Hace casi 70 años, el 25 de mayo de 1956 un joven de 16 años, casi al alba buscaba presuroso y emocionado en su Rosario natal, un ejemplar del diario “La Capital” porque en él se publicaba una nota suya recordando el desembarco de las tropas paraguayas en Corrientes, episodio que marcaba el comienzo de la Guerra de la Triple Alianza. Desde entonces su vocación por los estudios históricos se mantuvo hasta los últimos días, cuando en la serie de biografías sobre figuras de nuestra historia se había centrado en la del tucumano Juan Bautista Alberdi que estaba entre sus proyectos.
VOCACION Y RECONOCIMIENTO
Esa vocación y entrega fue reconocida por la Academia Nacional de la Historia que en 1972, lo nombró académico correspondiente y en 1986 numerario para ocupar el sillón que habían ocupado el canónigo Américo Tonda, el cardenal Antonio Caggiano, Alejo González Garaño, Roberto Lehman Nitsche y Clemente L. Fregeiro. Fue secretario de la Academia durante la presidencia del doctor Víctor Tau Anzoátegui y presidió la institución durante tres períodos de 2000 a 2005 y de 2012 a 2014.
Su dedicación y entrega fue total y plena, la “Nueva Historia de la Nación Argentina” que editara la institución desde 1999 y que culminara en su presidencia, como lo señaló en la presentación el titular de la Academia Dr. Tau Anzoátegui, cuando era un mero proyecto “sin un capítulo escrito” fue definida antes de los postres en un almuerzo que De Marco organizara con Ricardo Sabane y Leandro de Sagastizábal, directivos de la editorial Planeta. Y fue quien “actuó como coordinador editorial de la obra, además de su calidad de autor. Él estableció ese cotidiano y necesario nexo entre los talleres de la Editorial y los ámbitos académicos que permitió alcanzar el resultado”. Hasta ayer De Marco era el académico decano, y estaba a cargo del Museo de la Academia.
Era miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Historia, emérito de la Academia Portuguesa de la Historia, y de la Academia de Marinha de ese país que el año pasado lo distinguió con el collar que le impuso el embajador de Portugal Sr. Gonçalo Teles Gomes; de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz. Pertencía a casi todas las Academias de Historia de Iberoamérica y era miembro de honor del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay que hace dos años lo recibió en sesión solemne. En nuestro país fue miembro del ex Instituto Nacional Browniano que presidió y de la Academia Sanmartiniana de la que era a la fecha académico emérito.
El Ejército Argentino, la Fundación Konex y otras tantas instituciones oficiales y privadas lo consideraron con sus más altas recompensas, como el Senado de la Nación con el premio Domingo F. Sarmiento y la Legislatura de la CABA como Personalidad Destacada de la Cultura.
NUMEROSAS BIOGRAFIAS
Autor de las biografías de San Martín, Belgrano, Mitre, Bouchard, Alem, Pellegrini, Brown, Facundo Quiroga, Juan Manuel de Rosas, Manuelita Rosas, Julio A. Roca, y algunos clásicos como “La Patria, los hombres y el coraje”, Corsarios Argentinos”, “La Guerra del Paraguay”; además de más de un millar de artículos en “La Nación”, La Prensa (que lo contó entre sus colaboradores) y la revista “Todo es Historia”, sin dejar de mencionar su aporte en otras revistas especializadas como “Investigaciones y Ensayos”, “Res Gesta”, etc.
PASION POR EL PERIODISMO
Otra de sus pasiones fue el periodismo, se desempeñó largos años en “La Capital” de Rosario, secretario de redacción, estuvo a cargo de la agencia en Buenos Aires lo que le permitió entrevistar a importantes protagonistas de la vida pública del país. Cubrió el viaje de la instrucción de la fragata “Libertad”, y su afinidad a los estudios históricos navales, hizo que la Armada Argentina le otorgara el grado de Comodoro de Marina hace pocos años.
Pasó largo tiempo en España, investigando en el Archivo de la Marina, con la guía del almirante Julio F. Guillén y Tato; su fecunda tarea no sólo desde la investigación sino acercando los lazos entre las fuerzas navales de ambos países, hizo que hace unos años mereciera el reconocimiento del Reino de España.
En el 2024 el Rey Felipe VI le otorgó la más alta condecoración naval la Gran Cruz al Mérito Naval, que le fuera impuesta en ceremonia presidida por el Jefe de Estado Mayor de la Armada del Reino de España, Almirante General Antonio Piñeiro Sánchez, en ocasión de su visita al país.
NUEVAS GENERACIONES
Ejerció la docencia en la Universidad Católica Argentina, a la que le legó su magnífica biblioteca y archivo, y en la Universidad del Salvador, que le otorgó el doctorado honoris causa. Una de sus últimas intervenciones en esa casa de estudios fue para evocar al R.P. Guillermo Furlong S.J., uno de sus maestros al cumplirse el cincuentenario de su fallecimiento.
Alentó a sus contemporáneos, y a los que eran un poco más jóvenes, quien escribe estas líneas lo puede aseverar en franca camaradería; pero además siguió haciéndolo con las nuevas generaciones. Formó una generación de discípulos, comenzando en su propia casa con su hijo Miguel Ángel, hoy miembro de la Academia Nacional de la Historia, y continuando con su nieto Manuel -un adolescente- que atesora con orgullo la obra completa de su abuelo. Quienes lo conocimos en su edificante y generosa intimidad, podemos dar fe de una vida plena junto a María Fernanda en estos últimos y felices años.
GRANDEZA Y MODESTIA
Siempre habrá algo que quede por decir de Miguel Ángel. Fue desde su lugar uno de los grandes pero a la vez modestos del país constructores, al que amó entrañablemente y por el que también sufrió silenciosamente cuando veía tantas veces destruida las instituciones culturales y el patrimonio. Miguel Ángel De Marco, que escribió y era tan afecto a la poesía nos permite afirmar que aquella sentencia del refranero español que "Velar se debe la vida, de tal suerte, que viva quede en la muerte", que la suya existencia dejó una huella en esta tierra, una estela en el mar y nos iluminará desde el cielo.
