El rincón de los sensatos

¿Las Malvinas son o no son una causa nacional?

Un grupo de ochenta y cinco intelectuales ha declarado, para  que no los confundan con la masa, que no aceptan el argumento esgrimido por el Presidente de la Nación de que las Malvinas son una Causa Nacional y menos que esa declaración los involucre a ellos.

Algo no queda claro de todo esto: ¿No quieren aparecer al lado  de Milei? ¿O  las Islas no constituyen una causa lo suficientemente importante que involucre a todos, independientemente de quien la pronuncie, esto es, Alfonsín, Menem, Duhalde, los Kirchner, Macri, Milei, la Selección Argentina o Galtieri? Porque si se trata de quien la pronuncia estamos en el horno porque la soberanía territorial pasaría a depender de la política y no de la naturaleza de ser argentinos.

No estoy contento al escribir esta nota puesto que a muchos de ellos los conozco y guardo una excelente relación personal, son buenas personas, responsables en sus labores, pero así es la vida y así son las diferencias no hay que ocultarlas y menos callarlas.

 

ALGUNOS EJEMPLOS

Como son intelectuales conocedores de nuestra historia hay algunos hechos  que podrían ayudarnos a comprender mejor de lo que hablamos. Transcurría la Guerra contra el Brasil, Rivadavia se había proclamado Presidente de manera tramposa y sancionado una Constitución (1826) que encendió la furia de las provincias. Pero estábamos en guerra, algunas provincias creían que era un asunto solo porteño sin embargo y no obstante su miseria contribuyeron con soldados a esa guerra entregando hombres a un Presidente rechazado. Es que Rivadavia había declarado: “La guerra, en que tan justa como noblemente se halla empeñada la Nación no cuestiona únicamente el objeto material de la Banda Oriental. Ante todo prevalece el ser nacional de este país. El Río de la Plata debe ser tan exclusivo de estas provincias como su nombre, sin la posesión exclusiva de él, ellas no existirían” (1)  Rivadavia  hablaba del “ser nacional” que es un valor de orden cultural  en el marco de una guerra y frente a un enemigo. El ser nacional es una causa nacional. Rivadavia y las provincias así lo entendieron.

Años después un nuevo conflicto internacional sacude al país, en este caso con los franceses. San Martín que ya se había marchado  le envía una carta a Juan Manuel de Rosas ofreciéndole sus servicios, condenando la inconducta de argentinos que se aliaban con el enemigo. Cuidadoso de sus pasos el Libertador había consultado, antes, sobre la justicia de la causa rosista. Aclarado el punto, envió la misiva. No era ningún ingenuo porque al mismo tiempo que ofrecía sus servicios profesionales de militar destacadísimo, en carta a su amigo Gregorio Gómez confesaba: “Es con verdadero sentimiento que veo el estado de nuestra desgraciada patria y lo peor de todo es que no veo una vislumbre de que mejore su suerte. Tu conoces mis sentimientos y por consiguiente yo no puedo aprobar la conducta del general Rosas cuando veo una persecución general contra los hombres más honrados de nuestro país; por otra parte, el asesinato del doctor Maza me convence que el gobierno de Buenos Aires no se apoya sino en la violencia. A pesar de esto yo no aprobaré jamás el que ningún hijo del país se una a una nación extranjera para humillar a su patria”. (2)

 

>LOS FIRMANTES

Algunos de los firmantes de esta nota declararon en el 2025: “Como propuesta de identidad para los argentinos, (las Malvinas)  nos resulta pobre. Solíamos pensar que la unión nos permitiría una vida en común plural, sin horror al disenso, porque respetar la pluralidad hace mejores nuestras vidas y es más útil para la patria. Pero en lugar de sustentar nuestra unión en algo que tenga un valor intrínseco, que haga posible la vida en común, la prosperidad, el pluralismo, estamos fundando nuestra    identidad en una causa encarnada en un enemigo”. Malvinas para ellos es divisiva por lo tanto no sirve, mejor olvidar.

El Club Político Argentino, reunión de intelectuales, declararon en el año 2012, como propuesta política para suavizar el vínculo con Inglaterra y  continuar con las negociaciones, “derogar el feriado del 2 de abril y reemplazarlo por una recordación como la del 10 de junio. De forma que al corrernos de la malhadada fecha “daríamos un paso inicial en una dirección más promisoria”. Nuevamente olvidar la guerra.

Pasados diez años el Club Político volvió recargado. En el 2022 uno de los firmantes  escribió: “Lo mejor que nos pudo haber pasado en 1982 fue la derrota”. ¡Todo dicho! Que es como festejar Huaqui, Vilcapugio o Cancha Rayada. El amor al fracaso es el amor a la muerte. ¡Es el mal! En estas declaraciones campea el espíritu de abatimiento que como una placa de cemento aplasta la energía y la esperanza de los argentinos.

(1) Segreti, Carlos: Bernardino Rivadavia. Ed. Planeta. Bs. As. 1999. P. 351

(2) Patricia, Pasquali: Ob. Cit. P. 435