Josefina Scaglione anticipa ‘No me quieras tanto’, el nuevo espectáculo musical de Betty Gambartes y Diego Vila

La pareja en tiempos del amor líquido

La actriz y Santiago Otero Ramos encabezan esta propuesta sobre dos seres a los que les cuesta asumir el compromiso que implica una relación. Su presencia en un filme con Jennifer Lopez y el balance entre familia y trabajo.

A lo largo de más de tres décadas, la dupla creativa conformada por la guionista y directora teatral Betty Gambartes y el autor, arreglador y director musicalDiego Vila ha dado a luz un puñado de obras muy interesantes, de variado estilo: ‘Manzi, la vida en orsai’ (tal vez la más exitosa), ‘No te prometo amor eterno’, ‘Discepolín y yo’, ‘Tus besos fueron míos’, la ópera ‘Orestes, último tango’ y más.

Esta tarde vuelven al ruedo con el estreno del musical ‘No me quieras tanto’, que con las actuaciones deJosefina Scaglione y Santiago Otero Ramos saldrá a escena los domingos a las 18 y los lunes a las 20 en el teatro Picadero.

Para la actriz, que viene de protagonizar el año pasado una comedia reidera junto a Sebastián Presta en el Paseo La Plaza, además de haber trabajado a las órdenes del director Bill Condon en la película ‘El beso de la mujer araña’, se trata de un proyecto que, en su visión, la enriquece. La contactaron en julio los productores Eloísa Cantón y Bruno Pedemonti para proponerle que leyera el material. "Y me entusiasmé enseguida -confiesa anteLa Prensa- porque nunca había trabajado con Betty, aunque sí con Diego (Vila) en 'Elsa Tiro' (Teatro Regio, 2023). No obstante, de Betty había visto varias obras. Recuerdo ‘Manzi...’, que me gustó un montón. Como actriz respeto mucho a quienes han moldeado un estilo tan definido como el suyo. Creo que al artista lo enriquece entregarse a la visión de distintos directores y encontrar ahí nuevos colores".

-’No me quieras tanto’ habla del amor de pareja desde una mirada contemporánea, ¿verdad? Ha cambiado tanto la forma de vincularse...

-Exacto. La obra retrata una relación de pareja muy despareja. Yo diría que es una montaña rusa de emociones. En esta relación tan actual entra a jugar el FOMO, esa sensación de que uno se está perdiendo algo más ante el hecho que quedarse y formar familia. Son cuestiones de una gran actualidad, creo, que me resultan muy interesante poder contar porque es natural que surjan en un vínculo que uno intenta generar y sostener en el tiempo. Muchas veces cuesta mucho entender qué es lo que uno quiere e ir aprendiendo.

-¿Lo ha vivido en el plano personal?

-Totalmente, porque todo lo que les pasa a estos personajes es sumamente humano. Creo que también la gente se va a sentir muy identificada. Son dos seres que están intentando conocerse y entablar algo, y a la vez tratando de entender hasta dónde abrirse y poner en juego todo lo que uno entrega cuando decide iniciar una relación. Y más en estos tiempos tan individualistas. En algún momento algo de todo eso a uno le resuena, le pasó o le pasa.

-Son tiempos de mucho miedo al compromiso.

-¡Pero claro! Y justamente es por esto del temor a estar perdiéndose algo, lo que hace que uno asuma un compromiso a medias. A la vez, impera la idea del compromiso como algo cerrado y definitivo, prácticamente limitante, cuando estar en pareja puede ser también un motivo de desafío y crecimiento personal.

TERRENO GANADO

En la ficción de ‘No me quieras tanto’, Josefina es Carolina, una mujer que no está dispuesta a sacrificar nada de lo que ha logrado en pos de consolidar una relación. Esto incluye su independencia laboral, emocional y económica. "Creo que en ese punto la obra va a interpelar a la mujer por esa concepción del terreno ganado que, ante la aparición de un otro y la idea del compromiso, pareciera que se pone en riesgo".

Frente a este escenario, Carolina se evade, "y lo hace de maneras insospechadas. Siempre encuentra una forma o una excusa para salir del aprieto, hasta que en un momento las cosas cambian", describe Scaglione. Es en este punto donde entra a tallar fuerte Guillermo, el personaje de Santiago Otero Ramos.

-Algo de la transformación de las relaciones de pareja ya le había tocado abordar en ‘Mi amiga y yo’, la obra que hizo con Sebastián Presta.

-Sí, totalmente. Es muy hermoso que lo traigas a la charla porque para mí fue lindo haberme nutrido de aquella experiencia, tanto del formato de dupla en comedia como de la dramaturgia en sí misma, que es muy contemporánea. Considero que la gente necesita hablar de amor y de lo que son los vínculos, que se van transformando de distintas maneras. No obstante, es cierto que en la obra con Sebas se trataba de dos íntimos amigos en una relación en la que se colaba el amor, y este es otro caso.

-¿A través de qué música se cuenta la relación de Guillermo y Carolina?

-Es una música muy variada, es bastante ecléctico el repertorio, lo cual es muy interesante. La línea principal es de boleros y música latinoamericana, con pinceladas de algo más clásico como la 'Habanera' de 'Carmen', que también me toca cantar.

Acompañan a los actores en escena, el propio Diego Vila en piano y dirección musical, Fabián Fazio en vientos y Mariana Atamas en violín. El diseño de vestuario es de Sofía Di Nunzio, la escenografía de Gastón Joubert y la iluminación de Agnese Lozupone. Manuco Firmani fungió como asesor coreográfico.

VOLVER A NY

Contenta y agradecida de vivir de lo que ama “e ir surfeando distintos espacios”, Scaglione se asume como una artista de amplio espectro. El año pasado dio muestras de ello: hizo una comedia mainstream en la calle Corrientes y actuó también en una superproducción de Hollywood.

Sobre ‘El beso de la mujer araña’, que protagonizan Jennifer Lopez y Diego Luna, cuenta que fue “muy significativo” para ella “volver a Nueva York para el estreno de la película, después de haber estado ahí hace ya varios años actuando en un musical de Broadway” (‘West Side Story’, 2009). “Me reencontré con la ciudad y con mucha gente con la que había trabajado.Es muy especial sentirse parte de ese ecosistema”, admite.

El hecho de ser “una actriz argentina actuando un texto argentino”, obra de Manuel Puig, también le resultó movilizante. “El director (Condon) fue muy respetuoso con el material desde el primer momento y supo serle fiel al espíritu de la obra”.

Pareja del director Sebastián Irigo y mamá de Imanol, de casi cinco años, sonrié Josefina cuando afirma queel trabajo y su vida familiar “conviven imperfecta y hermosamente. Es un Tetris el día a día, pero estoy feliz de que lo sea”.