las fuerzas de seguridad y judiciales. Así el “Jefe Narco” es el límite que marca la Ley. La lógica que parece triunfar pasa a ser: dinero rápido + prestigio + poder territorial.
El narco funciona como estructura de pertenencia similar a una banda o pandilla. El narco es la Identidad de pertenencia del adolescente con La Ley del Silencio como dogma grupal y la violencia como forma de autoridad. Se es “alguien” en el barrio si se participa de esta Identidad con dinero, armas y poder de intimidación.
Develar el misterio de esta encrucijada hacia la muerte demanda mucha presencia terapéutica, vínculos solidos , apoyos de los restos de familia sanos y un cambio de estilo de vida. Hacer cierto nuestro lema “la cura con amor terapéuticamente hablando”.
Hoy me voy a referir al ambiente en que crece un niño, el barrio, la crisis de las instituciones socializadoras, escuela sin capacidad simbolica para orientar, la Ley social pervertida en manos de “Patrones del mal” dominando las calles, etc.
En otros capítulos hablare de la cadena de traumas por las cuales atraviesa ese joven desde su nacimiento, abandonos, falta de apego materno y familiar, violación y abusos sexuales en la infancia en donde el 85% (datos de España - Centro de drogas) ocurren con algún miembro de la familia, o la identidad marcados por anti-modelos, los daños psicobiológicos con el cerebro inmaduro como centro fomentando el “secuestro motivacional” por un consumo que comienza en estos barrios en la primera pubertad, los daños que afectan el desarrollo, etc.
LA HISTORIA DE JORGE
Jorge de 17 años me impacta por un lado por sus conductas delictivas en donde la palabra “robos al boleo”, uso de armas y consumo precoz de drogas forman parte de su vocabulario y por otra parte la necesidad de una orientación que encuentra en la palabra bíblica que funciona como un ordenador de su vida y en un abuelo muerto (ciego) que actuó desde la infancia como un modelo de vida.
Pero la calle pudo mas y desde los 12 años comenzó a fumar marihuana, luego el común “crac” en esos ámbitos con esos espacios siniestros como epicentro de su existir y los “dealers” como los “capangas” del territorio. Vivió siempre en una villa de emergencia en donde la Ley estaba subvertida y las instituciones culturales: escuela, familia, clubs, iglesias habían perdido vigencia.
La crisis cultural se acompaña de la falta de trabajo y la oportunidad de ser un “soldadito” de un narco barrial subyuga con dinero fácil y además, también, con las drogas siempre a la mano.
Debuta en comisarias que pasan a ser un lugar común en su vida. Nos piden ayuda desde una obra social. Familia humilde, muy religiosa pero impotente frente a la fuerza de los “Patrones del Mal” que dominan esos barrios.
Conozco a su hermana una joven de no mas de 14 años, veo que llora después en una entrevista familiar me dicen que mi figura le hace recordar la figura idealizada del abuelo.
Indudablemente la función paterna encarnada en ese abuelo ciego pero vidente en sabiduría y orientación era fundamental en ellos, pero, creo, es una falencia en esos barrios en donde la Ley Paterna esta encarnada por los mencionados “Patrones del Mal”.
DETERIORO DEL CRECIMIENTO
El desarrollo de un niño o un adolescente en un barrio con alta presencia de venta y consumo de drogas suele estar influido por factores sociales, culturales, familiares y psicológicos que afectan la construcción de su subjetividad y ese contexto genera riesgos estructurales específicos.
Se puede describir en varios niveles:
1)- Banalización temprana del uso de drogas: El niño crece viendo la venta y consumo como parte del paisaje cotidiano. La droga deja de ser algo excepcional o prohibido y pasa a ser una actividad económica más del barrio. Las consecuencias posibles habitualmente son que disminuye la percepción de riesgo; se naturaliza el consumo desde edades tempranas; la figura del “dealer” puede aparecer como modelo de éxito rápido. Esto está muy estudiado en la sociología del narcotráfico y en la llamada “narco-cultura”.
2)- Socialización en economías ilegales: Cuando el barrio tiene pocas oportunidades laborales formales, el narcotráfico funciona como economía alternativa. Para muchos adolescentes: vender droga; hacer “de campana”; transportar sustancias, se vuelven una forma de ingreso y reconocimiento social. El problema es que la identidad se organiza alrededor de dinero rápido; riesgo; violencia y prestigio ligado al poder del narco.
3)- Fragilidad institucional: En estos contextos suele haber: escuelas debilitadas; escasa presencia del Estado; sistemas de salud insuficientes; justicia distante o corrupta. Esto produce lo que algunos sociólogos llaman “desinstitucionalización del barrio”: las instituciones que deberían estructurar la vida quedan reemplazadas por redes informales o criminales.
4)- Impacto en la subjetividad: Desde el punto de vista psicológico pueden aparecer hiperadaptación al peligro (el niño aprende a vivir en alerta); naturalización de la violencia; dificultad para proyectar futuro ;predominio del presente inmediato (dinero, consumo, supervivencia)
5)- Construcción de identidad: El adolescente busca reconocimiento y pertenencia. Si las únicas figuras prestigiosas del entorno son: narcos, bandas, delincuentes, entonces la identidad puede organizarse alrededor de esos modelos. Esto se vincula con lo que algunos autores llaman “subjetividad narco”: poder, dinero rápido, ostentación, dominio territorial.
FAMILIA SUSTITUTA
Muchos jóvenes logran salir de ese circuito cuando existen: familias protectoras, docentes significativos, clubes deportivos, comunidades religiosas, programas sociales fuertes y estructuras terapéuticas que unan socialización con terapia y cambio de estilos de vida. Esto llevara tiempo porque se de-socializó o in-frasocializó en esos ambientes. Son los llamados factores de resiliencia que como instituciones protectoras y vínculos significativos pueden modificar profundamente ese destino.
Todo esto estuvo unido a un debilitamiento de la instituciones culturales y a la “anemia” (anomia) de normas y valores con familias desorganizadas e incluso con varios miembros que consumen o venden drogas. Mientras tanto las escuelas fueron perdiendo poder simbólico al lado de la ausencia del Estado y la percepción de la corrupción de las fuerzas de seguridad y judiciales. Así el “Jefe Narco” es el límite que marca la Ley. La lógica que parece triunfar pasa a ser: dinero rápido + prestigio + poder territorial.
El narco funciona como estructura de pertenencia similar a una banda o pandilla. El narco es la Identidad de pertenencia del adolescente con La Ley del Silencio como dogma grupal y la violencia como forma de autoridad. Se es “alguien” en el barrio si se participa de esta Identidad con dinero, armas y poder de intimidación.
Develar el misterio de esta encrucijada hacia la muerte demanda mucha presencia terapéutica, vínculos solidos , apoyos de los restos de familia sanos y un cambio de estilo de vida. Hacer cierto nuestro lema “la cura con amor terapéuticamente hablando”.
