Los cines se adaptan a las películas de mayor duración

Las cadenas ofrecen butacas más confortables, que hasta se hacen cama. La retención del cliente es hoy una preocupación entre las empresas del sector. Las salas con estímulos sensoriales también captan la atención del público.

 

Con sus 2 horas 52 minutos de duración, ‘La Odisea’ de Christopher Nolan sentó, con su estreno en julio pasado, un nuevo mojón entre las películas con mayor metraje del último bienio. Lista en la que también se inscribe filmes como ‘El brutalista’ (3 horas 35 minutos), ‘Duna: Parte 2’ (2 horas 46 minutos) y la primera entrega de ‘Wicked’ (2 horas 40 minutos), entre otras tantas.

El fenómeno de las cintas cada vez más extensas está teniendo su correlato en las salas de cines, que poco a poco han comenzado a adaptarse para ofrecerle al espectador una experiencia superior que ayude a retenerlo en la butaca.

Pionera en brindar propuestas premium a sus clientes, la cadena Multiplex cuenta con una Sala Platinum en su complejo de Palmas del Pilar, con butacas de cuero reclinables con apoyapiés (como las de un vuelo en primera clase), mesas individuales y un ambiente íntimo y relajado. En el barrio de Belgrano, en tanto, tres de sus diez pantallas son de la categoría Comfort Plus, con ubicaciones más anchas y un espacio bien amplio entre filas. El complejo de dos edificios ubicado en la esquina de Mendoza y Vuelta de Obligado cuenta, incluso, con la primera sala híbrida de la marca, que mezcla cuatro filas Comfort Plus en la parte posterior, y el resto de asientos comunes.

“Estas butacas son colombianas, y son tan buenas como las europeas o las chinas”, cuenta David Saragusti, socio gerente de Multiplex, de visita en la sala 1, mientras señala las 350 posiciones premium, de un color colorado furioso. “Acá teníamos cinco salas grandes. Después de la pandemia las dividimos para poder ampliar la programación. Cuando eso ocurrió, la gente preguntaba si le tocaría en la sala de las butacas rojas. Entonces entendimos que al público le gustaba sentarse de esa manera. Hoy tenemos tres salas con butacas Comfort y una híbrida. Tratamos de que las pelis más largas estén en esas salas para mayor comodidad del público. Hoy podemos decir que la gente nos elige por ese bienestar al sentarse, un muy buen sonido y una pantalla de casi 13 metros de largo”.

 

E-MOTION

La cadena Multiplex, de capitales enteramente nacionales, fue además la primera en introducir la tecnología 4D E-Motion en la Argentina. La ofrece en sus cinco complejos: Canning (Shopping Los Toscas), peatonal Lavalle, Pilar, Belgrano y San Juan. La propuesta, de alto impacto sensorial, combina movimientos en las butacas con efectos sincronizados de luz estroboscópica, viento y agua. "A la gente le encanta”, se entusiasma Saragusti. “¡Personas de todas las edades, eh!".

Multiplex posee cinco complejos (Lavalle, Belgrano, Pilar, Canning y San Juan) y unas 35 pantallas.

"Nosotros prestamos servicio y nuestra obligación es percibir lo que quiere la gente. Sin embargo, en un primer momento suponíamos que en Belgrano la sala 4D no iba a funcionar y nos equivocamos", admite el directivo.

-¿Por qué razón?

-El 50 por ciento del público viene acá en busca de entretenimiento, pero tenemos otra mitad que llega por el cine arte, por los directores independientes (asiáticos, europeos) y las películas de autor, que las mantenemos durante varias semanas. Eso nos ha ayudado a sostenernos porque, por ejemplo, en vacaciones de invierno e incluso desde un mes antes todas las cadenas trabajamos muy bien. Lo que ocurre siempre es que cuando se reanudan las clases la afluencia de público cae de forma muy marcada. Sin embargo, este complejo de Belgrano tuvo la misma cantidad de público en julio que en agosto.

-¿A qué lo atribuye?

-A que teníamos programadas películas como ‘Una quinta en Portugal’, ‘Los colores del tiempo’ y otras independientes que hicieron que el caudal del negocio no se frenara. Es por eso que yo creía que acá no funcionaría una sala 4D, y estaba equivocado. El nivel de ocupación es altísimo.

Son tres filas y 24 asientos los que ofrecen esta experiencia recomendada para mayores de cuatro años de edad y más de 1,10 metro de altura, personas sin problemas de movilidad y mujeres que no estén embarazadas. Los movimientos de las butacas y los efectos sensoriales vienen pre-seteados con las películas y responden a momentos puntuales donde esos agregados se justifican por la acción. "La inversión es costosa", admite Saragusti, "pero a la larga es rentable". Sobre todo, porque atrae a nuevos públicos que llegan en busca de la experiencia más extrema y después siguen asistiendo a las salas comunes. Es el caso de quienes eligieron ver 'La Odisea' en 4D, ejemplifica.

Las entradas para la experiencia 4D E-Motion cuestan 22.000 pesos cuando son con anteojos, en el caso de las películas en 3D, y $ 21.000 en los filmes 2D en salas 4D. El concepto 4D responde al movimiento de los asientos y los efectos, independientemente de que la proyección sea en 2D o 3D. De lunes a miércoles los tickets se consiguen con un 50 por ciento de descuento.

 

EXPANSION

Saragusti, quien supo ser gerente de Adquisición de Películas de Cinemark, viaja todos los años a Las Vegas para conocer las nuevas tendencias del negocio. "Constantemente hay que estar haciendo un upgrade, tal vez en proyectores o cosas que el espectador no ve pero que hacen a una experiencia renovada", sostiene.

Entre los planes de expansión de la compañía figuran la ampliación de su presencia en Canning con otras tres salas (ya cuenta con media docena allí), y la apertura de un nuevo complejo en San Vicente con seis pantallas. En 2024 la marca puso un pie en la ciudad de San Juan con cinco salas de 2D, 3D y 4D, y capacidad para 850 espectadores.

-¿Cómo elijen las zonas?

-Por olfato. Ahora que estamos por firmar para abrir un nuevo complejo en un lugar que todavía no puedo develar, nos fuimos tres socios en un auto a dar vueltas por la zona. La recorrimos durante cuatro horas en todas las direcciones. Vimos cómo se mueve la gente, por qué áreas circula, si hay más trabajadores, más familias o más estudiantes. Hoy en día hay cines en zonas populares que tienen cifras de público astronómicas. Claro que uno ayuda con ciertas promociones o entradas un poco más baratas, pero el interés está. Uno mira al Gran Buenos Aires, e incluso al interior del país, porque hoy es difícil encontrar inmuebles grandes en Capital para construir, y además es costosísimo. En cambio, saliendo un poco de la Ciudad uno consigue los metros que necesita, y a otro costo.

Los valores de las entradas, así como del ‘candy bar’ (que es propio, no está tercerizado), se adaptan a cada zona.

-¿Qué acciones implementan en estos tiempos de consumo restringido?

-Hoy todo el mundo accede al cine por alguna promoción, ya sea de un banco, un 2x1 o el descuento del 50 por ciento que ofrecemos de lunes a miércoles. A partir de ahí hay que generar una buena experiencia del espectador, a un costo que de este modo resulta razonable. Por otra parte, nosotros adecuamos los precios a cada zona, no tenemos un valor único de la entrada, e incluso en el candy bar, que es propio, no está tercerizado. El negocio del cine es un negocio de volumen.

Las pantallas de la Capital Federal representan para la empresa del 38 al 43 por ciento en la recaudación total. "El resto está mayormente en el conurbano", explica Saragusti.