Actualidad religiosa

Las visitas papales en la experiencia de un periodista


La visita de un Papa a un país siempre acapara la atención de los medios de comunicación que, de una u otra manera, no quieren perder detalles de ese acontecimiento, considerado siempre como de gran relevancia para el país que recibe tan importante llegada.

El periodista Jorge Rouillon, presidente del Club Gente de Prensa, exredactor del diario La Nación y colaborador de AICA, comparte en esta entrevista su vasta experiencia en cubrir esas visitas como comunicador y como católico, y advierte sobre aquello que puede perderse cuando sólo se mira el escenario: las reacciones de la gente, los pequeños gestos y la precisión de los datos.

Rouillon fue enviado especial a tres viajes del papa San Juan Pablo II por América latina.

-¿Cómo fue acompañarlo en esos periplos?

-En 1980 lo acompañé por muchas ciudades de Brasil. Fue una experiencia periodística interesante porque era ir en un avión con periodistas de distintos países. En ese entonces la comunicación no era como ahora, estaba la dificultad para transmitir porque no había teléfono directo o celular, uno tenía que ir a un lugar donde transmitieran su nota por telex, que no eran muchos los órganos periodísticos o empresas que lo tenían. Ahora la comunicación es más fácil y rápida, pero como es más fácil, el consejo es que hay que pensar un poquito mejor. Porque cuando uno tiene más tiempo medita más y trata de hacer más equilibradas las cosas. Otro viaje fue en 1983, por varios países de Centroamérica. Fuimos a Costa Rica, Panamá, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Haití. Y después, en 1985, fui a Venezuela, Ecuador, y Perú, varias ciudades de cada lugar.

ACOMPAÑAMIENTO

-¿Qué diferencias hay entre esta visita de León XIV y las anteriores de Juan Pablo II?

-La primera vez que vino Juan Pablo II a la Argentina fue en 1982, en medio de la guerra de Malvinas, que terminó un poquito después, casi inmediatamente. Él tenía previsto, desde hacía mucho tiempo, una visita a Inglaterra y justo surgió el enfrentamiento bélico. Entonces, algunos decían: “¿Cómo va a ir a Inglaterra cuando está en guerra con la Argentina?” Y después llegó su carta anunciando que, no pudiendo suspender esa visita ya programada, quería venir también a nuestro país a acompañarnos en un momento tan delicado. Todo fue muy veloz, la preparación y esos dos días de visita. Tiempo después, en 1987, siendo presidente Raúl Alfonsín, realizó una visita más larga en la que fue a muchos lugares. Además de Buenos Aires estuvo en Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Corrientes, Paraná, Rosario...Esa visita fue más preparada.

La inminente visita de León XIV, hasta cierto punto también contó con bastante poco tiempo para su preparación, si bien había un largo anhelo de que venga el papa Francisco, que finalmente -por diversos motivos- nunca pudo concretarse. Ahora están organizando una visita papal en un plazo de dos meses, con todo lo que eso implica, y una visita que también será muy corta, parecida a la primera de Juan Pablo II.

-¿Cómo supone será el encuentro del Papa con la gente?

-Al ser acotada la visita y los lugares para tener un encuentro con el Santo Padre, se buscaron sitios amplios para facilitar la llegada de las personas y que puedan saludar al Pontífice, aunque sea de lejos, rezar con él, y tal vez, en el mejor de casos, cruzar una mirada. Y si bien se puede ver mejor por televisión, siempre es un gusto especial la presencia personal y el ambiente compartido con otras personas, que sea un momento de convivencia y también de elevación del alma a Dios, de todos los que participen. Es el vicario de Cristo que viene y no se da muy seguido que digamos.

LA VERDAD

-¿Cómo es la relación entre verdad y periodismo?

-Uno tiene que tratar de ser fiel a la verdad, que también supone trabajo, estudiar y analizar. Hay periodistas de investigación que tienen muchas semanas para investigar un tema, pero otras veces hay que comprender que algunos periodistas tienen que hacer todo sobre el momento, muy urgidos por la instantaneidad. Lo ideal es que se pueda estar bien preparado. Y esto vale también para cuando se cubre un acontecimiento religioso; no es lo mismo decir “una misa” que decir “un servicio religioso”, por ejemplo. Hay que tratar de conocer el tema, los términos precisos. Lo mismo que haríamos si tuviéramos que cubrir una actividad deportiva o económica, consultaríamos con gente que sabe del tema. En este caso, a lo mejor, algún eclesiástico o laico que esté en la organización. También uno tiene que encomendarse a Dios y rezar un poquito para que todo salga lo mejor posible. Nunca estamos siempre al ciento por ciento en todo lo que estamos viviendo. A lo mejor, la nota haya salido bien, pero podría haber salido mejor. Es hacer lo mejor que se pueda en ese instante urgido.

-¿Qué expectativas tiene de esta visita de León XIV para la Argentina de hoy?

-No anticipo demasiado porque los mensajes papales generalmente son muy preparados. León XIV tiene asesoramiento, conocimiento que le pueden mandar de acá o mismo desde Roma. Así que normalmente no hay mucha improvisación, salvo alguno que otro gesto. Pero los discursos vienen ya preparados para la ocasión, pensados y sopesados; entonces uno no se puede anticipar mucho a qué es lo que querrá decir y el ambiente en que lo va a decir. Hay que estar atentos para advertir si al leer el texto previo le agrega algo saliente.

Supongo yo también que tendrá en cuenta favorecer la convivencia armoniosa dentro de la sociedad. Lo más seguro es que va a remitir a Cristo, el fundador de la Iglesia; para los creyentes es el Hijo de Dios hecho hombre. No solamente los principios generales de convivir en paz, la solidaridad, etc., que son buenos principios, sino también al fundamento y la fuente de esos principios, que surgen de la relación con Dios.

-¿Qué puede aconsejar un periodista experimentado a un joven que se inicia en la profesión?

-Mirar un poquito la reacción de la gente. Estar atento a los comentarios, a cómo le cae a cada uno, a qué cosas reacciona. Puede haber gente muy emocionada, puede haber gente que sonría, puede haber gente medio confusa. Y mirar mucho todos los detalles; por ejemplo, en los actos públicos es importante estar cerca o ver bien, supongamos un palco, una escena. ¿Quiénes están?, ¿dónde están? Si el Papa está rodeado de tal o cual obispo. Pero al mismo tiempo, también es interesante circular, observar los alrededores, uno puede hacer todo y ser preciso con los datos que se dan, no caer en la exageración, en la que muchas veces se cae para llamar la atención. Hay que ser sobrio, atenerse a la mayor precisión que se pueda.

-En coberturas como estas, ¿cuál es la responsabilidad de los periodistas católicos?

-Primero, los periodistas tienen que tratar de ser fieles, de transmitir el sentido del acto. Recuerdo que cuando tuve que seguir un viaje de Juan Pablo II por distintas ciudades de Brasil, en 1980, la impresión que me daba de algunos periodistas era que venían a cubrirlo como si fueran a un campeonato de fútbol o como un acontecimiento popular, pero sin ahondar demasiado. Muchas veces las visitas papales son interpretadas en un sentido que no es el estrictamente espiritual, religioso, cristiano. Pero los que sí son católicos, y más aún si son practicantes, tienen que tratar de reflejarlo y difundirlo haciendo hincapié en aquellas partes en que además haga énfasis el mismo Papa, o que parezcan más ilustrativas para el público.

-En Rouillon, ¿cómo influye su fe en la forma de ejercer el periodismo?

-Pienso que es una misión que el Señor te ha dado, o cierta inclinación, la vocación de ser periodista. Transmitir hechos, tratar de valorarlos, ponderarlos, en la medida de lo posible. Y siempre siendo un hombre de fe, tratando de que eso influya para el bien de las personas. No engañar, no mentir, no dar excesiva relevancia a hechos que son menores, sino tratar de centrarse en lo fundamental. La actitud central es tratar de reflejar la verdad, con exactitud y con la mejor aproximación posible.

* Entrevista realizada por Catalina Albrecht y preparada junto con otros alumnos de la carrera de Comunicaión Social de la Universidad Austral.