Mirador político

Los conocidos de siempre

El discurso de Javier Milei en el Congreso contuvo un nivel de exabruptos contra la oposición nunca oído de boca de un jefe de Estado en un acto institucional. Pero eso no fue lo único extraordinario. El Presidente hizo también una detallada denuncia de un intento de golpe de Estado en su contra ocurrido el año pasado.

En ese terreno, llamó la atención el silencio de los imputados: del peronismo y de los medios y grupos empresarios fácilmente identificables. El peronismo, acusado de querer regresar por cualquier camino al poder y sus aliados del Círculo Rojo imputados de querer beneficiarse con una devaluación por la que venían presionando sin suerte desde hacía meses.

Según el Presidente, “en dicho mes (mayo de 2025), luego de nuestro triunfo las elecciones de la Ciudad, comenzó a digitarse un ataque sin precedentes en la historia argentina, y que tomó su punto más alto luego de las elecciones del mes de septiembre en la provincia de Buenos Aires; algo que a opositores y propios, digamos, los hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia. Ese ataque coordinado entre el Congreso de la Nación, sancionando leyes irresponsables; algunos medios de comunicación, con operaciones y engaños de todo tipo para confundir al electorado, y algunos sectores empresarios que apostaban por una devaluación para beneficiarse a costa de los pobres, generó un nivel de incertidumbre en la sociedad pocas veces visto”.

La denuncia podría ser considerada producto de la paranoia si no existiese el antecedente de 2001 con la pueblada fraguada en el conurbano que derrocó al presidente radical Fernando de la Rúa e instaló en su lugar al peronista Eduardo Duhalde que había perdido las elecciones contra el mismo De la Rúa apenas dos años antes. Aquel asalto al poder había comenzado el año anterior con denuncias del peronismo sobre “coimas en el Senado” que la justicia terminó probando falsas, pero que fueron propaladas por los medios beneficiados con la licuación de sus deudas apoyada por Duhalde y el peronismo.

Milei no espera que el Congreso avance sobre su denuncia, a pesar de que los diputados arman comisiones investigadoras por cualquier denuncia en los medios. Pero fue al fondo de la cuestión al considerar las enormes pérdidas que un sistema corporativo genera a la sociedad en su conjunto. “¿Alguien quiere seguir con un modelo empobrecedor donde solo ganan los políticos corruptos y los empresarios amigos del poder, a costa de los argentinos de bien?”, se preguntó.

Lo que siguió fue un embate contra el “nacionalismo” que defiende la industria local ineficiente que, desde la óptica presidencial, está en el centro del régimen corporativo responsable de la decadencia de las últimas ocho décadas.

A esa embestida, también la oposición respondió con el silencio, aunque es el Congreso el espacio institucional donde deberían debatirse y eliminarse las rémoras de un “modelo” mafioso y empobrecedor. Y, de paso, identificar sin insultos, ni agresiones, a los conocidos de siempre para que quede claro quién se benefició con la pobreza generalizada.