"La pandemia resignificó mi profesión''

Emilia Mazer estrenó 'Quince días para hablar de amor' en el Regina. Con esta comedia romántica la actriz regresa al teatro en Buenos Aires, mientras graba una serie para Disney.

En su perfil de Instagram se describe como `profe', `dire', `actriz' y `mamá de Uma', su hija de doce años. Pero si hubiera que responder quién es Emilia Mazer, la realidad es que todas las respuestas anteriores son correctas.­

Hija de padre contador y madre abogada, Emilia tuvo claro su deseo de ser actriz desde los seis años. Tan es así que a los 16 ingresó a la escuela de teatro de Agustín Alezzo y su carrera artística, tanto en teatro como en cine y televisión, fue casi ininterrumpida hasta los 43 cuando quedó embarazada de Uma.­

"A partir de ahí se hizo más difícil la tele'', admitió Mazer en conversación telefónica con La Prensa. Sobre esa decisión tuvo tiempo de reflexionar durante el confinamiento del año pasado, en el que su rol como docente de teatro -profesión que ejerce desde hace más de veinte años- se resignificó y se transformó en un espacio de contención para los alumnos en tiempos inciertos.­

Fue de las pocas afortunadas que pudo hacer temporada de teatro de verano en Villa Carlos Paz en plena pandemia con `El test' y desde ayer sube al escenario del teatro Regina con `Quince días para hablar de amor', de Víctor Winer, donde se reencontró con Edda Bustamante, con quien había coincidido en `Derechas', de José María Muscari.­

La pieza dirigida por Mariano Dossena es una comedia romántica ambientada en la década del '70 en la que Mazer interpreta a Agostina, la esposa del personaje de Esteban Prol, quien integra el elenco masculino de la puesta junto a Fabio Di Tomaso y Gonzalo Urtizberea.­

Apasionada por su profesión y multifacética, la actriz también está escribiendo su propia comedia romántica que estrenará en noviembre con Alejo García Pinto, y grabó unos capítulos para una nueva serie de Disney dirigida por Daniel Barone.­

Pero no todo es color de rosa: en su extensa carrera, Mazer admite que vivió situaciones feas en las que no supo poner un freno, incluso sobre el mismo escenario que ahora la cobija. Sin embargo, confía en que las nuevas generaciones tendrán la posibilidad de cambiar el juego.­

­

PAREJA EN CRISIS­

 

-¿Qué puede adelantar de su personaje?­

-Se llama Agostina, es la esposa de Gustavo, quien está atravesando una depresión. Ella decide ayudarlo haciéndose cargo de sacar adelante un libro para el cual él se comprometió, entonces ahí se descubre como escritora. Y al descubrirse como escritora, como mujer, y atravesar una crisis con su marido, acopia material para poder terminar un libro de autoayuda sobre el amor. Entonces Agostina enfrenta su propia crisis porque quiere acompañar al marido pero él se va de la casa, y después se arma toda una cuestión de competencia entre ambos. La obra está situada en los años '70. Desde la estética y la dirección tiene algo de cómic, por un lado, y también de onírica.­

-¿Sigue sintiendo nervios antes del estreno?­

-El día que no sienta nervios es porque no estaré viva. A veces lo que llamamos nervios es emoción, y hace poco me enteré que una de las cosas que causa más estrés es hablar en público. Estar en televisión o en una entrega de premios me desespera. Pero una vez que estás en el escenario y escuchás el primer silencio atento de los espectadores o la primera risa, todos los músculos se relajan y no me siento en ningún lugar más cómoda que ahí.

­

LA DOCENCIA­

-¿Cómo es la Emilia docente?­

-Siempre pensé que actuar es una función social, pero el año pasado mi profesión se resignificó porque sentí que el rol que cumplo se ampliaba un poco más, no bastaba con transmitir algo y que mis alumnos lo aprendan. Entendí que tenía que contener a la gente emocionalmente y comprender lo que les iba pasando. La docencia se convirtió en un refugio espiritual muy profundo y le dio mucho más sentido a lo teatral en mi vida.­

-¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse a la actuación?­

-Mis padres eran abogada y contador, el lado artístico me venía por mi abuelo paterno que era fotógrafo. Yo era la oveja negra de la familia. Mi abuelo decía que las actrices eran bataclanas, ese era el concepto, y en casa ir a un casting era algo extraño porque mis padres no salían a buscar trabajo. Entonces entender los códigos de la profesión les resultaba raro. Pero actuar es lo primero que recuerdo que tuve ganas de hacer. Para mi madre debe haber sido difícil lidiar con una nena que tenía un deseo tan claro desde tan chica.­

-¿Extraña la televisión?­

-No extraño porque estoy grabando y siento que toco el cielo con las manos cuando lo hago. Como es algo que me pasa cada tanto lo disfruto como un encuentro apasionado con un amante fantástico. Estoy grabando para Disney una serie de la que no puedo dar detalles pero la protagoniza Celeste Cid.­

-¿Por qué se alejó de la tevé en su momento?­

-Me alejé cuando vi que había postergado mucho mi maternidad. Y finalmente tuve a mi hija a los 43. A partir de ahí se hizo más difícil la tele. Igualmente aparecí en varias series producidas por el Incaa y el año pasado, en plena pandemia, las emitieron todas en la Televisión Pública, así que estuve muy presente.­

­

RESILIENCIA­

-A la luz de los casos de abuso y maltrato que tuvieron como víctimas a muchas actrices, ¿alguna vez le tocó pasar por una situación similar?­

-Tuve situaciones feas donde no pude poner un freno. Por eso, cuando la gente dice `¿por qué no habló a tiempo?' pienso que hubo épocas en las que no se podían denunciar ciertas cosas. Algunas de esas personas ya no viven, entonces tampoco tiene sentido hacerlo ahora. Un día, hablando de esto en un ensayo de la obra, le tuve que decir a mis compañeros que me emocionaba escucharlos hablar como hombres desde un lugar muy cuidadoso y con mucho respeto. En este mismo escenario, en algún momento de mi vida viví situaciones muy difíciles de atravesar como actriz, como mujer y como persona joven, y escucharlos ahora a ellos realmente me emociona y me enorgullece.

-Hoy por hoy, ¿en qué faceta se siente más cómoda?­

-No creo que alguien pueda ser docente sin experiencia como actriz o actor; no creo que se pueda dirigir sin pasar por la docencia tampoco. Como actriz me enriquecen todos esos ámbitos. También escribo; la obra que voy a estrenar en noviembre es una historia de amor, una comedia romántica dentro de un contexto histórico, y es una faceta que me llena el alma. Creo que todo eso hace a la mujer, pensarnos seccionadas me resulta parte de una vieja imagen.­