Mirador político

La pelea no es con Brasil

Patear el aguijón es una metáfora bíblica que describe las arremetidas contra algo o alguien que le causan más daño al agresor que al agredido. Esa es la conducta que viene adoptando la oposición nativa en las últimas semanas. Apoyó o justificó en más de un caso las acusaciones de racismo hechas por el progresismo del Primer Mundo contra los argentinos, porque iban en realidad dirigidas a Javier Milei en su carácter de ícono de la derecha.

El mismo error acaba de cometer al criticar al presidente de la Nación en su enfrentamiento con Lula Da Silva. Quedó del lado de un jefe de Estado extranjero con el que los argentinos mantienen una rivalidad secular. No solo el peronismo defendió a Lula; con su ya crónico seguidismo del PJ los radicales se sumaron a los cruzados locales del brasileño.

El escándalo se desató como consecuencia de la visita de Milei a Flávio Bolsonaron. En ese trance calificó al presidente brasileño de “ladrón” y de “basura socialista”. También arremetió contra un ministro del supremo tribunal del Brasil.

El últimamente silencioso Axel Kicillof declaró sentir “vergüenza ajena” por lo ocurrido y se solidarizó con el brasileño. Otro tanto hizo el peronismo nacional. Mayra Mendoza calificó directamente a Da Silva de “compañero de Néstor y Cristina”. Sergio Massa apareció también respaldando al brasileño a través de su frente renovador.

Milei contraatacó dando vuelta todas las cartas. Respecto de la “campaña antiargentina” a propósito del mundial de fútbol sostuvo dos cosas. La primera que su origen había sido extradeportivo: “Me alié con Estados Unidos, me alié con Israel, y hoy Argentina es un faro de la libertad. Por eso todo el ataque que hubo”. La segunda, que su principal promotor fue el gobierno brasileño: “¿Sabe quién puso más plata en esa campaña antiargentina? El gobierno de Brasil. El veinticinco por ciento de los recursos salió del gobierno de Brasil. Después vienen a hablar de interferencia. Además, jugaba un rol muy activo en la campaña del 2023. ¿Usted se olvida que los asesores de Massa eran un grupo de brasileños?”.

Para darle la razón a Milei los chinos aparecieron a las pocas horas apoyando oficialmente a Lula. Al día siguiente Diego Santilli se reunió con Peter Lamela, embajador de la Unión en Buenos Aires, para ratificar la alianza bilateral.

Pero hay en el conflicto Mieli-Massa algo que excede la geopolítica. En 2023 después del balotaje en el que entró inesperadamente Milei, trascendió una reunión en Brasilia de Sergio Massa con Lula en el que el brasileño prometió ayudarlo. No quería tener como vecino a un gobierno liberal. Por eso en la campaña hubo graves ataques personales contra el libertario y como señaló hace 48 horas Diego Santilli se dijeron “barbaridades” sobre su relación con su hermana y sobre sus perros, entre otras cuestiones.

La campaña brasileña fracasó, pero sobrevivió el encono del hoy presidente argentino con su colega brasileño. Es un enfrentamiento más personal que político. Claramente no es entre países.