El rincón de los sensatos

Lo esperable era que fuese diferente y no lo de siempre


Por Pablo Francisco Arancedo

Es muy desalentadora la conducta seguida por el presidente Milei y sus ministros, de formar una suerte de scrum en la defensa del jefe de Gabinete. Es patético y arrasa con la credibilidad del propio gobierno.

La mayoría votó por la propuesta de Milei para combatir la inflación, la inseguridad y la casta integrada por políticos, sindicalistas y empresarios venales y prebendarios, quienes hundieron en la pobreza estructural a la nación argentina.

Milei ganó porque capitalizó la bronca de la mayoría de los argentinos, y no por virtudes propias. La mayoría prefirió lo nuevo por conocer frente a lo malo conocido.

Ha sido irracional la conducta presidencial al haber acompañado al Congreso a Manuel Adorni arrastrando a todo su gabinete ministerial.
¿También lo acompañara el Presidente y sus ministros cuando para el ejercicio de su defensa llamen a indagatoria al sr. jefe de Gabinete de ministros?

Ya que lo acompañaron al Congreso probablemente lo van a acompañar a Comodoro Py. Se imaginan su impacto político y económico en nuestro querido país. Seremos otra vez el hazmerreir de todo el mundo.

La mayoría votó por el cambio. Uno de los cambios esperados fue precisamente, que en caso de sospecha de delito de un integrante del Gobierno, se presente en los Tribunales y, desde el llano, realice su defensa personal.

El Gobierno no tiene que cobijarlo como si fuese una especie de tribu organizada. No es racional que se abroquele detrás de un funcionario bajo investigación judicial. Menos después de sus propias explicaciones erráticas, contradictorias e infantiles brindadas en distintas entrevistas periodísticas difundidas por radio y televisión y redes sociales.

La mayoría que eligió a Milei, tuvo la esperanza de que no sea más de lo mismo. Que el Gobierno no brinde protección al funcionario que elige cometer cualquier tipo de delito. Cada uno es responsable por sus propios actos. La responsabilidad penal es personal. Si el Presidente elige delinquir será su problema. Si algún colaborador del Presidente elige delinquir será su problema. No es función del jefe del Estado protegerlo como si fuese su abogado defensor. Menos arrastrar a todo su gabinete a defenderlo como si fuese un grupo estudiantil. Ya están muy grandes en edad para eso.

La conducta del jefe de gabinete ha sido egoísta, mezquina. No tuvo el decoro de renunciar en forma indeclinable para salvaguardar al Presidente, que lo designó.

Espero que Javier Milei recupere su protagonismo político, y como jefe de la administración, pida la renuncia o despida en forma pública a Manuel Adorni para que pueda defenderse, como cualquier argentino de bien, ante los tribunales penales federales.