Manifestó que el premier fue "apuñalado por la espalda"

La hija de Berlusconi defendió a su padre

Marina Berlusconi desestimó las denuncias contra el mandatario y acusó al periodismo de difundir calumnias sobre supuestos escándalos sexuales.

La hija mayor del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, salió en defensa de su padre, y dijo que fue "apuñalado por la espalda" durante meses de revelaciones "calumniosas" sobre su vida sexual.

Los comentarios de Marina Berlusconi  llegaron un día después de que su padre volviera a negar haber pagado por sexo alguna vez y rechazara especulaciones sobre su renuncia a raíz del escándalo.

En tanto, fiscales de la sureña ciudad de Bari dijeron, también ayer, que Berlusconi no es investigado en la causa por incitación a la prostitución contra un empresario que reconoció haber organizado fiestas con chicas jóvenes en casas del premier.

El empresario, Giampaolo Tarantini, declaró a los jueces que cada joven cobró 1.000 euros, pero que fue sólo un reembolso de los gastos de viaje. Tarantini -que afirma haber llevado a las chicas sólo para hacer alarde- se disculpó ante Berlusconi y dijo que el premier nunca supo que las mujeres estaban pagadas.

Berlusconi está a la defensiva desde hace meses, en especial desde que su segunda mujer, Veronica Lario, anunció sus planes de divorciarse del premier debido a su "inclinación" a las mujeres jóvenes.

Marina Berlusconi, la hija mayor del primer matrimonio de Berlusconi, rechazó que Lario haya hecho públicas sus acusaciones con el fin deliberado de dar inicio a una campaña mediática contra el premier.

La hija de Berlusconi, que dirige la casa editorial Mondadori, parte del imperio mediático propiedad del primer ministro, dijo que su padre fue víctima de un "linchamiento" de parte de diarios que sólo publicaron "calumnias".

"Sé perfectamente bien cuán preciosa es la libertad de prensa porque yo misma soy editora. Pero alguien parece haber olvidado que cada libertad tiene un límite preciso", dijo Marina Berlusconi.

Su padre, agregó, también tiene derecho a la privacidad. "A veces, pareció que los golpes debajo del cinturón fueron auténticos intentos de apuñalarlo por la espalda", señaló.

Patrizia D'Addario, una prostituta, dijo que Tarantini le pagó 1.000 euros por asistir a una de las fiestas de Berlusconi el año pasado. La joven dijo también que pasó la noche con el premier y que grabaciones de audio que posee prueban el encuentro.

En las grabaciones, hechas públicas online por el diario de centroizquierda L'Espresso, se oye a un hombre al que se identifica como Berlusconi pedir a D'Addario que lo espere "en la cama grande" mientras se da una ducha.