Las muertes de Pyotr Ilyich Tchaikovsky

El 6 de noviembre de 1893, Pyotr Ilyich Tchaikovsky, el más célebre de los compositores rusos, murió en su casa de San Petersburgo a los 53 años.
En un primer momento se dijo que había muerto de cólera (infección por el Vibrio cholerae), pero los reportes incompletos y hasta contradictorios de los médicos despertaron las sospechas en la sociedad rusa; su compositor más famoso había fallecido en la cúspide de su prestigio, pocos días antes había conducido el estreno de su sinfonía ‘Patética’.
Pronto se barajaron las hipótesis más bizarras: que había sido envenenado con arsénico, que lo había hecho por propia voluntad obligado por las circunstancias y hasta que había sido obligado por el zar.
La posibilidad de un suicidio no era alocada, y lo había intentado en otra oportunidad cuando su matrimonio fracasó y estuvo a punto de arrojarse al río Neva. Su diario revela una larga lista de conflictos emocionales con períodos de melancolía que lo empujaban a retirarse de la sociedad, alternados con episodios de ansiedad y agitación, con abrumadoras dudas sobre la calidad de su música y sus habilidades. De hecho, casi había abandonado la conducción de orquesta por su hipersensibilidad ante las críticas.
Algunos compositores rusos le recriminaban su vuelco a los gustos musicales de Occidente, pero el estreno de la ‘Patética’ había demostrado su habilidad para conciliar la música europea con las melodías rusas, dando cuerpo a una exquisita obra que aún hoy sigue emocionando.
EL MATRIMONIO
Su homosexualidad y el miedo a que se revelara al público con las nefastas consecuencias que podía aparejar, lo habían llevado a casarse y fingir una heterosexualidad que no solo le era ajena, sino que le resultaba repulsiva.
Su matrimonio con Antonina Miliukova terminó desastrosamente en 1877, apenas dos meses después del enlace. Esta historia de desencuentros dio lugar a una hermosa película de Ken Russell, ‘The Music Lovers’ (1970), traducida como ‘La otra cara del amor’, con Richard Chamberlain personificando a Piotr Ilich.
Para compensar la ansiedad de ser descubierto, Tchaikovsky fumaba constantemente y también alternaba períodos de excesivo consumo de alcohol con períodos de abstinencia.
Se dice -aunque no hay registros- que poco antes de su muerte, el 30 de octubre, el zar Alejandro III recibió una carta en la que se denunciaba que el compositor estaba prestando una “inusitada” atención a uno de sus alumnos, hijo de una familia de la alta nobleza.
El zar encabezaba un gobierno conservador, reaccionario e intransigente. Un romance con un joven aristócrata sería un escándalo inaceptable. Aunque Alejandro le había concedido a Tchaikovsky una pensión vitalicia por ser el músico ruso más célebre del mundo, éste le habría ordenado a Pyotr Ilyich su autoeliminación a fin de evitarle a Rusia el escándalo de un juicio como el de Oscar Wilde.
El compositor obedeció la orden del zar, bebiendo un vaso de agua sin hervir, como estaba recomendado en una ciudad infestada por el cólera como lo era entonces San Petersburgo.
Para no dejar dudas, bebió el agua en el restaurante más célebre de la ciudad, el Café Literario Leiner, ante los ojos de su hermano Modesto, su sobrino y el compositor Alexander Glazunov.
Al terminar de beber ese vaso declaró: “No le tengo miedo al cólera”.
Más tarde, en el apartamento de su hermano Modesto (que también era homosexual y era su confidente), habría ingerido arsénico para asistirlo en este proceso de poner fin a su vida.
¿Acaso fue el zar quien empujó al compositor a este final?
El día de su entierro, el zar declaró duelo nacional y fue el mismo gobierno ruso el encargado de pagar las exequias.
Otra versión implica al conde Stenbock-Fermor, que sería el tío de un joven seducido por Tchaikovsky y había informado al zar de este escándalo.
La noche del 31 de octubre, el conde habría citado a un grupo de académicos del Colegio Real de Abogados como miembros de un supuesto “comité de ética”. Después de cinco horas de interrogatorios y debate, esta corte de honor habría llegado a la conclusión de que la mejor opción era que el compositor se suicidara.
LAS TEORÍAS
Una versión sobre la hipótesis del suicidio sostiene que Tchaikovsky habría mantenido una relación incestuosa con su sobrino Vladimir Lvovich Davydov, al que llamaban Bob y actuaba como su secretario.
Las frecuentes menciones de este sobrino en sus memorias apuntaban en este sentido, aunque el compositor estuviese consciente del escándalo que la revelación de este vínculo podría aparejar.
Un indicio sobre la verosimilitud de esta hipótesis se encuentra en la dedicatoria de su sinfonía ‘Patética’, un réquiem melancólico fruto de su genio creativo.
“Mientras la componía en mi mente, lloré profusamente”. Era una obra que tocaba las fibras más íntimas de su ser.
¿A quién le dedicó Tchaikovsky esa sinfonía? A Bob.
Después de la muerte del compositor, Vladimir fue su heredero universal y se dedicó el resto de su vida a exaltar la memoria de su tío. Bob se suicidó a los 35 años.
Veinte años antes, Tchaikovsky había dedicado su espléndido concierto de violín a Joseph Kotek, un virtuoso del instrumento que por entonces era su amante.
El director del Conservatorio de Moscú, Anton Rubinstein, le habría prohibido hacer esta dedicatoria. Piotr Ilyich hizo caso omiso y hoy nadie recuerda esta dedicatoria, ni se imagina la terrible historia del destino de su heredero.
MÁS HIPÓTESIS
¿Por qué no fue el cólera la causa de muerte de Tchaikovsky? Porque a una víctima de esta enfermedad muy contagiosa no se la velaba a cajón abierto, como en el caso de Pyotr Ilyich.
El compositor Rimsky-Korsakov, que fue a despedir a su colega, refiere que lo asombró que una víctima del cólera estuviese tan expuesta, aumentando el peligro de diseminar la enfermedad.
Finalmente, la última versión que circuló sobre su muerte es que Pyotr Ilyich, la noche del estreno triunfal de su sinfonía Patética, habría visitado un conocido prostíbulo masculino en San Petersburgo donde contrajo la enfermedad.
Estas son las teorías que explican la muerte del compositor, algunas más consistentes que otras, algunas asombrosas, otras dudosas.
No se conoce la verdadera motivación que empujó al compositor más conocido de su tiempo a tomar la decisión de poner fin a sus días.
En la extensa relación epistolar que lo unió a su mecenas, Nadezhda von Meck (1831-1894), una rica baronesa que lo admiraba y lo asistió durante 14 años, Pyotr Ilyich, en su carta número 592, confesaba haber caído en una profunda desesperación, “haber deseado la muerte apasionadamente”. Pero que había desistido de tomar esa decisión “debido al dolor que causaría a mis familiares”.
Entonces, ¿qué le hizo a Tchaikovsky tomar esta decisión?
Quizás nunca lo sabremos.