Las adicciones y los niños sicarios

“…mi maldad es tu miedo” (dicho de un niño sicario).

Una brillante nota periodística de Osvaldo Bazzan (planeta OB) a German de los Santos estudioso del narcotráfico en Rosario sobre una investigación que plasma en su libro “Niños sicarios” ilumina una visión clínica que se repite en los centros de adicciones. Menores que respondiendo a patrones del territorio implantan el miedo en las ciudades, una forma también de dominar territorios.

Marzo del 2024 fue una experiencia de dominación a través del miedo con la muerte de varios ciudadanos en la noche rosarina: “cualquiera podía morir de noche”.

Las organizaciones criminales usaban y usan menores para matar además de ser la tropa del narcomenudeo siendo al mismo tiempo ellos descartables por las propias organizaciones ya que los pueden matar a sangre fría después de cumplida varias tareas.

Deben aprender a matar al azar y por nada y así se los adiestran para tareas varias, educando, de esta manera, en la frialdad moral.

El autor relata que el que llega al barrio con “manchas de cal” en sus manos es denigrado porque el trabajo formal esta poco valorado. La identidad marginal es superior en valía a la identidad que surge de una tarea laboral.

La norma es que la identidad marginal ama el frenesí y en lo frenético se es alguien y esto implica en el barrio generar miedo y transformándose, de esta manera, en germen de una identidad.

Pertenecen a un grupo que es, además, un banco de préstamos y en donde no se necesitan garantes ya que el balazo marcara el final si no se devuelve lo prestado. El estado es mínimo frente al poder narco. También se ocupan de distribuir alimentos.

Solo son escuchados los evangelistas que los toman en las cárceles y cuya intervención espiritual y de cambio de conductas implica a la salida una menor reincidencia que la que están en cárceles comunes.

Tengo oportunidad de tratar a alguno de ellos de los ámbitos marginales de la provincia de Buenos Aires y de Capital Federal. Incluso con muy buenos resultados terapéuticos si tenemos tiempo y algún apoyo judicial y familiar (habitualmente son restos de familia).

 

NIÑO SICARIO: OPERATORIA SOCIAL

Nuevos poderes desafían al Estado y a las instituciones “anémicas” de nuestra comunidad: familias en la mayoría de los casos disueltas y con varios miembros en carrera de consumo, escuelas paralizadas ante estos nuevos fenómenos, iglesias haciendo lo que se puede ante estos fenómenos sociales, mundo de valores en crisis y una cultura que no penetra en la sensibilidad de nuestros niños.

Así las drogas responden a la barbarie que se va instalando y que retro actúa con otras barbaries no menores como lo es la “errancia” de los vínculos humanos. Quedan así hijos “sueltos” en donde la calle es el encuentro con otros patrones que remedan la “anti-Ley” de figuras paternas solidas ausentes. La dimisión de los padres es evidente.

Problemas delictivos ligados a grupos transnacionales se unen a una cultura que niega daños de las drogas y confunde libertad con libertad de maniobra fuera de todo marco legal y ético. El otro y los otros en esta dimensión a-valorativa parecen no existir.

Hay una interacción entre tres actores dentro de la operatoria social que lleva a la decadencia:

A) El sujeto con las crisis de identidades y de identificaciones.

B) El Agente: la invasión de químicos legales e ilegales que dañan el desarrollo psíquico y las distintas estructuras nerviosas que tienen que ver con ese desarrollo alterando áreas de la conducta y de la moral social y con una ingeniería económica que se vende como ingeniería de la felicidad.

C) El medio: con la crisis de las familias cada día más evidente y también impotentes frente a la energía tecnológica, digital y nuevos actos poderosos que esclavizan imaginariamente a los jóvenes y paralizan todo otro discurso implantando un nuevo orden axiológico con un auge del individualismo.

El narcisismo con el Ego como herramienta parecen imperar implantando el goce que se consigue a través del mercado social de la química y de la técnica generándose un “autismo toxico” y siendo, también, las mujeres parte de este mercado al ser utilizadas como objeto a vender junto a las drogas.

Se vive al revés generándose en masa lo que denomino el síndrome higiénico/dietético/toxico: en donde la noche no se respeta para descansar y los días son eternos no respetando el orden natural de los ciclos circadianos, las comidas se espacian o aparece la bulimia como voracidad llena de alcohol y de hidratos de carbono, el oxígeno que necesitamos para vivir con deportes y actividad fisca queda suplantado por la química mortífera que daña las neuronas y deteriora la conducta, no se lee y el tik-tok los sume en una hiperkinesia y en un déficit de atención marcados.

Así progresa el deterioro neurocognitivo y se detiene en los adolescentes el desarrollo emocional y en general todo el desarrollo personal.

¿Qué hombre resulta de esta experiencia antinatural? …es un ser que vaga en un vacío lleno de fetiches virtuales que tratan de colmar los “agujeros” de su subjetividad. El asunto es sentir “ya” (no hay espera posible) ante el “llamador” de las abstinencias y ahí la compulsión química opera con fuerza evidente. Así se implanta el suicidio diferido mientras el individuo se va masificando en distintas tribus urbanas (futboleras, musicales, sectas, etc.).

 

LA CAIDA DE LOS ORDENAMIENTOS SOCIO-PARENTALES

Therese Benedeck (1892/1977), eximia estudiosa de la evolución psicológica del hombre nos enseñaba que “el niño es el padre del hombre” o sea de cómo se den los cuidados infantiles y en la adolescencia emergerá una determinada humanidad y Arnaldo Rascosky, maestro del psicoanálisis argentino analizando los estudios de Benedeck dirá que el Padre es Ley y Palabra y sus ausencias se suplantaran con fetiches.

El Padre puede ser rival, pero al mismo tiempo es compañero y modelo y el hijo anuncia la trascendencia terrestre del Padre. El hijo -dice- es el mejor elixir para el mantenimiento de la propia juventud siendo además la mejor forma de “reparar” la propia infancia. El hijo resulta ser terapéutico para los propios padres.

 

RESPUESTAS POSIBLES

¿Como enfrentar este mal global desde lo local (o sea desde cada localidad, barrio, municipio)?... he aquí la tarea ya que no podemos quedar impávidos e impotentes ante la globalidad del problema de las drogas con su dimensión totalitaria económica y que refleja escoriaciones de la cultura, las familias y de las instituciones en general.

Desde lo local habrá que activar las redes sociales, formar actores sociales, hacer de cada escuela una sede de la cultura de la vida activando lo mejor del capital social y humano de todos los sectores, Escuelas para Padres, formar masas criticas positivas desde liderazgos comunitarios, potenciar la detección precoz de los consumos, generar centros de prevención y asistencia en cada localidad. En suma, desde lo local atacar males globales. Tarea difícil pero no imposible; otros países lo están haciendo y con una baja de la prevalencia del consumo y con una regeneración del tejido social.