El columnista invitado

Los acontecimientos de 1989 aún no culminan


Al lector le prevengo que voy a citar una frase del general Juan Perón. Puede apartarse ya, si no lo soporta. Podría sustituirla por alguna de Paul Johnson, Raymond Aron, Ernest Nolte o Guy Sorman. Pero no, cito a Perón. ¿Por qué? ¡Para joder! ¿A quién? A quienes lo critican y a quienes lo defienden. Y además porque escribió una verdad más grande que un palacio. Dijo Perón:

“La Revolución Francesa comienza su acción efectiva en 1789, derrotada por la Santa Alianza, sin embargo, arroja sobre el mundo su influencia a lo largo de un siglo, por lo menos. Todos somos hijos del liberalismo. En 1914, para mí, comienza un nuevo ciclo histórico, que llamaremos de la Revolución Rusa. Y si esa Revolución Francesa, vencida y aherrojada en Europa ha arrojado sobre el mundo un siglo de influencia. ¿Cómo esta Revolución Rusa triunfando y con su epopeya militar realizada no va a arrojar sobre el mundo otro siglo de influencia? Empieza el gobierno de las masas populares”.

Dicho esto, que es coincidente con los autores citados Perón no vio el fin del ciclo de la Revolución Rusa. Pero entonces dejemos a Johnson quien cita una extraordinaria frase de Gorbachov: “Todos los regímenes de Europa Oriental corren peligro si no responden al impulso de los tiempos”.

Se iniciaba un nuevo ciclo mundial, que como todos los anteriores tuvo y tiene sus conflictos, pasa que hay que leerlos con nuevos ojos. O como se dice vulgarmente hay que pensar de nuevo.

LA CAIDA DEL MURO

Ya aburre referenciarse a estos hechos pero pareciera que aun no se comprenden en su magnitud histórica. Los comunistas y los marxistas fueron arrojados a la mar océano. Se aferraron a maderos flotantes y se acercaron a las costas sudamericanas. Brasil fue el epicentro del nuevo marxismo travestido en progresismo. El P.T. brasilero y el resto de los náufragos crearon el Foro de San Pablo y se puso en marcha el socialismo del siglo XXI. Una mixtura mal armada de nacionalismo de izquierda y marxismo light.

Dos años antes estuve en representación de la CGT, junto a otros compañeros, en la escuela de capacitación del P.T. y de los metalúrgicos paulistas, en la localidad de San Bernardino, San Pablo. Erundina recién ganaba la intendencia de la misma localidad y la algazara militante deliraba por el éxito.

Traigo a la memoria este hecho porque los cuadros políticos del P.T. estaban todos o casi todos disfrazados de Trotsky. Anteojos y barbilla en punta y una gestualidad exageradamente ampulosa para reuniones que se suponía amigables.

Era marxismo puro y duro mientras, a la par, caía la Unión Soviética. Esos cuadros y ese partido se aggiornaron como pudieron inventando una nueva fórmula que apareció en el Foro de San Pablo, más no en la Presidencia de Lula.

Trayéndole naturalmente problemas al interior del P.T. acalladas por la realidad y también por las patéticas miserabilidades. Pero al ciclo iniciado en 1989 le sucedió el siglo XXI con los Kirchner, Lula, Chavez, Mugica, Morales y muchos más. Nada extraordinario desde el punto de vista histórico si pensamos que después de 1789 y la consecuente caída del Antiguo Régimen sucedió la Santa Alianza, veinticinco años después, que como dijo Perón no impidió la influencia liberal a lo largo del siglo.

Seguramente quienes leen de corrido pensarán que se han salteado alguna página, no señores la cosa es así: a la Revolución de 1789 le sucedieron muchas contrarrevoluciones que se hace imposible narrar, sin embargo al amanecer aparecían siempre los valores de 1789. En algunos casos retocados, en otros en estado puro. Pero la rueda de la historia ya no iba para atrás por más fuerzas que realizaran los reaccionarios de turno.

QUE PASA HOY

Vivimos momentos parecidos. A la revolución de 1989 le sucedió la reacción del Socialismo del siglo XXI. Sin embargo los principios liberales, capitalistas y republicanos siguen vigentes. Vulgarmente: no hay con que darles.

La Primavera árabe, con sus tropiezos y avances fue un ejemplo de que la ola de 1989 alcanzó las costas de Africa.

La caída de Maduro pone en jaque al Socialismo del siglo XXI, hasta nuevo invento, porque esas ideas del pasado solo se pierden con el tiempo.

La derrota de Maduro, o sea del socialismo trucho, quedó consignada con el triunfo electoral de Machado. Pero en este caso tuvo que actuar el Partido Republicano de EE.UU. porque el juego político en Venezuela no es para maestras jardineras.

DOCTRINA MONROE

Aturden con sus errores, los malos lectores de la doctrina Monroe. Ya he escrito una nota no voy a repetirme. Solo diré que esa declaración tenía una frase que los sabiondos han pasado por alto. Veamos. Ante el temor que generaba en EE.UU. la Santa Alianza y su monarquismo reaccionario dijo Monroe: “El sistema político de las potencias aliadas es esencialmente diferente del de América. Corresponde a nuestra franqueza y a las relaciones amistosas que existen entre los EE.UU. y aquellas potencias, declarar que consideramos peligrosa para nuestra paz y seguridad toda tentativa de ellas para extender su sistema a una porción cualquiera de este hemisferio. Es imposible que las potencias aliadas puedan extender su sistema político a cualquier parte de uno u otro continente sin poner en peligro nuestra paz y seguridad. La verdadera política de los EE.UU. continúa siendo dejar a las partes entregadas a sí mismas.”

En síntesis, porque ya lo he desarrollado, lo de Monroe es de orden ideológico-político respecto de Europa, no tanto de control geográfico o geopolítico de América. Me parece que quien ha entendido mejor el accionar de Trump ha sido Putín quien a través de su canciller Lavrov ha dicho que Rusia “lamenta que la hostilidad ideológica haya triunfado sobre el pragmatismo habitual”.

Monroismo puro, no a las monarquías en América. Corolario Trump, no al progresismo ni a la izquierda en América.