SIETE DIAS DE POLITICA
Las elecciones en el exterior, nueva bandera de la oposición
A causa de su falta de competitividad, los opositores proyectan resultados de otros países -Brasil, Israel, EE.UU. o España- como anticipos de la elección de 2027. También le reza al Papa.
El discurso opositor sobre la microeconomía bajó el volumen y en los últimos días se instaló un nuevo tema: los resultados electorales adversos a los gobernantes o candidatos aliados de Javier Milei como premoniciones de lo que le espera al presidente en su intento de ser reelecto el año próximo.
Tuvieron un despliegue mediático excepcional votaciones en Brasil y hasta en Israel y se espera que lo tenga en los próximos días la de los Estados Unidos, donde se renovará totalmente la Cámara de representantes y parcialmente el Senado. El peronismo apuesta a una derrota de Donald Trump que ayudó a Milei a frenar la corrida cambiaria del año pasado y ganar los comicios de medio término.
También el peronismo espera que la visita del Papa colabore con sus reclamos contra el plan económico de ortodoxia fiscal y le conceda un lugar destacado en el marco de su estadía en la Argentina que comienza el domingo próximo. León XIV se encontrará con un episcopado claramente opositor montado paciente y eficazmente por el ex papa Bergoglio.
En el caso de Brasil el desempeño del gobierno de Lula carece de antecedentes. En primer lugar, por la insólita remontada oficialista. El presidente había perdido en primera vuelta, pero ganó la segunda por más de 10 millones de votos.
El presentismo aumentó entre una y otra elección, pero en menos de tres millones de electores. Para justificar éxito tan demoledor Lula debería haber capturado el 100% de los votos nuevos y de los de otros candidatos considerados de derecha que había participado de la primera vuelta. “Maravilhoso”. (ver “Kicillof copia a Lula” en Visto y Oído)
A lo que hay que agregar otro hecho insólito: el juez del Supremo Tribunal Federal Cristian Zanin autorizó la ampliación del horario de votación cuando ya había empezado el escrutinio. Lo hizo a pedido de Lula de quien es aliado político y fue abogado personal. Como si con eso no alcanzara, llegó la Corte brasileña de la mano del líder populista. Cartón lleno.
Pero el desaguisado no se detuvo ahí. Al día siguiente otro juez ligado a Lula, Alexandre de Moraes, le retiró el pasaporte al candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, paso previo a encarcelarlo. Con el antecedente de que su padre, Jair, fue preso después de desafiar electoralmente a Lula, Flávio optó por mudarse de manera veloz a los Estados Unidos bajo la atenta supervisión del gobierno argentino.
Esta saga propia de García Márquez tuvo como telón de fondo un presidente que va por su tercera reelección y que ha provocado una inédita involución institucional de Brasil. La politización de la Justicia es grosera hasta para estándares latinoamericanos.
En Israel, entretanto, a Milei no le fue mal. Uno de sus principales aliados internacionales, Benjamín Netanyahu, quedó a ocho bancas de poder armar un gobierno propio, lo que llevó la situación electoral a una “impasse”. De todas maneras, el Likud retuvo la primera minoría parlamentaria.
Si la oposición tampoco consigue armar un gabinete, quedan dos opciones: un gobierno de unidad nacional ente el Likud y el primer candidato opositor o volver a las urnas. La indefinición no cambió los planes de Milei que felicitó a Netanyahu.
En los Estados Unidos, en cambio, se juega la suerte del principal sostén internacional de la Argentina: Donald Trump. Los mercados adelantaron su derrota y se espera que pierda el control de la Cámara de Representantes. En el Senado la posición de los republicanos es más firme, por lo que se estima que seguirán manejando la mayoría del cuerpo.
No obstante, una derrota de los republicanos sería interpretada como un plebiscito sobre la gestión presidencial y repercutiría en los mercados. Trump tiene vedada la reelección, pero para el gobierno de Milei un rechazo electoral al MAGA sería una mala noticia, aunque no complicaría seguramente el plan económico que absorbió hasta ahora sin problemas todas las turbulencias globales.
Por último, la llegada del Papa inquieta al gobierno y ha encendido una luz de esperanza para el peronismo que ve en la Iglesia un aliado para impugnar la ortodoxia fiscal que es el corazón del plan económico.
El presidente ya anticipó que esperará al Sumo Pontífice al pie de la escalerilla y que será el primero en recibirlo, pero el episcopado tuvo un papel decisivo en la gira y son públicas sus diferencias con Milei. También lo es el peso que ganó en la conducción de la Iglesia local la ideología del papa Bergoglio, ligada a la opción por los pobres y al apoyo a los curas denominados “villeros”.
El arzobispo porteño Jorge García Cuerva, un ejemplo paradigmático de esa “herencia” ideológica, ha chocado con el presidente y sus colegas han criticado la situación social y la pobreza con una actitud que no tuvieron durante el anterior gobierno del PJ.
