“La mora crediticia se quintuplicó en 20 meses”
El porcentaje llegó al 17,5% a escala nacional. Santa Cruz, San Luis y La Rioja, las provincias más complicadas. La dura situación del Conurbano. “La interrupción del ciclo de crédito es muy dañino para cualquier economía”, enfatiza el economista Martín Masci, investigador y docente de la Universidad Austral.
El fenómeno no deja de ser complejo pero a partir de las cifras del incremento en la morosidad crediticia en la Argentina, y sin ánimos de simplificar, se puede construir un escenario que se aproxima bastante a la realidad: están los sujetos que tomaron préstamos jugando con el efecto licuadora de la inflación, y perdieron; y los que se endeudan porque no llegan a fin de mes.
Entre una y otra punta hay una variedad de casos que se engarzan en un sistema de crédito que, básicamente, también se divide en dos: las entidades financieras reguladas por el Banco Central y luego el amplio arco de prestamistas de toda laya que operan al margen de la normativa del BCRA. Allí suelen abrevar las personas que caminan por la cornisa del sistema.
“Desde la Universidad y junto con la consultora EcoGo hace un tiempo venimos discutiendo algunas cuestiones que tienen que ver con el seguimiento de algunos indicadores macroeconómicos, que se vinculan de alguna manera a la sanidad de la economía en general y de las finanzas o la macromonetaria en particular. Desde adentro de la Universidad nos hacemos preguntas de investigación”, explica el economista Martín Masci, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.
El experto recalca que existen tres niveles en su corpus analítico. El primero apunta al nivel de endeudamiento de la sociedad como concepto teórico y hace foco principalmente en las personas humanas, no en las empresas, aunque incluye a los monotributistas autónomos.
Para la elaboración de los papers que reflejan la situación actual los expertos acuden a la central de deudores del Banco Central, que funciona de la siguiente manera: “Cualquier persona con su CUIT puede ingresar al sitio web de la entidad y ahí aparece qué deuda tiene tomada, con qué entidad y con qué situación. La situación va de 1 a 5, siendo 1 deuda en situación normal, con los repagos en tiempo y forma. De la situación 2 en adelante significa atraso en los pagos”, subraya Masci.
Y agrega: “La situación 2 dispara a partir de 60 días; la 3 a partir de 90 y así sucesivamente hasta un año de atraso. La situación 6 es la que se llaman deudas incobrables, pero el concepto de incobrabilidad de alguna manera es una idea jurídica. Es decir, se judicializa, hay jueces en el medio y demás”.
AMPLIO RANGO
-¿Qué tipo de tomador de crédito se ubica en este abanico?
-El rango entre 2 y 5 tiene que ver con programación financiera. Es decir, tomé una deuda como persona y estoy incumpliendo alguna obligación del pago. Que no significa que sea toda mi deuda. Puede ser una en particular de la cartera de deuda que tiene. Y no significa tampoco que sea la totalidad.
-¿Cuáles son los otros niveles?
-Luego aparecen más abajo las otras dos capas de nuestro trabajo de investigación: entender esto a nivel regional y jurisdiccional. Es decir, provincias esencialmente. Esto no es un trabajo tan obvio. La Central de deudores del Banco Central se nutre de 500 instituciones que le mandan información de publicación de deuda. Tienen mucho más datos de lo que disponen a nivel público. Pero se puede hacer algún corte al respecto de esto y utilizando alguna otra base pública como el valor agregado bruto de las provincias y el Producto Bruto Geográfico, además del Censo 2022 con la cantidad de población, construimos tres indicadores que hacen al endeudamiento en términos de plata. Es decir, cuánta plata tiene tomada la provincia; luego penetración del crédito, es decir cuántas personas hay endeudadas cada 1.000; y luego la deuda promedio. Esto para entender país y situación geográfica.
-¿Qué surge de esos datos?
-Lo primero que surge de los datos es que hay muchísima disparidad a nivel nacional. Cuando hago estos tres cortes, los mapas se pintan distinto.
-¿Cuáles son las provincias más calientes en ese tema?
-Depende cómo lo miremos. Si lo tomamos en términos de mora, lo que más resalta son La Rioja, San Luis y Santa Cruz. Son las que tienen peor porcentaje de mora. A nivel general la mora es del 17,5%, es decir un poco más de 1 peso de cada 6 que se prestan en el sistema.

-¿Para la Argentina es una cifra que hace ruido o está dentro de los márgenes habituales?
-Algunas cosas a nivel económico no son tan evidentes y hay que cruzarlas contra otras. Si voy a una guardia y tengo 44 grados de temperatura, probablemente no haya mucho más que decir. Pero si tengo 38,5 de temperatura, puede ser una infección gravísima o un resfrío leve. ¿Es mucho una mora del 17,5%? No sé. Si lo comparo con la región o de los países centrales, el nivel de endeudamiento es muy importante para la economía. Ahora, la interrupción del ciclo de crédito es muy dañino para cualquier economía. El crédito es como un engranaje que mueve todo, como el piñón en la bicicleta. La cadena va girando en la medida en que esté engrasada y en su justa tensión.
EL SISTEMA
-¿Se preguntan por qué ocurre esto?
-La tercera capa de esto es el escenario del crédito bancario versus el crédito no bancario o proveedores no financieros de crédito. Esto es todo aquello que no está comprendido en la ley de entidades financieras. Una cosa es el crédito regulado, alcanzado por las entidades financieras, donde rige la normativa del Banco Central. Esas entidades captan fondos y prestan dinero. Muchas veces tienen limitaciones sobre qué hacer con ese dinero porque son fondos de terceros. Mientras que la otra parte, como las billeteras virtuales, operan con fondos propios. También los comercios de cercanía, pequeños retails que tienen su propia financiación. Inclusive el sector automotriz con sus propias financieras que no capten fondos.
-¿Qué se encuentra en este escenario?
-Hay algo interesante: evidentemente va creciendo el porcentaje del dinero que prestan las entidades no bancarias. Por ahora mantenemos una relación donde el 85% del dinero lo prestan los bancos y el 15% otras entidades. Pero la mora de estas otras entidades es un poco más del doble que la mora bancaria. Llega al 31% contra el 15,2% de los bancos.
-¿Se podría afirmar que quien toma préstamos de estas entidades no reguladas por el Banco Central es un sujeto de crédito más frágil social y económicamente?
-Debiera ser. En algún punto 1 de cada 3 pesos está incumpliendo su obligación de pagos, al menos en 90 días. En lo bancario es 1 de cada 7. De alguna forma esos mecanismos que tienen que ver con la gestión de riesgos debiera impactar. En la economía los porqué son bastante intrincados de responder. Yo soy docente de matemática estadística. Mi formación de grado es Economía pero después hice una maestría en gestión económica y financiera de riesgo, ingeniería financiera y actuarial. Mi doctorado es en administración financiera. Lo que puedo dar claramente es una definición: correlación no implica causalidad. Hay ciertas cosas que uno va viendo con indicadores pero que no arma el cuento de que evidentemente esto está ocurriendo porque hace 25 días que no sale el sol. Lo que es razonable es el seguimiento temporal. Y lo que podemos identificar como algo relativamente importante es que hacia finales del 2024 y hasta hoy, en 20 meses consecutivos la mora fue creciendo hasta quintuplicarse.
-Los especialistas vinculados a la macro describen el escenario de la siguiente manera: están las personas acostumbradas a tomar crédito y a jugar con que la inflación licue la deuda; y están aquellos que se endeudan porque no llegan a fin de mes. ¿Es correcta esa apreciación?
-Totalmente. Ahí hay que analizar un poco. Probablemente las dos cosas sean correctas. Uno ve distintos indicadores. ¿Esto es mucho o es poco? Si lo pongo en términos relativos, la deuda fue creciendo. La mora crece conforme también crece la deuda total, y esto en muchos casos es saludable. Hablamos de deuda destinada a personas, no deuda productiva. Uno no puede hacer un encadenado productivo y hablar del ciclo virtual porque se crean puestos de trabajo. El flujo circular de la renta. Una familia es un conjunto de personas pero el estudio no está hecho a nivel familiar. Eso lo hacen otras encuestas. Esto es a nivel individual. Hay personas que compran su casa con crédito hipotecario y ahí la mora es brutalmente baja. Eso incluye también movilidad o algún gasto personal. Algún economista puede decir: estuvo el Mundial y por ahí están pagando los gastos del viaje. Digo algo irrisorio, yo no opinaría algo de ese estilo. Es más complejo el asunto. El tipo de cambio es algo a discutir cuando crucemos esta deuda por monedas; inflación, sin dudas; índice de variación salarial, es tema de discusión. Tomo una deuda hoy a mediano plazo, me compro un auto a siete años. Las primeras cuotas me costaban pero si la inflación hubiera sido de tres cifras y se sostenía, hoy estaría pagando lo mismo que el pasaje de colectivo. Pero en una inflación que hoy es 33% y no 200% anual, la cuota se vuelve más complicada.
-También hay muchas críticas al Costo Financiero Total. Se dice que el crédito es caro por el riesgo monetario, la carga impositiva, entre otras cosas. ¿Cómo se puede reducir esto?
-Qué habría que hacer no sabría decirlo con precisión. Pero efectivamente es así. Desde el punto de vista teórico siempre planteamos: ¿Por qué veo que un crédito dice 60% de Tasa Nominal Anual, lo tomo por 12 meses, y después el Costo Financiero Total dice 120%? Efectivamente pasa eso. En líneas generales los créditos a consumo, a personas, son bajo el sistema francés. Es decir, la cuota es siempre la misma pero la composición de capital e interés va variando. En la primera parte es mucho interés y poco capital, y viceversa. Falta agregar el tercer componente: los impuestos. El IVA va contra los intereses, con lo cual hay mucho más IVA al principio. Después se hace el costo financiero de la marcha completa de las 12 cuotas y sobre eso se calcula el Costo Financiero Total. Efectivamente entonces las tasas son de tres cifras para los créditos personales o las tarjetas de crédito. Con una inflación del 33% anual tiene que ser una tasa del 12 o 14% para que el CFT empate a la tasa de inflación. La tasa nunca va a ser real negativa.
-¿La decisión del Banco Central de abrir el crédito en dólares a empresas que no generan divisas pone en riesgo la seguridad del sistema? ¿Se resquebraja el blindaje creado tras la crisis del 2001?
-No es mi área pero desde lo periodístico hubo un anuncio que yo no veo aún reglamentado. Al día de hoy hay ciertas cosas que los bancos pueden hacer con el capital propio. Lo que no pueden hacer es prestar dólares de terceros. Con fondeo propio hay algo que se hace dentro de lo reglamentario. En tanto, usando fondos de terceros el crédito sería hasta el 15% de los saldos y tiene condiciones de encaje y de gestión de riesgos particulares. Al encaje natural de los présamos, a estos en particular hay que encajarlos un 25% más. Hay que hacer dos o tres escenarios de evolución del tipo de cambio. Desde el punto de vista teórico cuando el banco presta dólares no está prestando el billete. La operación se realiza en pesos y hay una autorización cambiaria que el banco está autorizado por el BCRA a hacer cambio de divisas por ese importe. No hay dólar billete y cuando se paga, probablemente la empresa paga pesos.
-¿Esta apertura del crédito en dólares ocurre porque las personas y las empresas tienen más confianza y dejan los ahorros en el sistema en lugar de fugarlos?
-Probablemente sí. Una razón puede ser esa. Entiendo que puede ser por el tema de la Inocencia Fiscal y que la gente confía. La deuda total del sistema son 97 billones de pesos. Si lo convierto a dólares, son u$s 65.000 millones. Esos 97 billones representan dos veces la Base Monetaria. Si lo llevo a otros términos relativos, es el 10% del PIB. Es un número enorme. Todos estos números hay que verlos en su contexto.
